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ABC JUEVES 27 s 9 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 El peor crimen de nuestro tiempo es el de la indiferencia André Glucksmann s Politólogo, premio de la fundación Catalunya Oberta Glucksmann, uno de los pensadores más independientes de la Europa del siglo XXI, denuncia la doble moral de la izquierda en relación con los diferentes conflictos militares del planeta SERGI DORIA BARCELONA. Con setenta años cumplidos, André Glucksmann sigue siendo una de las conciencias más indomables del pensamiento europeo. La fundación Catalunya Oberta premió ayer sus artículos en defensa de la libertad y los derechos humanos, un galardón que el filósofo francés dedicó a la memoria de Anna Politkovskaia. -Fue la primera vez que tomé posición en mi vida. El programa socialista era confuso y contradictorio. Sarkozy planteaba la ruptura. Estimaba que Francia no había tenido en cuenta los derechos humanos en África, Oriente Medio, ni Europa. Chirac llegó a decir que los países que se habían liberado del imperio soviético sólo tenían derecho a callar. Sarkozy rompió con la arrogancia y el antiamericanismo de la política francesa. Su diagnóstico era justo, aunque yo no garantizo nada. Entré en un proceso electoral, no en una religión. Cuando Sarkozy se equivoque le criticaré. -Es una provocación peligrosa. A diferencia de la guerra fría, la disuasión no es automática, cualquier crisis puede llevarnos a la explosión. Había dos tabúes que frenaban la guerra. Uno, el recuerdo de Hiroshima y la posibilidad del fin del mundo; y dos, Auschwitz o la ferocidad fundamental. Ahmadineyad borra esos tabúes. Valentí Puig PENSADOR AL ACECHO n 1983 André Glucksmann acababa de publicar La fuerza del vértigo De eso hace prácticamente veinticinco años. Occidente vivía un momento de incertidumbre, de miedo. Era el debate sobre los misiles SS 20 soviéticos y el despliegue de los Pershing. América y Europa recelaban recíprocamente. Como ahora, ya decía Glucksmann que era urgente pensar en Europa, en su verdadera y su falsa paz, y preguntarse por fin por qué esa punta de continente es tan incapaz de defender su paz. La URSS negaba el derecho a una Europa que tenía miedo y miedo de sus miedos. Un cuarto de siglo después Bin Laden amenaza Occidente, la crisis atlantista es crónica, Irán quiere un arsenal nuclear, Rusia chantajea a la comunidad occidental y China realquila Africa. Glucksmann osa mirar cara a cara al enemigo de Occidente, despoja el mal de sus disfraces, detalla los sistemas del odio. Desde la primera humareda del 11- S, dijo que el mundo había sido atacado por un nihilismo exterminador, la ideología del odio sin fronteras en busca de armas de destrucción masiva. En Occidente contra Occidente Glucksmann explicó cómo con el 11- S- -y los atentados en Madrid o Londres- -comenzaba una guerra mundial contra los derechos humanos, entre la civilización y el nihilismo. Hay quien se resiste a aceptar la continuidad entre Jomeini, Saddam Hussein y Osama Bin Laden. Una civilización que se niega a ver la guerra acaba siendo objetivo de la guerra, del terrorismo y de las bombas humanas. El joven filósofo de mayo de 1968 luego admiró la grandeza de De Gaulle. En las últimas elecciones, Glucksmann apoyó la candidatura presidencial de Nicolas Sarkozy. No es poca cosa escribir en Le Monde J ai choisi Sarkozy Hace veinticinco años, Glucksmann dedicaba La fuerza del vértigo a un periodista ruso confinado por referirse a la intervención soviética en Afganistán. Ahora denuncia el genocidio de Chechenia. Por primera vez desde el fin de la guerra fría, doce bombarderos nucleares rusos de largo alcance patrullan el espacio internacional. Con Putin, Rusia es una democracia iliberal, con muchos de los componentes de una autocracia. Glucksmann se define no como un profeta del Apocalipsis: solamente un pensador al acecho. E Glucksmann, durante la entrega del VII Premio de Periodismo de la fundación Catalunya Oberta Al Qaeda es ¡Viva la muerte! EFE -Apoyó a Sarkozy. ¿Está