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16 ESPAÑA Acoso islamista a España s El avispero afgano JUEVES 27 s 9 s 2007 ABC Penacompartida porlosReyes Don Juan Carlos y Doña Sofía presidieron el funeral en honor a los dos soldados caídos y, emocionados, trataron de consolar a las familias de los fallecidos, que soportaron su dolor con entereza POR A. LARDIÉS P. CERVILLA FOTO ERNESTO AGUDO MADRID. Sus Majestades los Reyes mostraron ayer una vez más su apoyo y solidaridad con los soldados españoles caídos al presidir el funeral por los dos muertos en Afganistán, el lunes, como consecuencia de un ataque de los talibanes: el extremeño Germán Pérez Burgos y el ecuatoriano Stanley Mera Vera. La ceremonia, celebrada en la sede de la Brigada Paracaidista (Bripac) en Paracuellos del Jarama, comenzó a las once y media de una fría mañana con el saludo de Don Juan Carlos y Doña Sofía a las familias de los dos soldados. Tanto el Rey, vestido con el uniforme de comandante en jefe del Ejército de Tierra, como la Reina Doña Sofía, de negro, intentaron consolar a la madre y a los tres hermanos del ecuatoriano Stanley Mera, así como a la viuda y al padre de Germán Pérez, entre otros familiares. Finalizado el emotivo saludo, en el que los Reyes estuvieron conversando algunos minutos con los familiares, ocho miembros de la Bripac portaron a hombros los féretros de los dos caballeros legionarios paracaidistas fallecidos hasta depositarlos en los armones donde permanecieron durante la hora que duró la ceremonia religiosa. A continuación, el arzobispo castrense, Francisco Pérez González, ofició una misa en memoria de los dos militares en la que, en su homilía, destacó su vocación de entrega y de defensa Además, ofreció cariño, afecto y solidaria fraternidad a los familiares, a la vez que afirmaba que nuestros militares saben a lo que se exponen en el cumplimiento de su profesión y cuando llega la muerte, la viven como un acontecimiento más El momento más emotivo del acto se produjo cuando una compañía de honores de legionarios paracaidistas, con bandera, banda y música, entonó el himno La muerte no es el final justo después de que el Rey Don Juan Carlos colocara sobre los féretros las cruces al mérito militar con distintivo rojo concedidas a título póstumo a los dos fallecidos. Tras el homenaje a los caídos y la colocación de una corona de laurel ante los féretros, la compañía de honores recitó la oración paracaidista y cantó el himno de infantería. Los compañeros de los dos paracaidistas caídos en Afganistán despidieron los fé- Distinción militar Los Reyes presidieron ayer el funeral por los dos soldados caídos en Afganistán retros con el ideario paracaidista La vida y la muerte que ha tenido que recitarse por segunda vez en esta base militar en el corto espacio de tres meses, ya que en junio tuvo que despedir a los seis militares caídos en Líbano. En su ideario, recordaron que la vida se defiende luchando, la muerte es el mayor premio para el valiente y el mayor castigo para el cobarde La ceremonia religiosa finalizó con el himno nacional, después de que el general jefe de la Bripac entregara a los familiares las boinas de los fallecidos. Al funeral de Estado asistieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, así como numerosas autoridades, entre las que se encontraban los presidentes del Congreso y del Senado, Manuel Marín y Javier Rojo; el ministro de Defensa, José Antonio Alonso; la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez; la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, y la cúpula militar. Del ámbito político también asistieron el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, así como el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. Teniendo en cuenta sus declaraciones de los últimos días, extrañó que el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, y el senador del PNV Iñaki Anasagasti se dejaran ver junto a Sus Majestades los Reyes, objetivo de sus constantes y duros ataques. Por la tarde, Germán Pérez Burgos recibió sepultura en Sevilla, donde residía desde hace algunos años, pese a ser natural de Alanje (Badajoz) y Stanley Mera fue enterrado en Alcalá de Henares, en una ceremonia íntima a la que los Príncipes de Asturias enviaron una corona de flores. Por otra parte, y en relación GÉLIDO RECIBIMIENTO EN LA BASE DE TORREJÓN La firmeza de los familiares fue la protagonista en la fría madrugada s El Príncipe de Asturias acompañó la llegada de los féretros POR S. SANZ MADRID. De madrugada, pasadas las dos y media, aterrizaba en la base militar de Torrejón de Ardoz el Boeing 707 de la Fuerza Aérea Española con los cuerpos de los dos soldados muertos en Afganistán el pasados lunes en un ataque terrorista. El sonido ensordecedor de los motores y los menos de diez grados de temperatura, junto a un fuerte viento, hacían aún más larga la espera al medio centenar de familiares que tuvieron que aguardar por sus seres más queridos a tan intempestiva hora. Sin embargo, su firmeza pese el profundo dolor que padecían, fue la protagonista. En primer lugar, desembarcaron los tres heridos leves que iban a bordo. El soldado Da- vid Ospina, en silla de ruedas y en chándal, escoltado por Óscar Bertomeo y el sargento Carlos Soto- -que regresará en breve al escenario bélico- fue el primero en recibir el saludo y pésame de Su Alteza el Príncipe de Asturias. A continuación, cabizbajo y sin aguantar la mirada a la vicepresidenta del Gobierno y al ministro de Defensa, Ospina fue conducido al lado de los suyos. La marcha fúnebre anunciaba con sus acordes iniciales el desfile en medio de la noche de los féretros del extremeño Germán López y el ecuatoriano Stanley Mera. El llanto se apoderó entonces de los familiares, que en ningún momento apartaban su vista de los ataúdes con la bandera de España. A continuación, el arzobispo castrense, Francisco Pérez González, dedicó un breve responso a las víctimas. El profundo silencio en el último momento de la ceremonia fue interrumpido desde la zona en que se encontraban los familiares por un estremecedor: ¡No te olvidaremos! Los coches fúnebres llevaron después los cadáveres al Instituto Anatómico Forense, del que regresaron a la capilla de la base de Torrejón hasta el funeral de Estado que se celebró en la sede de la Brigada Paracaidista (Bripac) en Paracuellos del Jarama (Madrid) En apenas 40 minutos, el acto llegó a su fin sin que ni Fernández de la Vega ni José Antonio Alonso informaran del accidente sufrido horas antes por un helicóptero del Ejército en la localidad afgana de Gormach. Anasagasti y Llamazares