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84 CULTURAyESPECTÁCULOS Festival de Cine de San Sebastián DOMINGO 30 s 9 s 2007 ABC PALMARÉS Concha de Oro a la Mejor Película: A thousand years of good prayers (Mil años de oración) de Wayne Wang (EE. UU) Concha de Plata al mejor director: Nick Broomfield por Battle for Haditha (Batalla por Hadiza) (Reino Unido) Concha de Plata a la mejor actriz: Blanca Portillo por su papel en Siete mesas de billar francés (España) Concha de Plata al Mejor Actor: Henry O. por A Thousand Years of Good Prayers (Mil años de oración) (EE. UU) Mejor Guión: Gracia Querejeta y David Planell por Siete mesas de billar francés (España) ex- aequo con el realizador John Sayles por Honeydripper (EE. UU) Mejor Fotografía: Charlie Lam, por Exodus (Hong- Kong) Premio Horizontes Latinos: El baño del Papa dirigida por Enrique Fernández y César Charlone. Premio Especial del Jurado: Buddha collapsed out of shame (Buda explotó por vergüenza (Irán- Francia) de Hana Makhmalbaf. Paul Auster entrega a Wayne Wang su premio como ganador en el Festival de San Sebastián por su película Mil años de oración REUTERS Auster da a Wayne Wang una valiente y comprometedora Concha de Oro Blanca Portillo recibe el premio de interpretación femenina por su papel en Siete mesas de billar francés que también ganó el de mejor guión E. RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN. No es lo habitual, pero esta notable edición del Festival de San Sebastián se rubricó con un buen palmarés. Había tres películas claramente favoritas y dos de ellas han sido las ganadoras de los principales galardones: Concha de Oro para Mil años de oración de Wayne Wang, y Premio Especial del Jurado para Buda explotó por vergüenza de Hana Makhmalbaf. La otra, Promesas del Este de David Cronenberg, tropezó con un problema tan habitual como ridículo en los festivales de cine: premiar al grande no tiene mérito. Y al jurado presidido por Paul Auster, e integrado, entre otros, por Eduardo Noriega, Bahman Ghobadi o Susú Pecoraro, a pesar de su buen ojo al haber sabido captar el cine que tenía delante, no le ha parecido oportuno premiar lo evidentemente grande. Desde el principio se sospechaba las dificultades que iba a tener David Cronenberg para sacar tajada de aquí, aunque su película, Promesas del Este estuviera, digamos, un peldaño por encima de todas las demás. Pero es una gran e inspiradísima película de un gran y reputadísimo director: no interesa. Un jurado no se luce, no descubre premiando lo grande y obvio, y pasaría de ser un jurado con buen ojo a un jurado complaciente... El caso es que David Cronenberg se queda a dos velas y el jurado ha hecho, a pesar de ese punto de injusticia, un buen trabajo. cia Querejeta, Siete mesas de billar francés tiene un complejo cometido entre cómico y dramático que saca adelante de modo arrollador. Pero, aunque impecables, estos premios se pueden cuestionar: Viggo Mortensen o Christopher Plummer componen personajes, al menos, tan complejos y difíciles como Henry O, pero están mucho más cercanos a ser estrellas y por lo tanto no lo necesitan Hay que compartir y alegrarse de este criterio en el caso de Susan Sarandon y Blanca Portillo, ambas geniales, y tal vez tensar un hilo de duda acerca de ¿y por qué no Maribel Verdú también? Lo esencial es que, de un modo u otro, aparezca en el palmarés el buen cine que ha ofrecido el Festival durante estos días (este año y sin que sirva de precedente, la Sección Oficial ha sido más redonda que la de Zabaltegui) y ahí aparecen también la de John Sayles, Honeydripper que ha ganado el premio al mejor guión, junto a Gracia Querejeta por Siete mesas de billar francés lo que la convierte en doblemente agraciada como la de Wayne Wang (película y actor) Y el último premio oficial que tenían en la mano, el de mejor director, se lo han dado a Nick Broomfield por Battle for Haditza película sobre la guerra de Irak con un discurso tal vez demasiado plano pero con escenas de gran fuerza y visceralidad. Por el mismo agujero en el palmarés que se ha colado Promesas del Este una ausencia tan ridícula como comprensible (es de Cronenberg, y por lo tanto ¿para qué premiarla? se han escurrido en menor medida alguna otra, como Padre Nuestro o la española Mataharis y puestos a hilar fino incluso la danesa Daisy Diamond tan descarnada que era un puro hueso para que la royera el jurado. Es mucho más cómodo premiar la foto- Fuerza y visceralidad Una actriz enorme Los dos premios de interpretación son impecables: Henry O, el viejo y curioso chino es más de la mitad de la fuerza de Mil años de oración y Blanca Portillo, que es siempre una actriz enorme, en la película de Gra- Desde el principio se sospechaban las dificultades que iba a tener Cronenberg para sacar tajada, aunque su película estuviera por encima de las demás grafía de Éxodo del hongkonés Pang Ho- Cheung. Y dicho todo lo cual, volveremos al principio, al mismo día de la inauguración, cuando se subrayaba el hecho curioso de que Paul Auster fuera el presidente del jurado y Wayne Wang se presentara a la competición. Como no parecía normal, Wayne Wang tuvo que aclarar que no se tratan desde que trabajaron juntos en Smoke y en Blue in the face lo que complicaba aún más las cosas: o Paul Auster adora a Wayne Wang o, al contrario, lo odia. El caso es que Mil años de oración es una película digna de premio y que, extrañamente y en contra de toda lógica, se lo han dado. Premiar al amigo, aunque se lo merezca: la amistad o la enemistad no han parado a Auster y ello ha permitido que esta 55 edición del Festival tuviera un final sorprendentemente feliz (salvo por lo de Cronenberg) en un año muy comprometido para los organizadores, que han sabido aliñar el buen cine con unas cuantas estrellas que le dieran lustre a la alfombra, y ayer vino a confirmarlo como guinda Demi Moore, protagonista de la clausura con la película Un plan brillante de Michael Radford.