satisfecho? -Perduran los clichés de la izquierda... -En la ONU, Ahmanideyad niega el Holocausto y amenaza a Israel. -Ana Politkovskaia lo denunció y le costó la vida... -Perdura el marxismo- nihilismo. El Marx decapitado, sin perspectivas de un futuro paradisíaco y con toda la inquina anticapitalista. Los males vienen de Norteamérica y la globalización. El récord de penas de muerte lo ostenta China, pero los marxistas- nihilistas siguen criticando la pena capital en Estados Unidos. Las torturas en Bagdad o Israel conmueven más que los desmanes del ejército ruso en Chechenia. Hay millones de manifestantes contra la guerra de Irak y la de Chechenia- -que mata a un ciudadano de cada cinco- -reúne tan solo mil personas... -En francés diríamos que era una femme- flamme por su coraje. Cuando todo el mundo estaba pendiente de las torturas en la prisión de Abu Graib, ella llevaba vídeos de torturas a prisioneros chechenos: ninguna televisión se interesó. Perdura el marxismonihilismo, un Marx decapitado, sin perspectivas de futuro pero con la inquina anticapitalista Nihilismo no es relativismo, es negar la existencia del mal, y lo hay violento, en la guerra, y pasivo, que es peor: la indiferencia -El gas constituye para Putin un arma de guerra y de chantaje. El caso más flagrante es la gestión de Schroeder. Diez días antes de dejar la cancillería otorgó la garantía del Estado a los industriales que financiaban el gasoducto de Gazprom. Al cabo de un mes fue nombrado presidente de la compañía. En un estado de derecho a eso se le llama corrupción, pero ni la izquierda, ni la derecha alemana lo denunciaron. Los verdes combaten la energía nuclear, que liberaría del petróleo ruso... Siguen fieles a las consignas: rojos antes que muertos Pueden acabar rojos y muertos -Pienso en Havel, o en Juan Pablo II, que suscitaba ironía en algunos jefes de estado, pero que fue una autoridad moral para Solidarnosc. Pienso en las nueve personas que se manifestaron en la Plaza Roja cuando los tanques soviéticos invadieron Praga; en los profesores de universidad que prefirieron limpiar cristales antes de difundir la propaganda comunista del gobierno checo. En la gente que en 1953 salió a la calle en Berlín y en los obreros de Budapest en 1956. Y pienso, recientemente, en la población de Kiev y Georgia, con la revolución de las rosas. Y en los disidentes que defendieron los derechos humanos hasta provocar el más grande movimiento geopolítico del siglo XX: la caída del comunismo y la reunificación de Europa. -Retorna el nihilismo, un concepto de hace más de un siglo... tamos a Pedro el Grande o Iván el Terrible veremos que Rusia siempre se ha modernizado imitando la arquitectura de Europa, pero nunca copió de Europa el respeto a los derechos humanos. ¿Quedará alguien con autoridad moral para juzgar el mal? ¿Qué le parece la Alianza de Civilizaciones de Zapatero? -Que el problema no es el diálogo interreligioso. Los islamistas no representan el Islam; la mayoría de sus víctimas son musulmanes: de Indonesia, Irak, Marruecos... El terrorismo islamista no es la religión del Islam, sino la religión de la muerte. Rodríguez Zapatero debería saberlo. El grito de -Los servicios secretos dominan de nuevo el Kremlin. En cuanto a Putin, como reza el dicho, chequista una vez, chequista siempre Para el presidente ruso el peor acontecimiento geopolítico del siglo XX no fueron los muertos en la Segunda Guerra Mundial... ¡Fue la disolución en 1992 de la Unión Soviética! Si nos remon- -El caso Litvinenko muestra la impunidad de los servicios secretos rusos, al estilo Trotsky... -Nihilismo no es relativismo, es mucho peor: es negar la existencia del mal, que es la idea más nefasta del siglo XX, la de los fascismos rojos o negros. Si no existe el mal, todo está permitido. Tenemos el nihilismo violento de la guerra y un nihilismo pasivo, que consiente el crimen. El nazismo no fue sólo un crimen de alemanes, fue un crimen europeo, el crimen de la indiferencia. ¿No existe demasiada condescendencia con Rusia en una Europa energéticamente dependiente?