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ABC MIÉRCOLES 3- -10- -2007 Caos en la venta de entradas del concierto de Bruce Springsteen en Madrid 75 Amplia oferta de música y teatro Habrá tres noches Sónar con Fibla, Ángel Molina, Matthew Herbert, Árbol y Guillamino, entre otros, El apartado de ópera y música clásica potencia la ópera de bolsillo y las actuaciones de la OBC y Jordi Savall. La programación teatral brilla con el estreno de A la Toscana de Sergi Belbel y la representación de King de John Berger, a cargo de Carlota Subirós y Gonzalo Cunill. En lo musical destacan el concierto de María del Mar Bonet y Miguel Poveda y actuaciones de Nubla, Antònia Font, La Troba Kung- Fú y Llibert Fortuny, entre otros. Sangre, sexo y paella, Tirant cabalga por la huerta Bieito presentó en Berlín su polémica versión teatral del gran texto clásico R. V. BERLÍN. Curioso, pero ¿por qué gritan ustedes siempre tanto? preguntaba en el entreacto una profesora alemana y no sabía lo que le aguardaba en el segundo. No se conoce si el egregio Joannot Martorell gritaba o no, y es probable, sí, que sus personajes tuviesen orgasmos en sus ratos de asueto, quizá hasta bañados en tomatina o contemplando toros embolats, pero quiere que nada de ello eligiera destacarlo el valenciano por escrito. Bieito, al que interesan menos las artes de caballería que las de mancebía, sí. El montaje que la compañía del Romea presentó en el Hebbel de Berlín era, pues, más el de Calixto Bieito que el de Martorell, por más que fuera a éste al que se proclamara como una de las cumbres de la literatura universal (y singular) Pese al esfuerzo de Marc Rossich por adaptar un banquete eminente de la palabra ésta quedó más de segundo plato, tras la paella, las vísceras y el morbo de hacer desnudarse a la cantante Beth, una esforzada Carmesina, como a Roser Camí, la mejor interpretación al salirse del chiste. el director tiene un problema. Ya dice Vargas Llosa respecto al Tirant que es un juego entre el ser y el parecer, o sea entre el sein y el schein, cuya confusión tanto preocupó a la filosofía alemana, la vida y el sueño en que abundó el más alemán de los dramaturgos hispanos. Así que parecía una berlanguiana de moros y cristianos, pero era un libro de caballería mal montado: pues cuando el gran Tirant, el héroe rubio y bruñido- -y frecuentemente en calzoncillos- -pasa a largos ratos desapercibido, y uno no se da ni cuenta, es que algo no va: una atiborrada combinación accionista entre el videoclip- -si se escapa algo ya se cogerá otra cosa- -y el subrayado- -para contrarrestar la permanente distracción- -con una irregular banda sonora de Carles Santos. Opulent, exzessiv comentaba un crítico local, flaco favor a los actores, solapados por un efectismo amarillista Que Dámaso Alonso calificase al Tirant como un europeo contemporáneo no exigía el recurso al pase de modelos, el toque disco y la Grande Bouffe erótico ferreriana: del pringue la mitad del reparto tuvo que saludar en albornoz. Y que la narradora fuese ciega podría ser, más allá de lo original, algún guiño inexplicado (naturalmente no puede leer) pero que fuese vestida de novia, tocara el órgano, gritara y se desnudara a mitad- -sin que a nadie importase, pues suceden otras cosas más llamativas a la vez- realmente sólo le faltaba el añadido lésbico- afectivo si no fuera porque, aún al final, podía quitarse las gafas y pasearse como una zombi gore por la pasarela con un sable. Pena que el ángel exterminador estuviese ya colgado presidiendo el retablo. Todo esto, más que de caballería, del Levante o de la mente y el tiempo de Martorell, habla de la de Bieito, que ya se conocía. Dice De Riquer que Martorell supo captar a sus contemporáneos; Bieito en cambio tuvo que ver que algunos se le iban. Saludos en albornoz Entre el ser y el parecer Maravillas veredes decían los caballeros al alistarse para ver mundo, pero aquí el respetable alucinó en colores por preparados que fueran ya en Berlín. Pues cuando lo previsible es la propia sorpresa, como le va pasando a Bieito, entonces El montaje que se presentó en el Hebbel de Berlín es una coproducción entre el Ramón Llull y el Romea Parecía una berlanguiana de moros y cristianos, pero era un libro de caballerías MARCUS LIEBERENZ HEBBEL THEATER