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28 ESPAÑA MIÉRCOLES 3 s 10 s 2007 ABC La tormenta duró apenas veinte minutos, pero fue tan virulenta que ocasionó daños catastróficos Varios vecinos rescataron a un niño agarrado a una señal de tráfico antes de que se lo llevara el agua jo de coches de la calle Nuestra Señora del Águila, sacaban a una mujer de unos 40 años por la que no podían hacer nada. Al parecer, había sido aplastada por los vehículos. En la calle Pérez Galdós tuvo lugar la otra tragedia mortal. Ismael estaba en un bar de la zona y escuchó gritos en la casa de enfrente. Allí viven dos mujeres mayores que veían con pánico como su casa se inundaba. Entró para ayudarlas y comprobó que una de ellas había fallecido de un infarto, según confirmaron después fuentes municipales. La otra mujer también sufría una crisis. Por la calle corría el agua y los coches, hasta tal punto que un vehículo se empotró en la puerta de la casa e hizo imposible durante un buen rato evacuar a las personas que estaban en la casa. Otras siete personas han sido atendidas de gravedad por los servicios sanitarios, según fuentes municipales. Las escenas de pánico se sucedían por toda la ciudad. Quienes estaban dentro de los comercios hablan de verdadera histeria. En la cafetería La Mina, en la calle Nuestra Señora del Águila, el agua llegaba al pecho. La gente se subió a las mesas, registrándose ataques de histeria. Las máquinas golpeaban a la gente. Bernardo cuenta que llegó a creer que iba a morir ahogado. Por toda la calle se amontonaban coches. Varios de ellos se empotraron en la sucursal de Banesto, uno de ellos a la altura del rótulo superior. Todos los comercios quedaron anegados hasta tal altura que podía verse su mercancía flotando. En la barriada de San Agustín los daños también han sido muy graves, con bajos inundados y primeras plantas anegadas por el agua que salía de los sanitarios. En la zona del Colegio Cervantes todos los bajos estaban inundados, y en Beca cayó un muro. Por toda la ciudad hay marquesinas de autobús destrozadas y se han hundido varios techos. Pasada la medianoche, la ciudad, aún en estado de shock, empezaba a evaluar daños. El agua desbordó las calles de la localidad sevillana y se llevó por delante decenas de vehículos A. MALLADO Una súbita tromba de agua y granizo causa dos muertos en Alcalá de Guadaira Una mujer falleció aplastada por los coches que habían sido arrastrados por la riada, y otra después de sufrir un infarto al ver cómo se inundaba su vivienda ALBERTO MALLADO ALCALÁ DE GUADAIRA. Una tromba de agua y granizo de apenas 20 minutos convirtió ayer Alcalá de Guadaíra en zona catastrófica y provocó la muerte de dos mujeres. Una de ellas falleció aplastada entre una maraña de más de 30 coches amontonados, mientras que la otra víctima murió de un infarto al ver como el agua inundaba su vivienda. Además de los fallecimientos, los daños de mucha gravedad se reparten por toda la ciudad y en particular en el centro, sobre todo en la calle Nuestra Señora del Águila, donde la práctica totalidad del comercio ha quedado destrozado. Sobre las ocho y diez de la noche comenzó a llover con fuerza en Alcalá, tromba que le acompañó una granizada de tal tamaño e intensidad que nadie recordaba algo igual en la ciudad. Fueron apenas 20 minutos de diluvio, pero las consecuencias fueron catastróficas. Desde los barrios altos bajaba el agua hasta el centro, mucho más bajo. En la calle Nuestra Señora del Águila, la principal vía de la ciudad, se convertía en un río que rebosaba las aceras. Pero quedaba lo peor: la altura del agua comenzó a elevarse hasta hacer flotar los coches en dicha calle, tanto los que estaban aparcados como los que circulaban. El agua llegaba entonces a las ventanillas de los vehículos. Comenzaron a correr por la vía, y a la mitad de ella comenzó a formarse una montonera de vehículos. En poco tiempo eran más de treinta los que formaban un dique que llegaba hasta el primer piso de altura. Taponaban la salida del agua, de forma que la calle se convirtió en una presa a la que no dejaba de llegar agua. La presión del líquido reventó escaparates, puertas, cierres y comenzó a inundar los bajos, que en esta calle están ocupados casi en su totalidad por comercios. Por la calle, el agua bajaba con un ímpetu inusitado, superando el metro y medio de altura y arrastrando a varias personas. Una señora mayor fue recogida más de cien metros más abajo completamente desnuda. Varios vecinos atraparon a un niño que estaba agarrado a una señal de tráfico para que no se lo llevara el agua. Otro pequeño corría sin freno por el agua recibiendo golpes hasta el final de la calle. Varias personas fueron rescatadas con cuerdas desde sus coches. Cuando el agua remitió un poco, los vecinos y viandantes se lanzaron a la montonera de coches en las que había más de 30 vehículos. Allí los ocupantes de los coches que habían quedado atrapados en ellos pedían ayuda. Bastante antes de que llegaran los bomberos iban sacando personas. Uno de los voluntarios que trabajó en estos primeros momentos, Pablo Álvarez, cuenta cómo debajo del amasi- Escenas de pánico Conductores atrapados