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42 MADRID LUNES 1 s 10 s 2007 ABC AL DÍA Pedro Montoliú EL IMPERIO DE LA MOTO A necesidad de buscar una solución a la congestión viaria que sufren nuestras ciudades ha animado a las autoridades en los últimos años a potenciar el uso de ciclomotores y motocicletas. En Madrid, por ejemplo, los motoristas no tienen que pagar en las áreas controladas por parquímetros y pueden circular por el carril bus- taxi, por los barrios de las Letras o Embajadores en los que no se permite más que la entrada a los residentes y hasta pueden pasar por la Puerta del Sol, cerrada al tráfico privado. Bajo el mandato de Ruiz- Gallardón, motorista él al igual que el delegado de Seguridad del que depende la Movilidad, se han comenzado a crear áreas de estacionamiento exclusivas para motos en las calzadas si bien a un ritmo muy lento pues aún no se han ejecutado las 300 prometidas para la primavera de 2007 en las que podrán aparcar unas 1.500 motos. Además, el Ayuntamiento recurrió la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que, en enero de 2005 anuló el artículo de la ordenanza municipal por el que se autorizaba a los motoristas a aparcar sobre aceras de más de cuatro metros de ancho. Además de recurrir, los responsables municipales dieron orden a la Policía Municipal de que no se multara a quien aparcara su moto en las aceras. El problema es que, desde octubre de 2004 en que Tráfico autorizó a los poseedores del carné B a conducir motos de hasta 125 centímetros cúbicos, el número de motocicletas se ha disparado. En Madrid, por ejemplo, se ha pasado de 124.000 motos y ciclomotores en 2003 a 163.000 a finales de 2006, cifra muy lejana de la que ofrecen los nuevos estacionamientos. En estas circunstancias, la ventaja que para la ciudad supone sustituir coches por motos se ha visto mermada por la imagen de una jungla de vehículos de dos ruedas que aparcan en aceras de menos de tres metros, tapan los pasos de peatones, impiden el tránsito y circulan entre los viandantes con el motor encendido, como si quienes cometen estas infracciones estuvieran exentos del cumplimiento de normas. L Los anuncios de alquiler de pisos y habitaciones para estudiantes proliferan en esta época IGNACIO GIL Compartir piso: más de 370 euros Con el inicio del curso universitario, cientos de alumnos buscan alojamiento cerca de los campus de la región. Los altos precios de la vivienda obligan a los jóvenes a compartir casa para costear sus carreras POR LETICIA TOSCANO FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Ante el inminente inicio del curso universitario, los paneles informativos de los distintos campus de la Comunidad de Madrid amanecen cada día plagados de anuncios. Los carteles de academias, cursos y fiestas inaugurales compiten con los de las personas que, un año más, alquilan pisos y habitaciones para estudiantes. Y es que los que tienen hipotecas no son los únicos que sufren los elevados precios de la vivienda. Los que necesitan compartir piso comienzan cada septiembre la odisea de encontrar el espacio adecuado donde convivir todo un año. Buscamos compañero de piso. Zona avenida de América- Diego de León. A 15 minutos de Ciudad Universitaria. Precio: 280 euros Así reza uno de los anuncios colgados junto a la cafetería de la Facultad de Biología y Geología la Complutense. El precio, según indican varios alumnos que observan atentos el tablón, es bastante razonable. Tanto es así que alguien ha arrancado el número de teléfono para evitar que se pueda llamar para ver la habitación. La competencia es muy dura, cuando veo algo que me interesa arranco el cartel para que nadie lo vea indica Carlos, un estudiante de Telecomunicaciones que lleva varios días recorriendo facultades en busca del piso adecuado. Los anuncios no suelen permanecer pegados más de 48 horas. Siempre hay alguien que los arranca o les pega algo encima. Si no los quitan los que buscan piso, los quitan los que tratan de encontrar compañero lamenta Ainhoa, cansada de ver una y otra vez carteles mutilados por gente que está en su propia situación. Según un estudio publicado en el portal digital idealista. com vivir en un piso compartido en Madrid cuesta 373 euros al mes de media, un 3,9 más que el año pasado. No obstante, el precio oscila en función de la zona en la que se encuentre el inmueble y el futuro inquilino al que va dirigida la oferta. La zona del centro y los barrios aledaños a Ciudad Universitaria son los más caros. Pero hay gustos para todo. En Gran Vía, algunos carteles en inglés llaman la atención de los estudiantes que han llegado a Madrid con una beca Eras- Los pisos en datos Los pisos compartidos de Madrid están repartidos por distritos. El 15 están en Centro, seguido de Chamberí, 12 y Arganzuela, 10,4 según un estudio de idealista. com Los precios más caros se encuentran en Centro, con una media de 449 euros mensuales, mientras que en los barrios más baratos la habitación ronda los 300 euros al mes. En cuanto a sexos, el 44 de los pisos compartidos en Madrid son mixtos. Los habitados sólo por mujeres representan el 34 mientras que los masculinos se reducen a un 22 La media de edad se eleva a 27 años, aunque los menores de 26 representan un 30 del total. Anuncios que desaparecen mus, ofreciendo habitaciones a 400 euros. Amèlie, una alumna francesa, lleva una semana viviendo en una pensión del centro, buscando un piso a compartir. Tras varios días al acecho, lo único que tiene claro es que quiere vivir en el centro, porque así podrá disfrutar más de Madrid Más baratos, peor comunicados Los bolsillos más modestos optan por los barrios periféricos. En Carabanchel, Villaverde, Moratalaz y Vallecas las habitaciones rondan los 200 euros más gastos. El principal incon- veniente son las comunicaciones. Aunque haya metro, tener que hacer un transbordo te hace perder más de 15 minutos afirma Jorge, un estudiante de Derecho que lleva tres años viviendo cerca de Marqués de Vadillo. Encontrar piso es difícil, pero no sólo por los condicionantes económicos, sino también por otro tipo de especificaciones que establecen los que ya están instalados en los inmuebles. Al margen de las ofertas que discriminan en función del sexo, cada vez hay más anuncios que exigen unas normas mínimas y muy flexibles de convivencia ya que compartir un mismo espacio con desconocidos no siempre es fácil y, como indican los que tienen experiencia en este ámbito, lo mejor es sentar las reglas desde el principio, para que no haya malentendidos Aunque no sólo los estudiantes comparten piso- -cada vez son más los jóvenes trabajadores que optan por esta opción para independizarse- -muchos arrendadores prefieren alquilar sus pisos a los alumnos universitarios. Corres el riesgo de que te destrocen un poco el piso, pero tienes la seguridad de que te van a pagar, porque ningún padre va a dejar en la calle a su propio hijo por falta de abono afirma Carmen, dueña de una vivienda en Argüelles que lleva alquilando durante años. Cada vez, sube más el precio, pero nunca tiene problemas para alquilarlo.