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ABC MIÉRCOLES 26 s 9 s 2007 ECONOMÍA 49 Alemania advierte que el éxito económico español toca a su fin Un informe de Deutsche Bank para 2020 señala que nuestras empresas necesitan renovarse para enfrentarse al futuro RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. El espíritu innovador y emprendedor entre los españoles es demasiado flojo como para mantener una historia de éxito económico, con pocos precedentes, como la vista en los últimos 15 años. España debe asumir también que su éxito económico se financia en parte desde el extranjero aunque con un ritmo de crecimiento de un 2 podría superar a Italia y Alemania dentro de 15 años. Esta es una de las conclusiones relevantes del estudio titulado España 2020, presentado ayer por Deutsche Bank y que, pese a constatar que la solidez adquirida no es un fenómeno pasajero, advierte sobre un mundo cambiante para el que las mentes y las empresas de los españoles no se están preparando suficientemente, aunque en los últimos dos años hay nueva concienciación y presupuesto. Las consecuencias de la inopinada fortaleza adquirida por la economía española desde su acceso al mercado comunitario, en 1986, se pueden resumir en el auge inmobiliario; en el fuerte déficit exterior por el ansioso consumo y la modesta producción propia; y en el superavit fiscal, por unas cuentas saneadas. Todo ello serían factores relevantes para evaluar la sostenibilidad del crecimiento, del que hay que asumir simplemente que se financia en gran medida desde el extranjero El déficit por cuenta corriente no empuja el déficit presupuestario sino que va a la inversión privada. El primer banco alemán ha publicado en la última década varios estudios sobre la economía española, en la que Alemania ha sextuplicado su balanza desde 1986. En 1997, Deutsche Bank se concentró en el esforzado acceso a la Unión Monetaria; en 2001, en la reforma laboral que multiplicó el empleo; y en 2004, en la politización de las cajas de ahorros. Ahora, en España 2020 Stefan Bergheim mantiene la confianza en la fortaleza de la economía a medio plazo pese al desinflamiento inmobiliario: el aumento del mercado de trabajo, de la calidad del capital humano con el cuádruple de titulados que en los 70, la rápida apertura debida a la UE y a la liberalización- -junto a la salida de inversiones españolas fuera- y la progresiva innovación, todo ello puede mantener por varios años un crecimiento del PIB per cápita del 2 mayor que la media en la zona euro. La economía ha crecido a un 3,8 anual de 1996 a 2006 (Alemania: 1,5 EEUU: 3,2 Aunque el banco cree que los cambios enormes e inesperados de las últimas dos décadas dificultan los pronósticos sí asumiría que a este ritmo el Sin innovación no hay posibilidades de progresar El Indice de Innovación 2006, de la Comisión Europea, sitúa a España detrás de Italia y la República Checa, con una particular carencia de sentido emprendedor y vocación de seguir preparándose y aprendiendo a lo largo de la vida. El número de patentes españolas es una décima de las francesas y de la media de los 15 primeros de la UE. Los italianos patentan 5 veces más ideas que los españoles, los finlandeses 100 veces más. Uno de los principales problemas de la economía futura está en el pobre nivel de enseñanza y preparación de los trabajadores del mañana, con España a la cola en estudios en el informe PISA para los países desarrollados, sólo seguida de Portugal e Italia y por detrás de muchos países del Este. Pero Deutsche Bank se felicita de una nueva concienciación y presupuesto, con programas como Ingenio 2010 y Avanz. La innovación está en la lista de prioridades del ejecutivo dice. aumento del PIB per cápita podría superar a partir de 2020 al de Italia o de la propia Alemania. Los españoles tienen hoy por hoy una renta per cápita de 27.000 dólares y los alemanes de 31.000. La llegada de inmigrantes- -especialmente 2 millones entre 2002 y 2005- -entre los que destacan los rumanos (11 con buena preparación ha sido el mejor combustible de los últimos 4 años, hasta el punto de que su aportación se cuenta en más de la mitad del crecimiento actual del PIB. Pero el banco avisa de que el crecimiento laboral visto desde mediados de los 90 se irá debilitando. Y aunque el fin de la fiebre inmobiliaria entraña riesgos, contra lo asumido no sería éste el motor del auge sino el sector servicios, lo que reduciría el impacto negativo. Bergheim tampoco se angustia por el déficit de la balanza por cuenta corriente, pues es un indicador que no tendría consecuencias tan preocupantes en el seno de una unión monetaria donde no se protege la divisa con el tipo de cambio o de interés. El salto económico ha visto un auge neto del mercado de capitales (4,5 anual) por encima del del PIB; y, el saneamiento, un aumento de inversión pública de un 3,1 a un 3,9 del PIB desde 1996.