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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 26 s 9 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CON EL DEBER CUMPLIDO PIZARRO, ADIÓS ZAPATERO, ECOLOGISMO ELECTORAL N términos objetivos, la dimensión internacional de España durante la presente legislatura es muy inferior a otras etapas recientes. Alérgico a la política exterior, Rodríguez Zapatero realiza gestos y cultiva amistades que sitúan a nuestro país en un nivel de influencia en el mundo y la Unión Europea muy por debajo del que le corresponde. Su reducida agenda de contactos bilaterales en Nueva York es fiel reflejo de ese papel secundario, que supone una rémora para los intereses nacionales en el mundo globalizado. Lejos de rectificar, el presidente del Gobierno sigue empeñado en una cruzada inútil contra la Administración Bush, que se traduce ahora en la negativa a que Washington asuma el liderazgo de la lucha contra el cambio climático. La retórica multilateralista y el empeño en presentar a la ONU como una especie de asociación benéfica son la expresión del buenismo a escala universal, una vez que los hechos han reducido la Alianza de Civilizaciones a su verdadera condición de ocurrencia inconsistente. En contraste con el giro que han imprimido en sus respectivos países Merkel o Sarkozy, Zapatero parece incapaz de cambiar el paso de unas posturas anquilosadas en los momentos determinantes de la guerra de Irak, tal vez para continuar practicando esa insólita oposición retrospectiva que desarrolla el PSOE desde que ganó las elecciones. Sin embargo, un país desarrollado, situado a las puertas del G- 8 y con notables intereses empresariales y sociales que defender, no puede practicar una política exterior inspirada en discursos propios de una asamblea de facultad en la época progresista El cambio climático es un asunto muy serio que la comunidad internacional debe afrontar con rigor y buen sentido. Es notorio que Estados Unidos se muestra renuente a cumplir con Kioto, pero hay muchos que no están en condiciones de tirar la primera piedra. Sin ir más lejos, España se sitúa hoy día con un 33 por ciento más de emisiones tóxicas de las permitidas y, en cifras globales, es el país desarrollado que menos CO 2 logra reducir. Estos da- E tos no se compensan con la aportación de fondos a los organismos internacionales o con la organización de reuniones de expertos en nuestro país. Convertir una materia que afecta al bienestar de las próximas generaciones en un pretexto político de carácter coyuntural supone la utilización oportunista de un peligro cierto. Por supuesto, Zapatero actúa también aquí con fines electoralistas, alzando la bandera del ecologismo a efectos puramente internos para hacer guiños a los sectores más sensibles al mensaje verde A diferencia de su resignación en otros actos más relevantes, es llamativo que Miguel Ángel Moratinos haya movilizado esta vez a nuestra diplomacia para conseguir un lugar en la cena organizada por Naciones Unidas. En todo caso, los resultados prácticos son muy limitados y no parece que los grandes medios internacionales hayan prestado atención alguna a las palabras del jefe del Ejecutivo español. Más allá de las simpatías o antipatías que suscita su figura, Al Gore ha conseguido alzarse al estrellato universal gracias al cambio climático. Esta es la expresión de que la gente se preocupa de verdad por un problema de máxima trascendencia social, económica y geoestratégica. La calidad de vida en los próximos años depende decisivamente de un enfoque inteligente y solidario de la política de medio ambiente, orientada hacia la búsqueda de soluciones eficaces y no hacia protagonismos estériles y coyunturales. Una vez más, Zapatero ha mostrado su irrelevancia en la escena internacional. Así seguirá mientras actúe como un líder marginal que desconoce las exigencias del realismo diplomático y pretende plantar cara a una superpotencia que se limita a ignorar su existencia, con las desventajas que ello supone para nuestros intereses. El PSOE prolonga artificialmente una legislatura ya agotada en busca de algunos gestos útiles a la hora de conseguir votos. Esta vez, ha pinchado en hueso. Como siempre que se asoma al exterior, el presidente del Gobierno no ha conseguido nada concreto y ha vuelto a pasar inadvertido. UNA INICIATIVA REVANCHISTA L PSOE mitigó ayer en el Congreso una iniciativa revanchista de Izquierda Unida por la que se pedía la expropiación- -aunque sería más correcto hablar de confiscación- -del patrimonio de la familia Franco. La propuesta, lanzada al calor de la polémica sobre el futuro del pazo de Meirás, era un dislate jurídico, porque incluso instaba a recuperar bienes del anterior jefe del Estado que hubieran pasado a manos de terceras personas, lo que habría supuesto rescindir transmisiones patrimoniales- -por tanto, vulnerar derechos adquiridos- -al margen de