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4 OPINIÓN JUEVES 27 s 9 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA EN BIRMANIA EL VALOR DE LA CORONA A visita institucional que los Príncipes de Asturias realizaron ayer al País Vasco cobra especial relevancia en una actualidad marcada por la crispación antimonárquica que está fomentando el independentismo catalán, coincidente con la reclamación de que el Rey abdique lanzada desde la cadena de radio de la Conferencia Episcopal por alguno de sus comunicadores. Por esto, lo que sólo habría de ser un acto de absoluta normalidad en la agenda del Heredero de la Corona- -la inauguración de la sede de Caja Vital y la entrega de diplomas de la Asociación de Lucha contra el Cáncer- -debe ponerse de manifiesto como una nueva muestra de la perfecta inserción de la Monarquía en la sociedad española, contrapunto a quienes propugnan violentamente la implantación de un régimen republicano y cuestionan sin razón la figura de Su Majestad el Rey, quien ayer asistió en compañía de la Reina al funeral de Estado en memoria de los dos soldados muertos en Afganistán para transmitir apoyo y afecto a sus familiares y amigos. Es evidente que el republicanismo es una opción ideológica legítima y que siempre ha habido partidos que, en democracia, han propugnado la instauración de la República. Lo que hasta ahora no había sucedido es una manifestación tan pública y tan constante de violencia antimonárquica como la que se ha vivido en Cataluña. Menos aún, que estos episodios delictivos de quema de imágenes de los Reyes cuenten con la comprensión y el respaldo político de un partido que, como ERC, es socio preferente del Gobierno central y miembro del tripartito autonómico catalán. La conclusión es preocupante porque este maridaje de un partido que afirma ser nacional- -y que tiene la responsabilidad de gobernar España- -con un grupo separatista y antimonárquico ha hecho que las ideas extremistas hayan pasado de la marginación a la homologación de la mano de los socialistas y, con ello, a una impunidad política realmente irresponsable y perjudicial para la defensa del sistema constitu- L cional. La estancia de los Príncipes de Asturias en el País Vasco resalta, en este contexto, la superioridad que, en todos los órdenes, acompaña a la Corona frente a quienes intentan deslegitimarla con argumentos de nacionalistas irracionales, o con argumentos sencillamente injuriosos. En la situación actual no es posible separar la campaña contra la Monarquía de otros procesos políticos en marcha, estén unos más patentes que otros, e incluso aunque no exista entre ellos una relación directa de causalidad. Lo cierto es que se alimentan unos a otros. La excitación de una memoria histórica revanchista, el afán por derogar la Transición y el consenso constitucional para abrir un período constituyente encubierto y el empeño en provocar la transformación forzosa- -es decir, sin acuerdo de la soberanía nacional, que reside exclusivamente en el pueblo español, en su conjunto- -del Estado autonómico en una confederación asimétrica son apuestas de la izquierda y sus aliados nacionalistas que no hacen, ni pueden hacer, excepción con la Monarquía, porque ésta encarna todos y cada uno de los valores que esos procesos de ruptura han marcado como objetivos que deben ser demolidos. El efecto perverso que podría producir esta feroz campaña antimonárquica, en la que han aflorado previsibles coincidencias entre polos opuestos, es que, en vez de poner bajo la lupa y la crítica de la opinión pública a aquellos que la están promoviendo, acabe sometiendo a la Corona a un escrutinio constante, tan irresponsable como injustificado. En un Estado, como el español, con graves problemas de separatismo y de inestabilidad en el modelo de organización territorial, son inadmisibles estos ataques a la institución que representa, mejor que ninguna otra, la continuidad histórica de la nación española y de su unidad, y su amparo concierne no sólo a los poderes públicos, empezando por el Gobierno, sino a todos aquellos que no se sientan identificados con el actual estado de crispación y enfrentamiento. MADRID, DISCRIMINADO OR mucho que Rodríguez Zapatero se empeñe en negar las evidencias, las cifras reflejan una realidad inapelable: los presupuestos elaborados por el Gobierno favorecen a Cataluña y Andalucía y castigan notablemente a la Comunidad de Madrid. En cuanto a inversiones del Estado, Madrid ocupa el segundo lugar por la cola- -superando tan sólo a La Rioja- -en la lista de crecimiento de la aportación estatal. De hecho, la inversión aumenta más del 20 por ciento en las comunidades catalana y andaluza, mientras que se congela en la madrileña. Otro dato inapelable es que la región recibirá 111 euros menos por habitante que la media del resto de autonomías. No es la primera vez que los dineros del Estado pasan de largo por una comunidad que, sin embargo, ha visto crecer su población