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34 INTERNACIONAL JUEVES 4 s 10 s 2007 ABC Alfonso Rojo RECUERDOS DE YUGOSLAVIA on este barullo del referéndum de Ibarretxe y la fiebre pirómana de los facinerosos de ERC, me he empezado a acordar de Yugoslavia. Es como mentar la bicha, porque sueltas el nombre del fallecido país de Tito en una tertulia de radio y se te lanzan encima tus colegas, exclamando al unísono ¡qué barbaridad! pero si no lo digo reviento. España tiene 44 millones de habitantes. Quienes hayan cumplido 80 años, tenían apenas ocho en 1936 y si se exceptúa a los pocos que por razones profesionales- -periodistas y militares- -han estado en zonas de guerra, aquí nadie conoce de primera mano lo horrible que son las cosas, cuando se destapa el tarro del odio. En Yugoslavia, que quedaba a tres horas de avión de Madrid y a dos días de coche de Barcelona, el hombre se transformó en un lobo para el hombre y en una hiena para mujeres y los niños. Y ocurrió hace 15 años y con una celeridad inusitada. Todavía recuerdo los chistes que corrían por las redacciones cuando, a comienzos de 1990, llegó un teletipo contando que un informe de la CIA vaticinaba una carnicería en los Balcanes. Parecía imposible, porque serbios y croatas llevaban 45 años conviviendo en paz. A pesar de que todavía resonaban en la memoria colectiva los desgarrados chillidos de los abrasados vivos en las iglesias o arrojados a pozos durante la II Guerra Mundial, la gente se intercambiaba aperos de labranza, compartía tazas de café y hasta apoyaba a los mismos equipos. ¿Y saben como se inició el solemne y patético descenso de Yugoslavia a los infiernos? Pues con unos referéndum. Ilegales, boicoteados por el sector de la población no separatista y que en sitios como Knin, en los Dálmatas, se realizaron usando latas de galletas como urnas y convocados por un fanático dentista serbocroata llamado Milan Babic. Es cierto que las condiciones objetivas eran muy diferentes. Que tanto el entorno jurídico como el socioeconómico tenía que ver poco con el que existe en España, pero me mosquea que también allí se repetía hasta la náusea que la sangre no llegaría al río. Y llegó: a raudales. C REUTERS Herido en atentado con coche bomba el embajador polaco en Irak El embajador de Polonia en Irak, el general Edward Pietrzyk, resultó ayer herido leve y un civil murió como consecuencia de la explosión de un coche bomba en el centro de Bagdad. Polonia mantiene en Irak 900 soldados. En una reciente encuesta, más del 80 por ciento de los ciudadanos polacos se mostraba contrario a la presencia de sus tropas en Irak. En la imagen, Pietrzyk es trasladado a un hospital militar estadounidense Bush veta dedicar más dinero público para la cobertura sanitaria infantil La política de EE. UU. se olvida por unos momentos del pulso sobre Irak para concentrarse en prioridades domésticas PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. En una desviación llamativa de la gran cuestión que monopoliza la política de Estados Unidos- -la guerra de Irak- -republicanos y demócratas se han enzarzado en una tradicional confrontación legislativa sobre prioridades domésticas, que abarca cuestiones tan recurrentes como la sanidad, los impuestos, las obligaciones sociales del Gobierno y los límites de las subvenciones dedicadas al bienestar de sus ciudadanos. Una bronca con evidente proyección electoral que ayer se tradujo en un veto del presidente Bush a la propuesta de canalizar más dinero público para la cobertura sanitaria infantil. Entre reproches de intentar paliar la sangría deficitaria de Estados Unidos a costa del gasto social, la Casa Blanca ha insistido en que la legislación impulsada por la mayoría demócrata en el Congreso supone una carga inaceptable al no limitarse únicamente a cubrir las necesidades de las familias más pobres. Según la Administración Bush, firme en su defensa de un sistema sanitario basado en seguros privados, las arcas federales no están para subvencionar las necesidades médicas de los hijos de la clase media. La legislación vetada, respaldada por la mayoría demócrata en el Congreso y un buen número de republicanos, hubiera añadido 35.000 millones de dólares durante los próximos cinco años al Programa de Seguro Sanitario para Niños, conocido por el acrónimo inglés CHIP desde su creación hace diez años. Para financiar esta expansión, que hubiera podido ampliar la cobertura de este programa de seis a diez millones de menores, la medida proponía un incremento sustancial de la fiscalidad sobre las cajetillas de tabaco. En un discurso ante empresarios en Pensilvania tras formalizar su prometido veto, el presidente argumentó que el Gobierno debe centrarse en ayudar a niños pobres y ayudar a que la gente suscriba seguros privados Insistiendo en que ahí es donde se presenta la división filosófica entre la agenda conservadora respetuosa de las intersecciones entre oferta y demanda frente al intervencionismo de los demócratas. El Partido Demócrata, recontando votos para intentar sumar dos tercios en ambas Cámaras y anular el veto presidencial, ha presentado el veto como una gélida monstruosidad, especialmente irónica para un presidente que llegó a la Casa Blanca presentándose como un conservador compasivo Según el senador Edward Kennedy, presidente del comité de salud, educación y trabajo de la Cámara Alta, hoy hemos aprendido que el mismo presidente que es capaz de arrojar medio billón de dólares en Irak no está dispuesto a gastar una pequeña fracción de esa cantidad para facilitar el cuidado sanitario de niños Estados Unidos aunque es un ejemplo mundial de medicina avanzada y presenta una factura sanitaria por ciudadano que casi triplica a la de España, acumula en estos momentos 47 millones de personas sin seguro médico, de acuerdo con los últimos datos del censo federal. Con Hillary Clinton a la cabeza, la mayoría de los aspirantes a la Casa Blanca barajan propuestas para conseguir una cobertura universal, más allá de las ayudas federales ahora limitadas a la Tercera Edad y los más pobres. División filosófica Un recurrente tira y afloja sobre sanidad, impuestos, subsidios y las obligaciones sociales del Gobierno