cualquier motivo de los reconocidos por la legislación vigente para dejar sin efecto un contrato. Tampoco el afán expropiatorio que preside la propuesta de IU respondía a un interés público que sólo pudiera satisfacerse con esa medida administrativa. A pesar de ser graves estos reproches legales, más lo es el reproche político que merece la propuesta de IU, pues no era más que una vuelta de tuerca a su sectaria forma de entender la memoria histórica convirtiendo en tema de debate parlamentario una cuestión que, a lo sumo, debe abordarse como un asunto histórico y artístico que tiene sus propios procedimientos y requisitos técnicos. Los socialistas recondujeron la iniciativa de IU y aprobaron un texto que excluye los aspectos más extre- E mos de la propuesta, como el inventario de bienes de la familia Franco y el afán expropiatorio, y acuerda colaborar con la Xunta de Galicia para que el pazo de Meirás sea considerado patrimonio histórico y cultural. Al margen de cualquier valoración retrospectiva sobre el acceso de esos bienes al patrimonio de la familia Franco, lo que no tiene sentido es provocar este tipo de debates después de treinta años de democracia, durante los cuales se ha reparado buena parte de las injusticias cometidas durante la Guerra Civil y el régimen franquista, con devolución de patrimonios a sindicatos y partidos políticos, reconocimiento a los militares del bando republicano y, en general, a las víctimas de la posguerra. Todo esto, además, se ha logrado sin necesidad de ley alguna de memoria histórica que no es más que una coartada legal para insistir en un discurso de deslegitimación y enfrentamiento ciudadano. Ha bastado dejar que la democracia generara su propia necesidad de asumir la historia más reciente de nuestro país sin ajustes de cuentas, ni revanchismos de oportunistas que, como IU, deberían preocuparse más por ganarse el respaldo de los ciudadanos en las urnas- -y que estos le niegan sistemáticamente- -que por hurgar en la memoria colectiva. ANUEL Pizarro se ha despedido de los accionistas de Endesa como un triunfador en la Junta General que ha aprobado el cambio de los estatutos para eliminar los blindajes. Con elegancia, ha entregado la empresa a sus nuevos propietarios tras una larga y tortuosa operación de acoso y derribo en la que ha sabido mantener la dignidad y, sobre todo, el valor de la compañía. Aunque el plazo de aceptación de la opa de Acciona y Enel no termina hasta el 1 de octubre, salvo una auténtica sorpresa todo está ya decidido porque estas compañías han aprovechado con inteligencia los resquicios de la legislación entonces vigente y controlan ya el 46 por ciento de las acciones. Pizarro se va con la satisfacción del deber cumplido. Si el objetivo de todo administrador es maximizar el valor de la compañía, Pizarro puede presumir de haberlo hecho con creces. Sólo su resistencia numantina, sus aciertos en la gestión y su confianza en el valor de Endesa han hecho posible que esta empresa, que cotizaba a 16,80 euros antes de la opa de Gas Natural hace ahora poco más de dos años, termine vendiéndose a 41,3 euros más una prima de asistencia a la Junta de 0,15 euros. Quizá le quede la pequeña amargura de no haber podido asegurar el futuro de una empresa unida, pues es muy probable que, con su salida, Endesa se reparta entre sus nuevos propietarios y sea sacada de Bolsa tras la finalización del período de aceptación de la oferta. Pero Pizarro ha tenido que jugar con las cartas marcadas por un Gobierno que ha hecho del acoso una política de Estado y no ha dudado en modificar las leyes para facilitar la toma hostil de la empresa, enfrentarse a la Comisión Europea y ser sancionado por ello, y derribar el prestigio e independencia de instituciones reguladoras como la Comisión Nacional de la Energía, el Tribunal de Defensa de la Competencia y la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En esta hora agridulce de la despedida, Pizarro tal vez se acuerde de que no dirigía sus naves a luchar contra los elementos, pero su resistencia pasará a la pequeña historia de las batallas empresariales y su caso se estudiará en las escuelas de negocio de todo el mundo. Supo anteponer el valor de la acción a sus intereses personales y, al hacerlo, ha provocado un cambio en la legislación sobre adquisiciones empresariales para poner límite a la ventaja con la que jugaban los corredores agazapados en la segunda vuelta, como los describió con acierto el presidente dimisionario de la CNMV Es el Gobierno el que ahora debe recapacitar. No ha conseguido ninguno de sus objetivos: no ha garantizado la españolidad de la compañía, ni el mantenimiento de un proyecto empresarial autónomo; ni siquiera ha evitado que caiga en manos de una empresa pública. Sólo se ha cobrado una víctima personal en su afán revanchista y dominador del tejido empresarial. Manuel Pizarro ha evitado que, además, lo hiciera a precio de saldo. M