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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional VIERNES 28- -9- -2007 ABC El fotógrafo nipón Kenji Nagai toma fotografías de una carga de los militares antes de fallecer El Ejército birmano busca atajar la revuelta azafrán con 9 muertos y cientos de detenidos La Junta militar permite la entrada del enviado de la ONU s Fallece un reportero gráfico japonés, víctima de los disparos PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL BANGKOK. Tras los enfrentamientos del miércoles, la Junta militar de Birmania intentó ayer aplastar de una vez por todas las protestas que sacuden al país desde hace diez días debido a la subida de la gasolina. Como dicha revuelta ha sido dirigida por los venerados monjes budistas, el Gobierno atajó el problema desde su raíz. Para ello, los soldados llevaron a cabo durante la noche del miércoles redadas masivas en los principales monasterios y templos de Myanmar, como rebautizó la Junta militar a la antigua Birmania. En lo que la mayoría de la población considera un sacrilegio, los militares ocuparon los recintos sagrados y detuvieron a más de un centenar de monjes. Entre los monasterios asaltados destacan el de Ngwe Kyar Yan y el de Moe Gaung, al norte de la antigua capital, Rangún. que ha estallado tras soportar desde 1962 un autoritario régimen militar que ha sumido a Birmania entre los 20 países más pobres del mundo y el más corrupto de Asia. En cuanto corrió la voz de que numerosos bonzos habían sido arrestados, entre 50.000 y 70.000 personas, la mayoría universitarios, volvieron a concentrarse en el centro de Rangún, ahora denominada Yangón, para increpar a los soldados. ¡Dadnos libertad! les gritaba la multitud. El Ejército y la Policía antidisturbios, armados con fusiles y pertrechados con escudos y porras, se habían desplegado en torno a las emblemáticas pagodas de Shwedagon y Sule, símbolos de la fracasada revuelta democrática de 1988 y desde donde han partido las últimas manifestaciones. Recorriendo las calles con jeeps y utilizando megáfonos, los militares habían advertido de que volverían a disparar. Con la tenebrosa letanía del ruido de sus bastones golpeando contra los escudos, los agentes marcharon en formación para despejar las calles. Pero los manifestantes no se achantaron y les plantaron cara, incluso cuando los soldados les disparaban y lanzaban gases. Como consecuencia, se repitieron los choques y las carreras, que dejaron atrás un reguero de sandalias abandonadas sobre el asfalto y, a veces, de sangre. Según reconoció la televisión estatal, el Ejército había matado a nueve personas, entre ellas el fotógrafo japonés Kenji Nagai, de 50 años, que trabajaba para la agencia APF News. La brutalidad con la que la Junta militar, dirigida por el general Than Shwe, está sofocando estas revueltas pacíficas hace temer que se produzca otra tragedia como en 1988, cuando el Ejército masacró a 3.000 manifestantes. Mientras, crece la actividad política y diplomática. El Gobierno de Myanmar dejará entrar al representante especial del secretario general de la ONU, Ibrahim Gambari, quien el miércoles fue enviado a ese país asiático para evaluar la deteriorada situación política, informó anoche la Organización de las Naciones Unidas. Asuntos Exteriores del país birmano comunicó ayer al secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, que se le concederá un visado a su enviado, dijo la portavoz del organismo, Marie Okabe. Mientras EE. UU. y la UE presionan a Myanmar con nuevas sanciones, el papel de Chi- Rompieron la puerta con un coche y entraron destrozándolo todo explicó a la agencia AFP un testigo del registro en Ngwe Kyar Yan, quien aseguró que los militares disparaban y golpeaban a los monjes que se resistían Corroborando su testimonio, las imágenes difundidas muestran en el suelo restos de sangre, casquillos de bala y cristales rotos. Toda esta represión ha enervado a la hastiada población, Persecución de los monjes