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10 LA ENTREVISTA DOMINGO 30 s 9 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) -Tanto al frente de Interior como en sus inicios en la Presidencia, Sarkozy ha mostrado un temperamento muy fuerte y una hiperactividad en muchos frentes. ¿Va a ser capaz de mantenerse así en los próximos cinco años? ciales y de las pensiones de los funcionarios siempre lo dijo. La gente sabe que va a cumplirlo y los trabajadores de las empresas públicas también son conscientes de que, aunque no sea muy agradable subir los años necesarios para tener una pensión al cien por cien, es algo ineluctable que va a ocurrir. El problema que tiene ahora Sarkozy es que el clima social y económico en Francia no es bueno. Esto no afecta a la credibilidad del presidente, que sigue siendo muy alta, pero el entorno social es muy tenso. El crecimiento todavía no parece muy fuerte, la economía mundial está en un momento un poco complicado y todo ello hace que el clima no facilite las reformas. MODERNIZACIÓN DEL PAÍS Es necesario un cambio de mentalidad de muchos sectores sociales y sobre todo de las élites francesas IMAGEN DE ZAPATERO Merkel es percibida como la líder de Europa; Zapatero está al final de la tabla VALORACIÓN PERSONAL Sarkozy tiene una intuición política excepcional -Desde mi punto de vista eso no lo va a cambiar nadie. Es su carácter, muy dinámico, muy franco, le gusta estar cerca de la gente. Lo que sí es llamativo es que durante su etapa como ministro del Interior, cuando empezó en 2002, se produjeron los mismos comentarios, que así no podía seguir, que debía reducir la velocidad. Pero paradójicamente la opinión pública no lo veía así y consideraba que los políticos nunca se explican de forma clara, que nunca iban a donde vivían y que están en sus círculos, ausentes de sus vidas. En todos estos años Sarkozy siguió con este ritmo y, como la elección fue positiva, ahora teme que la gente piense que ya en el Elíseo será otro distinto del que fue en la campaña. En la intervención por televisión del día 20 dijo hasta diez ve- ¿Cree que finalmente calará en la opinión pública francesa ese mensaje del presidente de elogio al esfuerzo, de premio al mérito? ces: Fui elegido para hacer esto; no fui elegido para echarme la siesta en el Palacio, sino para actuar cada día y lo haré durante cinco años, aunque los periodistas, comentaristas o la oposición puedan cansarse de ello Pienso que está respondiendo a una voluntad de que el presidente tiene que mandar y no se puede esconder cuando se produce algo. -Estamos ante el ahora o nunca de las reformas. El ahora viene también de la personalidad del presidente. Sarkozy tiene una misión casi histórica que no es fácil porque la tendencia inmovilista de este país es muy fuerte en muchos núcleos de la izquierda y la derecha. La pregunta es si con un mandato será suficiente y será necesario un segundo. Creo además que no es sólo su responsabilidad, es necesario un cambio de mentalidad de muchos núcleos sociales y, sobre todo, de las élites francesas que tienen reflejos inmovilistas. -Desde medios intelectuales, sociales, políticos o económicos se ha dado la voz de alarma sobre la situación de Francia. Se habla de un momento crucial para su futuro. partido socialista dejó escapar. El tema de los privilegios sociales en Francia no es fácil y, aunque divide mucho, lo asumió porque vio su importancia en amplios sectores electorales, como el de los obreros. De ahí que Sarkozy tenga muchos más apoyos en estos sectores modestos que en los de alto nivel social. -En parte de la sociedad, no en toda. Francia está hoy muy dividida sobre esta cuestión. Hay una generaciones que llegan que están esperando esto, no trabajar por trabajar, sino por una justa recompensa al sacrificio. En este país, incluidos amplios sectores de izquierda, existe la impresión de que se consiguen éxitos muy fáciles sin trabajar. Sarkozy captó esa cuestión, que no era sólo de derechas, y que el Una voz alta y fuerte contra el sistema de consenso en la UE -Nosotros tuvimos una experiencia muy complicada con el referéndum sobre el Tratado Europeo en 2005 y la victoria del no. Eso marcó mucho la orientación de Sarkozy en cuanto a Europa. Él piensa que no se puede seguir con lo tradicional en la política europea en los próximos años y, con una cierta dosis de provocación, se ha mostrado a favor de sacudir Europa, de sacarla de su pasividad. Por eso a veces habla muy alto y fuerte en contra de unos elementos clásicos que no se critican apenas, como el Banco Central. Sarkozy lo dijo en su intervención en televisión el pasado día 20: no podemos estar en la UE con una crisis tan fuerte sin sacar conclusiones y que la gente vuelva a confiar en Europa. Su estrategia es ir hacia un debate que nos quite de encima este período de consenso muy pasivo que existe actualmente y que hace mucho daño. Esto conlleva obviamente riesgos de enfrentamientos entre aliados; lo estamos viendo estos días con la relación un poco complicada que hay con Alemania o con Jean Claude Trichet, el director del Banco Central Europeo. Creo que cuando Francia asuma la Presidencia de la UE dentro de seis meses, la estrategia de Sarkozy va a seguir esa misma línea arriesgada de sacudir y conmover el sistema habitual de consenso europeo. -El estilo y las nuevas ideas de Sarkozy han levantado algunas ampollas con los socios europeos. ¿En la campaña electoral española va a haber un apoyo claro y franco de Sarkozy al Partido Popular? -Cuando se es presidente de la República es mucho más difícil que cuando se está en la oposición, para que no se produzca una injerencia en la campaña, pero seguramente habrá entre los dos partidos una relación tan expresiva como fue el apo- -En cada situación de gobierno, ya sean de igual o distinto color, las relaciones han funcionado siempre con pragmatismo o con problemas de sintonía. Por ejemplo, el entendimiento entre Chirac y Aznar no era bueno aunque fueran del mismo color político. Hace seis meses, Sarkozy habló de Zapatero y dijo que sentía mucha admiración por su técnica de comunicación con la opinión pública. En cuanto al aspecto generacional hay una cierta proximidad. Pero también tiene mucha afinidad con el Partido Popular e imagino que durante las próximas elecciones querrá hacer ver su buena relación. Pero también pienso que hay mucho pragmatismo y que, más allá de las proximidades políticas, hay una voluntad política de mantener buenas relaciones. A Sarkozy le encanta España y, ya sea Zapatero o Rajoy quien esté en el poder, siempre tendrá una atracción hacia este país. Además considera a España como una nación clave en la construcción europea. En cuanto al tema del terrorismo, siempre habrá un especial cuidado y colaboración, cualquiera que sea el color del Gobierno. -Las relaciones con España bajo el nuevo poder en Francia comenzaron con mal pie con las críticas del primer ministro François Fillon al proceso de regularización de emigrantes. ¿Cómo están hoy? Giacometti cree que Sarkozy mantendrá sus críticas a la UE