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108 TVyCOMUNICACIÓN DOMINGO 30 s 9 s 2007 ABC Jerry Seinfeld cobra 60 millones de dólares al año. Kiefer Sutherland se conforma con 22 AP Cuando la tele paga muy bien Oprah Winfrey encabeza la lista de Forbes de los mejor pagados de la televisión, con 260 millones de dólares al año. En los primeros puestos destacan Jerry Seinfeld (2 Donald Trump (5 y Kiefer Sutherland (10 ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. En España es elegante gastar pero no hablar de dinero, en Estados Unidos todo el mundo quiere saber cuánto gana todo el mundo. El sueldo va en el prestigio y el prestigio va en el sueldo. Los veinte mejor pagados de la televisión según la revista Forbes no suscitan envidia sino aclamación. Y la más aclamada es Oprah Winfrey. Su programa estrella, El show de Oprah Winfrey -donde se empezó a dudar de la salud mental de Tom Cruise- -está sindicado para las televisiones de todo el país y es un fenómeno sociocultural. Oprah fija la agenda de lo cotidiano, recomienda libros, acumula premios Emmy de tres en tres y tiene su propia revista. Entre junio de 2006 y junio de 2007 ganó 260 millones de dólares (más de 220 millones de euros) Ella no sólo encabeza el ranking de Forbes para las estrellas televisivas mejor pagadas, sino que ocupa un destacado puesto entre los 400 más ricos absolutos del mundo. Se la considera la afroamericana que más filantropía ha hecho nunca y la mujer más influyente del planeta. Aparte de Oprah, el único billonario de la televisión es el magnate Donald Trump, que no aparece ante la cámara pero saca pingües beneficios (unos 27 millones anuales de euros) de sus inversiones detrás de ella. Si algo demuestra el ranking de Forbes es que en la televisión, a quien madruga Dios le ayuda. La estrella nocturna David Letterman ocupa el cuarto lugar de la lista con 40 millones de dólares (34 millones de euros) pero el negocio está en los reality show y en los programas matinales, cuyos conductores cobran más que estrellas de teleseries como Jennifer Aniston. Es el caso de Ellen Degeneres, Tyra Banks y la veterana Barbara Walters, que por cierto es ex novia del expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan. A sus 78 años, Walters se mantiene como una rosa, y el programa que copresenta y coproduce, The View le reporta más de diez millones de euros al año. Es la número 18 de la lista. Curioso es saber que Katie Couric, la primera mujer que presenta las noticias en la CBS, cobra cerca de 13 millones de euros, pero rechazó cobrar casi 4 millones más por permanecer en su anterior destino, en la NBC. Couric priorizó el proyecto sobre el dinero. Bien es cierto que, a esas alturas de remuneración, una se puede permitir muchas hidalguías. Trabajadores de lujo a los 78 Oprah Winfrey sostiene el premio Bob Hope, que ganó en la edición de los Emmy de 2002 SOPAS CON ONDA F. Álvarez Entre los ricos absolutos ANUNCIOS C omo se acercan las elecciones y no está el horno mediático para bollos, el Gobierno ha dejado caer la posibilidad de recortar la publicidad en RTVE. Los actuales doce minutos de spots por hora natu- ral- -si le sumamos autopromociones y demás ingeniería comercial de las cadenas lo que quedan son doce minutos de programa por hora de anuncios- -quedarán reducidos a once el próximo año. Sólo hay que echar un vistazo a la tele, a cualquier canal, para darse cuenta de que lo del techo publicitario es un camelo, y que los reclamos hace tiempo que han salido del redil y ocupan series, magacines, deportivos y todo lo que se ponga a tiro. Pero, en fin, el Ejecutivo puede decir así que cumple su palabra de atar en corto a la cosa pública y liberar unos buenos millones de euros para el sector privado. Puede decir eso, claro, y lo dirá. Pero lo cierto es que mientras tan ambigua limitación no se plasme con precisión en las cuentas de RTVE- -el dichoso contrato programa- los gestores de la Corporación tienen mil y una fórmulas para seguir descremando el mercado con su doble financiación. Como anuncio hay que reconocer que no está mal. Ahora, superados los minutos de la basura, es el momento de tirar decorados, levantar verdades y que el servicio público sea algo más que ese cuarto oscuro de al fondo a la derecha.