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82 SALUD SÁBADO 29 s 9 s 2007 ABC www. abc. es cienciayfuturo CÓMO DAR A LUZ SIN APENAS INTERVENCIÓN MÉDICA La tendencia es dar a luz sin intervenciones innecesarias, pero en un entorno tan seguro como el de un hospital. Si no hay complicaciones, la dilatación y el alumbramiento se realizan en la misma sala y en compañía de la pareja Ejercicio físico: Movimientos encima de una pelota de Pilates o simplemente caminar por la habitación favorecen la dilatación. Se puede hacer mientras el bebé está monitorizado Masajes: Ayudan a soportar mejor el dolor de las contracciones. Algunas manipulaciones favorecen la colocación del feto cuando no está bien situado. La duración del parto oscila entre las 12 y las 24 horas cuando se trata del primer hijo. Si no hay contraindicaciones, el proceso de dilatación debe ser lo más fisiológico posible. Respetar el ritmo natural reduce el número de cesáreas ABC Fernando Rubio Agua: Permanecer sumergida en una bañera con agua templada reduce el dolor, ayuda a la futura madre a relajarse y a luchar contra el cansancio El parto natural llega a los hospitales Para dar a luz ya no hay que elegir entre la intimidad del hogar o la seguridad del hospital. Ginecólogos y centros se adaptan para que las mujeres alumbren a sus hijos en un entorno más amable sin intervenciones quirúrgicas ni medicación, salvo necesidad POR N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Paloma y Ana María trajeron a sus hijos al mundo esta semana. Las dos tuvieron un parto sin complicaciones. No hubo problemas, ni sustos inesparados, ni hubo que recurrir a la cesárea. Todo fue como la seda. Ambas disfrutan ahora de la compañía de dos bebés sanos y rollizos. Dos partos y un mismo resultado. Pero su experiencia se parece poco. Ana María dio a luz en la maternidad del Doce de Octubre de Madrid, uno de esos grandes hospitales preparado para cualquier eventualidad. Con especialistas, quirófanos y unidades de cuidados intensivos neonatales de última generación. Paloma optó por La Milagrosa, una clínica privada madrileña que ha hecho un esfuerzo por reducir la intervención médica para que todo el proceso sea más natural sin renunciar a la asistencia médica. Ana María sobrellevó las contracciones y las 8 horas de dilatación con la ayuda de la anestesia epidural. También pasó por la episiotomía, el temido corte en el periné que facilita el paso de la cabeza del feto por la vagina. Las constantes vitales de ella como las de su bebé fueron vigiladas en todo momento con sistemas de monitorización, tanto externa (un cinturón en el abdomen de la madre) como internos. Durante la dilatación, se colocaron unos electrodos en la cabeza del feto que controlaban su estado. Estuvo acompañada durante todo el tiempo por su pareja, pero cuando llegó el momento de alumbrar a su pequeño fue trasladada al paritorio, a una sala similar a un quirófano. Al día siguiente, con el gotero de suero en el brazo prefería pensar sólo en su pequeño, las intervenciones médicas previas poco le importaban. Todo ha ido bien. Me he sentido segura y me han ayudado mucho Paloma, sin embargo, tenía claro desde el principio que viviría el nacimiento de su primer hijo en un entorno más íntimo, sin intervenciones médicas, aunque nunca se planteó tenerlo en casa para no renunciar a la seguridad de un centro sanitario. Su pequeña nació el pasado lunes, asistida por una ginecóloga y una matrona. sin ningún tipo de anestesia. Lo hizo en una sala que recordaba a un pequeño apartamento con los conciertos de piano de Mozart de fondo. En lugar de un suero pinchado en la vena, bebió sorbos de una bebida isotónica. Tampoco hubo medicamentos que aceleraron el proceso del parto, ni enemas, ni rasurados, ni cortes en el periné para facilitar la salida de su hija. En vez de epidural, Paloma soportó el dolor y el cansancio sumergida en una bañera de agua templada, caminó y recibió masajes. Lo único que le recordaba su estancia en un centro sanitario era el monitor colgado de un cinturón que llevaba pegado en el abdomen. Cuando llegó el momento, alumbró a su hija en una cama articulada que le permitió estar casi en cuclillas para empujar con más facilidad, mientras su ginecóloga estaba sentada en el suelo. Pese al cansancio, hoy repetiría sin dudar- Sin epidural y con hidroterapia No debemos renunciar a la seguridad de la Medicina Los partos naturales se han convertido en una tendencia. Y el Ministerio de Sanidad no quiere quedarse fuera de ella. En breve, el equipo de Bernat Soria presentará una estrategia nacional para que las mujeres que lo deseen den a luz sin apenas intervención médica, en un ambiente íntimo y con bañeras para favorecer la dilatación. El objetivo es dar más protagonismo a la mujer y también reducir el elevado número de cesáreas de España. Los ginecólogos compar- ten el espíritu de la estrategia pero temen que se baje la guardia en la seguridad, tanto de las parturientas como de sus hijos. Abogamos por la naturaleza, siempre que se pueda. Hay una corriente en contra de la monitorización del niño, dicen que es innecesaria, aunque gracias a ella y a los cuidados actuales se ha reducido la mortalidad maternofetal apunta Antonio González, jefe del Servicio de Obstetricia de La Paz, de Madrid. Otra cuestión es la inversión necesaria para preparar a las grandes maternidades con salas individuales de dilatación que se convierten en paritorio, nuevas camas de parto, bañeras y más matronas.