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30 INTERNACIONAL JUEVES 27 s 9 s 2007 ABC Alfonso Rojo PUÑETAS... ¡QUÉ ENVIDIA! o se si sabían que los nativos de Micronesia, cuando algo les molesta mucho, dicen a la orden Así como suena, en español. No les ha quedado, a diferencia de los habitantes de Zamboanga, en el extremo sur de las Filipinas, un idioma como el chabacano hecho de retales del viejo castellano, pero conservan expresiones, recuerdo de una época en la que el Imperio Español se extendía por el orbe y el nuestro era un país que pesaba en el concierto mundial. No hay en la referencia a Micronesia ánimo urticante. Líbreme Dios de criticar las reuniones de trabajo que le montan a Zapatero cuando va a la ONU o debate sobre cambio climático. Ni siquiera hurgaré en el apresurado Hola, cómo está que le endosó Bush a nuestro presidente, pero coincidirán conmigo en que mortifica un poco que todo el contacto entre nuestro presidente y el de la nación más poderosa del mundo, se limite a cuatro segundos. Sobre todo cuando se compara con el empaque, la resonancia y la expectación que han rodeado, en el mismo escenario y en los mismos días, cualquier actuación de Sarkozy. Es cierto que no somos Francia. No tenemos ni el peso demográfico, ni el poderío militar o el savoir faire diplomático de nuestros vecinos galos, pero tampoco somos una potencia del tres al cuarto. En la escala económica hemos subido unos cuantos peldaños desde los tiempos en que Felipe González vivía en La Moncloa, pero en política internacional pintamos mucho menos que entonces. O que en tiempos de Aznar, por lo que reflejan sus conversaciones en el rancho de Crawford en febrero de 2003. Aquí fallan muchas cosas y entre ellas la personalidad del que más manda. Que envidia me dan los franceses. Echo en falta un tipo como Sarkozy. Alguien capaz de encaramarse a la tribuna y de proponer a los 150 países presentes en la Asamblea General un New Deal ecológico y económico. Alguien capaz de convocar ruedas de prensa multitudinarias en Nueva York y de proclamar, sin que el público enarque escéptico las cejas, que lideramos nosotros o no lidera nadie. N Ahmed, junto a su esposa, Hafida, muestra el certificado de familia que acredita que son los padres de la pequeña Buchra AFP No era Maddie era Buchra El mismo color de pelo, ojos azules y piel clara, pero no era Madeleine McCann. La niña que aparecía en la fotografía tomada por los turistas españoles se llama Buchra Benaissa y vive en Zinat, cerca de Tetuán. Los corresponsales de TV 3 en Marruecos dieron con ella POR LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. La ansiedad que provoca en los medios de comunicación la desaparición de Madeleine McCann llevó en la mañana de ayer al equipo de corresponsales de TV 3 en Marruecos a cambiar sus planes sobre la marcha. Cancelaron el viaje previsto a la ciudad de Sefrú, escenario de graves incidentes por el alza del precio del pan, y pusieron rumbo al norte, donde unos turistas españoles tomaron una foto en la que aparecía una niña similar a Maddie La escena, en la que aparece una familia caminando mientras una de la mujeres lleva a una niña amarrada a la espalda, se localizaba en Zinat, una aldea cercana a la ciudad de Tetuán. Ese era el objetivo periodístico de la jornada. ¿Pero quién se iba a pasear a plena luz del día por el arcén de una carretera con la niña más buscada del mundo a la costilla? Esa pregunta, que planeaba de manera generalizada dentro y fuera de Marruecos, no era óbice para que se abrieran las investigaciones pertinentes por parte de la Policía. Los telediarios y los periódicos de todo el mundo publicaron la imagen mientras la familia McCann pedía calma hasta conocer más datos. Kate y Garry ya habían visitado Marruecos el pasado mes de julio tras los primeros rumores de que su hija había sido vista por un turista en una gasolinera de Marraquech. Nadie sin embargo había puesto los pies en Zinat hasta que Medir Plandolit, redactor, y Rubén García Maldonado, cámara, llegaron en la mañana de ayer miércoles para cubrir el evento fotográfico para la televisión catalana. Unos vecinos que viven junto a la entrada del pueblo les atendieron y les ayudaron, como relata Plandolit a ABC. Perplejos por la presencia de una televisión extranjera, les preguntaron que qué hacían allí. ¿Conoces a esta niña? La estamos buscando les dijo Plandolit. ¡Ah! Sí, esa familia vive aquí al lado respondió el joven con la mayor naturalidad. Unas cuantas curvas por el camino y en cinco minutos los reporteros llegaron a una casa blanca con un huerto. Superadas las primeras reticencias a presentarse ante los extranjeros sin el padre de familia, que no estaba en casa, la madre salió finalmente al exterior con la pequeña en brazos. Es entonces cuando hemos flipado explica el periodista. La comunicación se hacía difícil, pero los ojos de los recién llegados pronto se clavaron en esa niña rubia, de aspecto europeo, ojos azules y piel clara pero morenita del sol Era la de la foto. Era la de los telediarios. Era la de los periódicos. Pero no era Madeleine McCann. Para los vecinos es toda una ceremonia de la confusión. Nadie conoce en Zinat a Maddie y no entienden nada de lo que está ocurriendo. Plandolit mostró la famosa foto a Hafida, la madre de la pequeña, que no podía hacer otra cosa que reírse. ¿Qué significa esa imagen, qué valor tiene? Parecía decir la mujer ajena a todo el revuelo. La niña que llevaba en brazos se llama en realidad Buchra Benaissa y lo sabe bien porque Hafida la parió en el hospital hace casi tres años. Tras el equipo de TV 3 llegaba al lugar la revolución en forma de media docena de coches con periodistas británicos ansiosos por hallar lo que ya estaba aclarado. Antes de llegar a la casa de la familia, relata Plandolit, atosigaron literalmente a Ahmed, el padre de la pequeña. Al llegar de trabajar el hombre se encontró como un auténtico marciano en medio de la feria que se había montado alrededor de su vivienda. Los informadores británicos le hablaban en inglés sin parar y le ponían delante la portada de los diarios con la imagen de su hija La tez y ojos claros de Buchra- -que en árabe significa buena noticia- no son extraños en el Rif, donde la raza bereber provoca choques a veces con el tipo de marroquí de piel más oscura que solemos tener en mente. Hafida lo tiene claro. No sé qué significa todo esto, pero esta es mi hija y punto le dijo a Plandolit. No sé qué significa todo esto, pero ésta es mi hija y punto exclamó Hafida, madre de la pequeña Al tranquilo lugar llegó la revolución con los periodistas británicos ansiosos por hallar lo que ya estaba aclarado Confusión en Zinat ABC. es Especial sobre el caso Madeleine en abc. es internacional