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34 INTERNACIONAL JUEVES 27 s 9 s 2007 ABC Primera condena de un polígamo en Estados Unidos, pero por violación Warren Jeffs, el reo, es el líder de una secta mormona que obligó a casarse con su primo a una adolescente de 14 años, en 2001 ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Ocho jurados en Saint George, en el estado norteamericano de Utah, han conseguido lo que hace siete años que se intenta y parecía imposible: mandar a la cárcel a un líder mormón por ejercer y promover la poligamia masiva. Warren Jeffs, de 51 años de edad, puede pasar entre rejas entre cinco años y el resto de su vida, por haber obligado a una adolescente a contraer matrimonio y a mantener relaciones sexuales, según se ha dicho, contra su voluntad. La víctima, Elissa Wall, tenía 14 años cuando fue forzada por Jeffs a convertirse en la esposa de su primo carnal Allen Steed, de 19 años. Por aquel entonces, la joven ni siquiera sabía exactamente cómo se conciben los hijos. El testimonio de Elissa Wall ha abierto una brecha en la comunidad de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFSUD) una rama escindida en 1890 de los mormones tradicionales. El motivo de la escisión fue precisamente la renuncia de la rama clásica a la poligamia. En la citada IFSUD mantienen en cambio la tan pintoresca creencia de que los hombres sólo pueden empezar a plantearse la salvación cuando ya van por la tercera esposa. Para las mujeres, el pasaporte al cielo lo da el pleno acatamiento conyugal. Este panorama es absolutamente ilegal en los Estados Unidos. Pero no es fácil meterle mano a sus practicantes. En unos casos porque los múltiples matrimonios no constan legalmente. En otros, porque se benefician paradójicamente de libertades pensadas para otra cosa. Se ha llegado a oír a abogados de los derechos civiles, muy sesenteros ellos, preguntar en serio por qué Britney Spears sí puede tener todos los maridos que le dé la gana, mientras no sean simultáneos. ¿No es eso una especie de poligamia- -o poliandria- -consecutiva, dicen, mucho más hipócrita que la de ese buenazo de mormón? Pero la razón principal por la que la secta de Warren Jeffs se ha mantenido impune todos estos años es porque sus miembros formaban una auténtica piña. Elissa Walls ha sido la primera que ha roto el cerco y ha llevado a los tribunales un delito incontrovertible. Los 6.000 miembros de la IFSUD viven en recónditos enclaves entre Utah y Arizona, regidos con mano de hierro por su patriarca, que es quien decide todas las bodas, las suyas y las de los demás. Pero los tiempos cambian en todas partes. Elissa Walls consolida una tendencia ya iniciada por otros jóvenes de esta comunidad, principalmente del sexo masculino, que la han abandonado para llevar una vida diferente. Cabe señalar que, en algunos casos, se trataba realmente de un exilio a la fuerza. La tradición polígama mormona se instauró en un momento histórico en que, a raíz de guerras y hambrunas, faltaban objetivamente maridos. Ese escenario quedó atrás hace siglos. Entonces, los recalcitrantes de hoy se encuentran con un superávit crónico de hombres, y los echan del pueblo a la mínima oportunidad. La excusa puede ser mínima. Algo tan ridículo como que si han visto a los chicos bebiendo alcohol, mirando a las chicas, o incluso escuchando música demasiado moderna. A veces los Mirar a la chicas padres expulsan a sus hijos, pero es simplemente para no verse ellos mismos expulsados de la comunidad. En otras ocasiones son los hijos los que, confrontados con un escenario tan represivo, optan voluntariamente por hacer el petate y marcharse. Cuando la denuncia de Elissa Walls llegó a puerto, el mormón y polígamo Warren Jeffs estuvo en busca y captura durante quince meses. La policía le detuvo el verano de 2006 en un control rutinario de carretera. Aunque parece un caso en principio claro como el agua, al jurado le costó varios días de deliberación- -y hasta el recambio de uno de sus miembros- -para llegar a consensuar un veredicto de culpabilidad. Con la tercera, la salvación Elissa Walls, la muchacha a la que Warren Jeffs obligó a casarse, con su marido en la noche de bodas, el 23 de abril de 2001 REUTERS Un menor de edad argentino, autorizado a que cambie de sexo NATASHA NIEBIESKIKWIAT SERVICIO ESPECIAL BUENOS AIRES. Un adolescente argentino, cuyos padres habían solicitado hace más de dos años permiso para cambiarle el sexo, ha sido finalmente autorizado por la justicia de este país iberoamericano para convertirse en mujer. El chico, pues, se someterá a cirugía y cambiará su Documento Nacional de Identidad. El caso, ocurrido en Villa Dolores, tiene la novedad de que afecta a una persona de 17 años, es decir, a un menor de edad. En agosto pasado, un joven de 24 años también cambió de sexo, pero fuera de Argentina, Ahora la autorización la tiene este adolescente, según informó Rodolfo Álvarez, el juez en lo Civil, Comercial y de Familia de Villa Dolores, quien dijo que el joven padece del síndrome de Harry Benjamin, por el que se presenta un desacuerdo entre el sexo biológico y el sexo psicológico. Un segundo aspecto interesante de este caso, algo más bien insólito, es que los padres del joven pelearon hasta último momento a favor de su deseo. De hecho, el mismo juez, Rodolfo Álvarez, en 2004, había rechazado la solicitud de adecuación sexual, por considerar que la potestad de los padres no era suficiente para permitir una operación que resultaría irreversible. Pero la familia insistió, y el magistrado reconsideró su decisión después de que el Tribunal Superior de Justicia le orde- nara volver a estudiar el expediente. Finalmente, el llamado Comité Consultivo y Bioético del Poder Judicial le recomendó autorizar la cirugía y la rectificación de identidad. Estoy contenta En cierto modo, estoy contenta porque se reconoce mi identidad femenina. Lamento que haya habido que hacer tantos trámites. Ojalá en el futuro quienes sufran lo mismo puedan adecuar su sexo sin tanta burocracia. En mi vida ha habido riesgo y mucho sufrimiento manifestó el joven que pronto se convertirá en muchacha, y cuyo nombre se mantiene en secreto precisamente por ser menor de edad.