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ABC VIERNES 28- -9- -2007 Veintiuna galerías españolas presentes este año en ARCO no repetirán en 2008 79 Fernando Castro Flórez POR FAVOR UN POCO DE Nan Goldin posa junto a sus obras en la antólogica del Palacio de Velázquez en 2002 tomado con la sexualidad. Si fuésemos más respetuosos estaríamos mejor Cree que el arte no debe tener límites: El problema es que todo es dinero y poder ¿Ha tenido alguna vez problemas de censura en su galería? Nunca, y eso que hace unos años Santiago Sierra encerró en la galería a cien inmigrantes durante horas En su colección tiene una fotografía de Nan Goldin. ¿Qué opina de la fotografía confiscada? Los niños juegan a médicos, es normal, y ella lo único que hace es sacar una realidad que existe. Los enfermos son aquellos que ven algo malo en eso JULIÁN DE DOMINGO s triste esta situación del arte sometido a la tensión histérica del escándalo. Ya pasó con el guacamayo de Kounellis, que puso al borde del soponcio a gente hipersensibilizada. Con Cattelan la cosa fue a mayores porque un tipo se pegó la costalada padre al intentar desmontar una escultura, bastante cutre por cierto, que consistía en unos niños ahorcados. De sobra sabemos que los tres temas que impulsan el dispositivo censor son la religión, la pornografía y la infancia. En el arte contemporáneo, como en la literatura o en cualquier práctica cultural, son frecuentes las tomaduras de pelo y las imposturas; se pasa, sin solución de continuidad, de la cursilada vergonzante a un pretendido radicalismo, que cuando no está trasnochado, es la perogrullada pura. Hace tiempo que la estrategia del escándalo fue neutralizada y la trasgresión, como le gustaba decir a Octavio Paz, se tornó tradición. Tras la raciones de crueldad planetaria en los telediarios y los reality show a todas horas, se ha cumplido el diagnóstico de La naranja mecánica: no nos curaremos de nuestra pulsión criminal por la sobreexposición al dolor del mun- E do; antes al contrario, quedaremos en un estado catatónico. De forma periódica reaparece la sombra de la censura frente al arte actual. Es significativo que en la polvareda de comentarios- -en eso que, sin ninguna precisión, llamamos polémica -no se manejen otra cosa que topicazos. Unos defienden la libertad del artista como algo absoluto; los otros se rasgan las vestiduras porque se han profanado sus creencias. A veces se da importancia y publicidad a obras que solamente buscaban esa repercusión Ni tiene sentido propagar la epidemia de la tontería, por muy estetizada que sea, ni me parece razonable recurrir a una suerte de judicialización de las obras de arte. La fotografìa de Nam Goldin que es el detonador actual de la polvareda es, en mi modesta opinión, candorosa. Esas niñas jugando me hacen recordar la felicidad del tiempo de la infancia cuando no estábamos aún atenazados por el pudor. Mezclar aquí la gracia inmensa y la libertad de esos cuerpos con la pedofilia es perverso. Acaso sea un mirada pútrida la que encuentra ahí algo censurable. ¿Cómo podemos escandalizarnos con esa imagen, por otra parte cotidiana y altamente poética, cuando somos los contemporáneos del caso Madelaine McCann? Tendríamos, si queremos ser rigoristas, que empezar por prohibir todos los programas del corazón, seguir con muchas tertulias radiofónicas y así, hasta el infinito y el más allá. Un poco de por favor, antes de excomulgar a quienes no están dispuestos a entrar en la liturgia de la mentalidad escandalizada toEspaña el año en que se premió a Goldin: El problema es de la mirada que ve más allá de lo que hay... Son mentes con problemas. Otra fotógrafa, Sally Mann, ha sido acusada de perversión de menores por fotografiar a sus hijas en la adolescencia. Y también han prohibido la obra de Mapplethorpe... En su opinión, la creación debe ser lo más libre posible. Es el creador el que debe saber hasta dónde puede llegar. Vemos to- Miradas sucias AP Esa idea de la mirada sucia la comparte Oliva María Rubio, comisaria de exposiciones fotográficas y directora de Pho- Klara y Edda bailando la danza del vientre se expuso en 2002 en el Museo Reina Sofía; no se retiró dos los días imágenes fortísimas en televisión, escenas brutales que ven los niños. Hay sexo y violencia por todas partes. Barra libre. Es inaudito, pues, que levante ampollas la obra de una exposición, cuya mirada es más íntima y personal Sobre Goldin, comenta que es una de las artistas que ha abierto la fotografía a nuevos ámbitos, que ella lleva al extremo, al límite. Ha roto moldes. Nos relata su propia experiencia, como hacen también Araki o García- Alix. Trató con libertad temas como el sexo y las drogas ¿Los niños deben ser un tabú en el arte? Estoy completamente en contra del uso pornográfico de las imágenes de niños, pero éstos viven con los mayores y ella simplemente fotografía su entorno Catherine Coleman, respon- sable del Departamento de Fotografía del Reina Sofía, cree que, más allá del debate, el Palacio de Velázquez no fue el lugar adecuado para la exposición en Madrid: Al Retiro van muchas familias a pasear Visitar en 2002 aquella exposición fue como entrar en el patio del Diablo Muy acertado su título. Imágenes provocadoras, para muchos escandalosas, de un realismo brutal, pero de una gran fuerza emocional. Nan Goldin, de 54 años, fotógrafa de culto y voyeur, a quien le gustan los santos y la música de Bach y Mozart, abrió sin pudor, de par en par, su diario íntimo: sexo explícito, drogas, malos tratos, sida, muerte... La vida descarnada, sin maquillaje. Más información en: http: www. eltonjohn. com