Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
29 9 07 TENDENCIAS Nacido en Verín, de donde tomó su apellido profesional, Manuel Roberto Mariño estudió en París. Su primer desfile en Cibeles fue en 1982. Su talento se ha reconocido con premios y galardones. Cuenta con su propia red de tiendas y se ha metido de lleno en la cerámica y el vino. Pedro Mansilla, responsable de la exposición, dice de él que es imparable, serio pero optimista, duro pero sensible, justo pero generoso e impasible pero imperturbable. Sólo tiene un defecto: que es gallego y nunca se sabe lo que piensa Roberto Verino Diseñador de moda Del prêt- à- porter al Museo del Traje TEXTO: PATRICIA ESPINOSA DE LOS MONTEROS FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO ertenece a la generación que abrió una autopista en el mundo de la moda española, la del prêt à porter Ha sido compañero de viaje- -año más o menos- -de Adolfo Domínguez, Purificación García, Pernas, Vittorio Luchino, Agatha Ruiz de la Prada, Ángel Schlesser, Sybilla, Lomba y algunos más, que también celebran, están a punto o acaban de brindar por sus bodas de plata con la moda. Eran los 80 y, como dice Pedro Mansilla, comisario de esta exposición y una de las personas que mejor conoce al diseñador, si no cambias con los tiempos, desde luego no sobrevives y la década de los ochenta, su línea de salida, fue una época muy radical, todo era originalidad casi estrafalaria. No se concebía salir si no era vestido de Yamamoto con sus volúmenes y su osadía, un poco P vuelta a los guerreros medievales, pero llegaron los noventa y con ellos el minimalismo y la discreción; todo cambió. Hemos trabajado duro para esta exposición en la búsqueda y selección de piezas, en su documentación y catalogación y hemos trabajado todos, desde Roberto hasta el último del equipo, pero hemos tenido la satisfacción de lograrlo y de que aparecieran piezas insólitas. En la inauguración hubo clientas como Kit Pinto Coelho que llevaban vestidos de Roberto de los 90 con la tranquilidad del que lleva una pieza ya histórica Verino admira a Armani, su calidad y también su rentabilidad, dice que observa sobre todo lo que se pone la gente en la calle. Empezó con el lino, las hombreras, los shorts, los abrigos o los trajes de chaqueta; luego se refrescó y minimalizó. Es uno de los que nos enseñó a las mujeres a vestir de negro, y a los hombres a desterrar las corbatas sin descuidar el aspecto. Ahora celebra los 25 años de profesión y el Museo del Traje de Madrid le rinde un homenaje con una exposición de 50 de sus piezas hasta el 11 de noviembre. Luego girará por España. Pero 25 años son nada, es sólo ayer en toda una vida y él ya se ha puesto a trabajar en mañana en los que serán sus próximos 25. Hablaremos en futuro. -Un cuarto de siglo en el mundo de la moda. ¿Qué queda de su primera colección en la nueva de 2007? -La pasión por la calidad en las materias primas, la emoción frente al diseño, y la responsabilidad de hacer un producto capaz de seducir a mi cliente. ¿Qué es lo primero que atrapa cuando llega la inspiración: el lápiz, un color, una tela... -Creo que lo más inmediato es percibir el color... Es el color el que pide una tela determinada, y esa tela la que se va conformando en una prenda... ¿Recuerda su primer traje? -Claro que sí, es inolvidable... Me fui a París, un viaje que cambió para siempre mi vida. -Supongo que estará preparando los próximos 25 años, ¿Cómo nos vestiremos? Días de plata El monográfico de mis 25 años no quiere decir que estemos preparando mi funeral Pretendo seguir- -dice con humor un tanto socarrón- -otros veinticinco años aquí ¡y a ver qué pasa!