notoriamente en los últimos años y es una de las locomotoras del crecimiento económico. La reunión hace unos días en La Moncloa entre Zapatero y Esperanza Aguirre no ha servido para nada, porque los intereses electorales del PSOE están por encima de cualquier otra consideración. El presidente tiene muy claro que Madrid es un caso perdido para los suyos y procura reforzar sus posiciones en otras circunscripciones más propicias. He aquí una de las consecuencias negativas de unos presupuestos elaborados en plena precampaña, puesto que el dinero de todos se utiliza al servicio del interés coyuntural del partido gobernante. P No es extraño que Esperanza Aguirre hable de agravio del Ejecutivo hacia los madrileños, lo que resulta especialmente injusto si se tiene en cuenta que ésta es la comunidad más solidaria por su aportación al conjunto de España. No se trata de convertir el presupuesto en un arma política de enfrentamiento entre comunidades, sino de actuar con rigor y sentido común. Resulta intolerable practicar una política sectaria con las cuentas públicas, premiando a los afines y castigando a los adversarios. Además, este injusto reparto coloca en una situación imposible al socialismo madrileño y deja en mal lugar a su nuevo líder, Tomás Gómez, que difícilmente podrá explicar a los ciudadanos las razones del boicot de Zapatero a las necesidades de la región. Madrid acoge las instituciones centrales del Estado, recibe y asimila una inmigración creciente y muestra una vitalidad empresarial y financiera que sólo sorprende a los que siguen anclados en viejos tópicos. El victimismo nacionalista suele ampararse en unos privilegios imaginarios del centro respecto de otras zonas de España. Sin embargo, los datos son concluyentes. Zapatero discrimina a una región dinámica y activa sólo porque comete el pecado de votar mayoritariamente al PP. No debe extrañarse, por tanto, de que los madrileños y otros muchos españoles sensatos tomen buena nota del agravio cometido y extraigan las consecuencias pertinentes. IRMANIA es un país dirigido por el régimen militar más antiguo del mundo y que, como dictadura, sólo puede ser comparado en longevidad y anacronismo con casos como los de Cuba o Corea del Norte. El régimen militar mantiene encarcelados o en arresto domiciliario a más de un millar de presos políticos, entre ellos Aung San Suu Kyi, líder del movimiento democrático y premio Nobel de la Paz, y se calcula que la represión ha provocado un millón de refugiados, mientras que la guerra declarada contra opositores armados ha arrasado no menos de 3.000 aldeas y pueblos. A nadie le puede extrañar que, a falta de instituciones democráticas, el descontento y la mala situación económica que sufre el país haya desembocado en manifestaciones callejeras, ni que el régimen militar haya empezado a responder con la violencia contra sus propios ciudadanos. Ayer fueron varios los monjes y civiles muertos en las calles de Rangún, escenario desde hace días de una movilización de protesta sofocada con brutalidad. Hasta ahora, Europa y Estados Unidos han aplicado una política gradual de sanciones, cuya eficacia- -todo hay que decirlo- -ha sido relativa, puesto que la amenaza del aislamiento internacional no podía ser un factor intimidante para una Junta que ha optado precisamente por mantener al país aislado del mundo. Sin embargo, ni siquiera las dictaduras militares pueden seguir protegiéndose al margen de las grandes corrientes de la globalización, y parece evidente que si no se produce un cambio fundamental, la situación en Birmania corre el riesgo de volverse insostenible. En todo caso, aunque no fuese más que como defensa de los ideales básicos en los que se basan las sociedades libres, la comunidad internacional no puede permanecer impasible ante una dictadura que hace un uso indiscriminado de la fuerza para reprimir a la población civil que se manifiesta pacíficamente. Se trata de un comportamiento que no debe ser tolerado. Es necesario seguir enviado un claro mensaje de apoyo a todos los birmanos que piden democracia pacíficamente, y otro a los militares, para que sean conscientes de que su actitud no hace sino dificultar la inevitable transición hacia un régimen más abierto. Como vecino de Birmania y aspirante a convertirse en potencia hegemónica en Asia, el papel de China va a ser fundamental en este caso. Nada de lo que puedan hacer o decir Europa y Estados Unidos alcanzará la repercusión que sin duda tendrán las acciones que emprenda el régimen de Pekín. Y, en este caso, el Gobierno chino tiene una oportunidad de oro para demostrar en qué dirección soplan los vientos dentro del país y hacia dónde van a dirigirse en el exterior. Va a ser muy reveladora la actitud que tome Pekín hacia los demócratas birmanos, teniendo en cuenta que la apertura de sus propias estructuras políticas es una de sus asignaturas pendientes. Lo que pase en Birmania determinará la temperatura real de la democracia en China. B