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18 ESPAÑA El aislamiento exterior de Zapatero MIÉRCOLES 26 s 9 s 2007 ABC Otros cuatro segundos con Bush Zapatero sumó ayer otros cuatro segundos de saludos con Bush. Fue en la ONU, en una cena. Sus contactos personales en tres años y medio son de este cuño, lo que suscita un interés morboso que roza la patología como dice Zapatero ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. En el vetusto edificio de las Naciones Unidas, cerca de donde se reúne el Consejo de Seguridad, hay una gran representación del Gernica de Picasso. Allí suelen detenerse los líderes mundiales que vienen a la ONU a hacer declaraciones ante la prensa de su país y de otros. Nicolas Sarkozy pasó este lunes ante el Gernica como un vendaval estrechando manos, proclamando la obsesión francesa por liberar a Ingrid Betancourt, por frenar las veleidades nucleares de Irán, por aglutinar una acción común contra el cambio climático... Fuese Sarkozy y no quedó nada. Su sucesor ante el Gernica, José Luis Rodríguez Zapatero, se encontró casi con el vacío. Qué pasa, si no somos una potencia mundial, pues no lo somos bromeaba, pero sólo a medias, un miembro claramente mortificado de la delegación de España. No es fácil en absoluto la papeleta de los diplomáticos españoles, tanto los oficiales como los oficiosos, en la arena de las Naciones Unidas. Tienen que vender una marca que ha cambiado mucho de logotipo y hasta de producto en muy poco tiempo. Para empezar, mortifica a cualquiera pensar que todos los esfuerzos que se hagan en relación con la cumbre del cambio climático o con la Asamblea General quedarán inevitablemente opacados por algo tan leve como un saludo de cuatro segundos. Que ni uno más duró el careo entre José Luis Rodríguez Zapatero y George Bush a la puerta de la cena que en la noche del lunes ofreció el secretario general de la ONU, Ban Ki- Moon, a los representantes de 25 países concernidos por el cambio climático. Primero fue un Hola, cómo está en castellano, mientras le estrechaba la mano, y, tras la respuesta de Zapatero- muy bien Bush añadió un Good to see you again qué bien Secuencia de imágenes del brevísimo saludo entre el presidente de EE. UU. George Bush, y el presidente del Gobierno, ejemplo de las casi inexistentes relaciones entre ambos políticos. Vea íntegra la secuencia en www. abc. es ABC. ES Good to see you again verle de nuevo, con una evidente frialdad, para unos, o por lo menos con una clamorosa falta de química, para otros. Zapatero reivindicó posteriormente la plena normalidad del saludo y hasta del encuentro, que efectivamente no desmerece ninguno de los anteriores, menos de cuatro desde que el español es presidente. Y sobre todo desde que tomó la decisión de retirar las tropas de España de Irak. Nuestras relaciones son las normales entre dos naciones soberanas, que saben que han discrepado en un asunto fundamental, pero que se respetan aseguró Zapatero ayer en Nueva York. Tan normales son las relaciones que el interlocutor habitual de Zapatero en la Casa Blanca no es Bush, La agenda de Sarkozy Hamid Karzai (Afganistán) Angela Merkel (Alemania) Michelle Bachelet (Chile) Lula da Silva (Brasil) Álvaro Uribe (Colombia) Erdogán (Turquía) Nazarbayeb (Kazajstán) José Eduardo do Santos (Angola) La agenda de Merkel Sarkozy (Francia) Lula, Karzai, Erdogán, Thabo Mbeki (Suráfrica) Tony Blair (enviado del Cuarteto para Oriente Próximo) La agenda de Zapatero Evo Morales (Bolivia) Ould Cheik Abdellahi (Mauritania) Erdogán y Ban Ki- Moon, al que todos ven. sino la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Ciertamente esto pasa con muchos otros mandatarios mundiales. Pero para el presidente del Gobierno supone bajar un peldaño desde el trato de favor dispensado a José María Aznar, un trato que algunos periodistas españoles recuerdan que se extendía a sus probabilidades de hacer una pregunta en la sala de ruedas de prensa de la Casa Blanca. A día de hoy, eso está infinitamente más crudo. La frase más larga y más cálida del presidente americano al jefe del Ejecutivo español que está documentada fue el agradecimiento por la ayuda recibida ante el desastre del Katrina. Pero ni siquiera ese gesto devolvió las aguas bilatera- les a su cauce. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, no dudaba ayer en poner el dedo en la llaga, cuando juzgaba pavoroso que el presidente de la octava potencia mundial no pueda mantener una conversación con el de la primera. Zapatero desdeñó esta poco original aportación al debate, a la vez que manifestaba el temor de que el interés por sus relaciones con Bush degenere en patología Hace tiempo que La Moncloa tiró la toalla. Al presente, su estrategia con la Casa Blanca es procurar no ahondar en la brecha y esperar tiempos mejores. Hasta entonces, parece que se impone el bajo perfil. Zapatero no ha hecho ningún intento ni ninguna gestión durante este viaje, aseguran sus adláte-