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ABC DOMINGO 30 s 9 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 ÓPERA Boris Godunov Musorgski: Boris Godunov Int. Samuel Ramey (Boris) M. Gortsevskaya (Fiódor) Marina Zyatkova (Yenia) R. Pierotti (Nodriza) S. Rügamer (Chuiski) A. Kotscherga (Pimen) V. Matorin (Varlaam) I. Mentxaka (Tabernera) D. Voropaev (Inocente) Niños de la Com. de Madrid, Coro y Orq. del Teatro Real. Dir. musical: J. López Cobos. Dir. de escena: K. M. Grüber. Esc. E. Arroyo. Lugar: Teatro Real. Fecha: 29- IX. Un Boris de oro opaco ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Las opiniones son muchas. A unos asusta la nueva temporada de ópera del Teatro Real por lo que tiene de intelectual mientras que a otros interesa por lo que propone de novedosa La cuestión es no estar de acuerdo. Con lo fácil que sería coincidir, sin más, en las verdades absolutas. Esta es una de ellas: Los tesoros que hay dentro de la ópera son infinitos Lo ha dicho estos días el director artístico del teatro, Antonio Moral, quien, no por casualidad, presenta este año la primera programación realizada bajo su exclusiva responsabilidad. Otro tiempo y lugar habrá para comentarla. Por el momento asumamos esta certeza impecable. Porque infinitos son los tesoros. A veces, incluso, de oro puro como el que maquilla el cuerpo del zar Boris Godunov en la producción que anoche levantó el telón de este curso tan prometedor. La ópera de Musorgski sonó en la erudita versión de Pavel Lamm, según la segunda versión del propio autor, con la escena de San Basilio pero sin el acto polaco. Es un detalle sobre el que también hay controversia, pero que después de lo visto importa poco. El director musical del teatro y de la representación, Jesús López Cobos, ha dicho que se parte del trabajo escénico de Klaus Michael Grüber y Eduardo Arroyo, promovido por la Opéra National du Rhin y La Monnaie de Bruselas, premiado por la crítica francesa, y que por ser despojado y sencillo, asegura que todo el protagonismo recaiga sobre la música y los intérpretes Así las cosas, es de agradecer que, anoche, sobre el escenario estuviera de protagonista Samuel Ramey, ya veterano, con manifiesto vibrato, pero todavía generoso en su efusión. No cabe esperar en él a un cantante en la tradición de los grandes bajos, capaz de escarbar en el detritus de la alucinación. Importa la calidad de las largas y sostenidas frases, la humanidad y las inflexiones a que invita el texto. Se le aplaudió, con razón, pues puso mucho mientras el apoyo que recibía desde el foso le dejaba algo solo en el momento de la muerte. Ahora bien, no quiere esto decir que López Cobos y la orquesta titular estuvieran ausentes. Al contrario, la suyo fue una actuación de mérito. Encontraron el equilibrio, el resultado global demostró que había un importante trabajo de Samuel Ramey (Boris Godunov) y Stephan Rügamer (el príncipe Shuiski) fondo, se apreció calidad instrumental... pero un ánimo sólo correcto. Otros intérpretes brillantes fueron Dmitri Voropaev, Inocente de timbre penetrante, y Anatoli Kotscherga, el monje Pimen, interesante en el timbre. En el primer acto perdía calidad al apianar, pero hizo un tercero notable. También sonó con intensidad Vladimir Marotin, como Varlaam, e Itxaro Mentxaka, la tabernera. Algo más desdibujados estuvieron Stephan Rügamer, el príncipe Chuiski, y Misha Didyk, en su papel de Grigori o el falso Dmitiri A todos ellos, y a algún otro, hay que agradecer este Boris puesto en pie por los intérpretes y al que su premiado escenario poco añade. Anacrónico el vestuario, sin gracia la iluminación, esquemático y torpe el movimiento escénico, apenas proporciona alegrías lo teatral. Y, entre todo, el portal de Belén en el que se refugia Pimen, el escaso aposento imperial, la paupérrima escena en san Basilio, la rigidez en la reunión con los boyardos o el caballo de feria y estatuario en el que acaba Grigori. Fueron justos los abucheos que anoche se dedicaron a los responsables. Porque el oro del tesoro tan sólo era dorado. JAVIER DEL REAL Soyinka: La violencia es como un gen que está en el ADN de los seres humanos ISABEL JIMENO SEGOVIA. La violencia forma parte de la condición humana afirmó Wole Soyinka. Es como un gen que está en el ADN de los seres humanos añadió el escritor durante su charla con el crítico literario Landry- Wilfred Mampika en el marco de Hay Festival Segovia. Nigeriano que en su obra mezcla las tradiciones africanas con el estilo europeo, señaló que la tribu de los Yoruba, en la que hunde sus raíces, encarna en gran medida su paradigma de la condición humana y abogó por utilizar aspectos de la esta religión para humanizar los fundamentalismos religiosos, los principales enemigos de la humanidad y del mundo A los fundamentalistas habría que darles un billete sólo de ida para que colonizasen el mundo exterior Para el primer Premio Nobel africano (1986) el miedo y la desconfianza hacia lo diferente causan un rechazo instintivo que origina que uno no quiera hacerse con unos valores que le parecen agresivos impidiendo el diálogo entre culturas. Señaló como ejemplo la ignorancia crasa en Estados Unidos Una sociedad hermética que se niega a entender el mundo exterior Cuando entiendan que existe un diálogo multiétnico, desaparecerá el miedo subrayó el dramaturgo, poeta, novelista, crítico, catedrático, actor, político y editor, que apeló a la apertura de los europeos para acabar con el malentendido de que hace pensar que África es una unidad. La percepción negativa de África fue otro de los temas abordados por Soyinka, quien abogó por contar con una televisión que proyecte otra ima- fue el primer ataque contra la humanidad Un tema que toca en su ensayo Clima de miedo (Tusquets) Literatura en Iberoamérica Wole Soyinka A. TANARRO gen de un continente castigado a lo largo de la historia. El 11 S fue dramático, pero fue como la representación de que muchas sociedades africanas han sufrido Para nosotros no El fomento de intercambios entre quienes emigran de África y los españoles que quieran emprender una aventura fueron otros de los temas abordados por Soyinka, para quien la memoria es fundamental para la Historia, pero también puede dañar la sociedad La memoria colectiva puede ser nefasta, puede ser negativa para proyecciones futuras En el mismo escenario, la crítica literaria de ABCD, Mercedes Monmany, invitó a Santiago Rocangliolo, Guadalupe Nettel y Juan Gabriel Vásquez a hablar sobre la literatura en Iberoamérica; mientras que Félix Romeo, conversó con Enrique de Hériz, Antonio Orejudo y Alan Pauls en otro de los numerosos encuentros literarios que hasta hoy salpican Segovia con motivo de Hay Festival.