Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 4 s 10 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PAÑUELOS, NI PARA LA NARIZ N la muy cosmopolita Cataluña del tripartito se puede negar a un muchacho su derecho a ser educado en castellano, pero no se puede prohibir a una niña musulmana que acuda a clase con la cabeza cubierta por el pañuelo islámico. Prima el derecho a la educación, dice la Consejería del ramo, criterio que podría resultar sensato si primasetambiénparalos castellanoparlantes. El debate sobre el hiyab de Shaima tiene sentido en el marco general de una comunidad social asaltada por las dudas sobre la integración de los inmigrantes, peroen elámbitoexcluyentedelsoberanismocaIGNACIO talán, que abre los brazos al CAMACHO multiculturalismo mientras cierra las persianas de la convivencia nacional, el asunto adquiereribetes paradójicos, surrealistas y abracadabrantes. Yendo al fondo, se trata de una cuestión más compleja de lo que suele contemplar el reduccionismo de moda, de brochazo y tentetieso. Caben matices, pues, cuando colisionan los derechos individuales con los colectivos, más importa sostener un principio de fondo, que en una democracia debe consistir en el respeto a los derechos humanos y la obligación de luchar contra cualquier forma de segregación. Cubrirse la cabeza podría ser un derecho individual en una sociedad de valores libres, pero en la teocracia musulmana es un instrumento de opresión femenina, que tiende a la subordinación de la mujer ante el varón y a retirar su cuerpo, total o parcialmente- -pañuelo, chador, velo, burka- de la visibilidad pública. Por lo demás, incluso en una sociedad abierta constituye una tradición cultural y de respeto la de descubrirse la cabeza en los ámbitos compartidos, que justifica la autoridad de un maestro para ordenarle a un alumno que se quite en clase la gorra o el verduguillo. Pero no estamos hablando siquiera de modas, sino de principios. De la obligación de quienes desean integrarse en una comunidad de respetar los valores dominantes del país de acogida. Se puede y se debe practicar la tolerancia, pero una escuela es en el Occidente democrático un espacio público consagrado a la transmisión de los fundamentos morales que vertebran la sociedad libre. Sí, un espacio de educación para la ciudadanía, en el sentido menos espurio y sectario del término. Y el plenoejerciciodelaciudadaníaespañola contemporánea exige el repudio a la discriminación de la mujer, sin que valga el argumento- -por añadidura más que dudoso- -de su voluntaria disposición a ser discriminada. La regulación legal de los símbolos religiosos en la enseñanza pública abriría un debate que conduce inevitablemente al del laicismo. Pero incluso en ese caso merecería la pena. Porque la verdadera controversia de la sociedad abierta contemporánea no está entre una conciencia laica y una católica que pueden fácilmente convivir en pleno respeto, sino entre la libertad y el fundamentalismo, entre la igualdad y la sumisión. Y la escuela parece un buen escenario para comenzar a resolver esa dialéctica con la determinación democrática de defender nuestros códigos de convivencia. Desde quesepopularizólacelulosa, los pañuelos textiles en Occidente están en desuso hasta para sonarse la nariz. E PELIGROS DE AISLAR A BIRMANIA EXTERIOR B IRMANIA, colonia británica desde 1824, se independizó en 1948. Hoy tiene una superestructura militar, altamente corrompida (droga) Bajo la superficie, hay una sociedad budista, sabia, refinada y empobrecida. Etnia mayoritaria en la llanura central. Pero el petróleo y gas están en las cadenas montañosas, donde dominan los Shan, 9 por cien de la población (47 millones) Los seguidores de Buda son el 90 por ciento: los cristianos, el 4 por ciento. Aung San Suu Kyi, figura relevante del país, líder de la oposición, lleva doce años en arresto domiciliario. Su partido, la Liga Nacional por la Democracia, ganó la última elección, en 1990. Los resultados fueron ignorados por la Junta. Muchos lectores siguen el desarrollo de la crisis en este país, vecino de China e India. En agosto, los militares subieron el precio del gasoil el 500 por ciento, sin dar explicaciones. El precio del combustible repercutió de inmediato en bienes básicos, alimentos, etcétera. Los monjes budistas se echaron a la calle. Organizados durante veinticinco siglos, son la armazón de la sociedad birmana. Son casi 500.000, la mayoría jóvenes (mismo núDARÍO mero que los militares y soldados) ViVALCÁRCEL ven en sus monasterios, con riguroso voto de pobreza. Los monjes se manifestaron por decenas de miles en veintitantas ciudades, exhibiendo boca abajo sus cuencos. Era una señal. Decían a los militares: cada mañana pedimos limosna, pero de vosotros, corrompidos, no aceptaremos un cuenco de arroz. La regla búdica prohíbe pedir dinero. Al disparar contra ellos y contra la población que les respaldaba, los militares han quemado su única baza. China e India, se dice, pueden influir en la crisis. China es primer exportador (34 por ciento de las importaciones birmanas son chinas) Los europeos apenas pueden hacerlo, aunque Gordon Brown, en nombre de la antigua potencia colonial, se haya dirigido a la Unión Europea. Washington tiene mucho poder en la región. La diplomacia americana representa todavía, a distancia, la primera fuerza política en el Pacífico y el Índico. Todo depende de que el sistema de Naciones Unidas se movilice. Al cabo de sesenta años, sólo la Organización tiene medios jurídicos y materiales para reclamar a la Junta una solución pactada con la oposición. (Hay 140.000 refugiados birmanos en Tailandia. Recordemos al pasar: los refugiados y desplazados de Irak son cuatro millones, asunto urgente, a tratar) Los occidentales, también Japón, nos regimos por un sistema, el estado de Derecho, un entramado de instituciones bien rodado, con un procedimiento para hacer las leyes. Ese sistema, más elaborado, menos injusto, sólo se aplica en una parte del mundo, menos de 2.000 millones de habitantes. Fuera de ese grupo queda un espacio mayor, recordaba la semana pasada un hombre de empresa español: más de 4.000 millones. Algunos- -India, Brasil, Suráfrica, Turquía- -evolucionan aceleradamente hacia la democracia occidental, probada hace ya 200 ó 300 años... China y Rusia se mantienen al margen del estado de Derecho. La República Popular quiere lograr un clima favorable para las olimpiadas de 2008. China acepta, parcialmente, algunas normas del Derecho Internacional. ¿Por qué si no un tribunal chino acaba de emitir una sentencia contra la empresa francesa Schneider Electric, ante la violación de una patente de propiedad intelectual, e imponer una multa de 31 millones de euros? Estas son fichas sumamente resumidas, útiles para algunos lectores: marcan la distancia, no solo económica, entre Birmania y sus vecinos. Tailandia, 60 millones de habitantes, tiene 9.200 dólares de renta per cápita. Birmania, 1.700. La Junta birmana espera satisfecha que las sanciones occidentales caigan sobre ella. Siempre habrá pretexto para utilizarlas en su favor. Lo explica Thant Myin- U, descendiente de U Thant, secretario general de NN. UU. en 1962. Funcionario de la Organización, el nieto dirige una célula de oposición a la Junta. Las sanciones, cree, no funcionarán. Los generales desconfían- -regla invariable, Pinochet, Castro, Videla- -de toda apertura al mundo. El comercio mina las dictaduras, más que las sanciones.