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50 MADRID www. abc. es madrid MARTES 25- -9- -2007 ABC Vi los focos del tren, pero se me quedó el pantalón enganchado El esquizofrénico acusado de tirar a una joven al Metro se niega a declarar CARLOS HIDALGO MADRID. El nerviosismo podía leerse ayer, pocos minutos antes de que arrancara la vista oral, no sólo en el rostro aniñado de Míriam Alonso, la joven de 22 años que hace ahora casi dos estuvo a punto de perder la vida al ser arrojada a las vías del Metro. En aquel suceso perdió la pierna izquierda y un dedo del pie derecho. También había angustia en sus padres y demás familiares. Como en los parientes de Jorge Ramos, de 24 años, el acusado de intento de homicidio. Luego, todo transcurrió con una inusual calma. El primero de los testimonios que se oyó en la Sección 23 de la Audiencia Provincial fue el de la víctima, ya que Jorge se negó a declarar. A preguntas de la fiscal, Míriam relató lo que ocurrió aquella jornada del 4 de octubre de 2005, en el andén 1 de la estación de Carabanchel. Salí de trabajar a las ocho de la tarde- -recordó- -y me dirigí a coger el Metro para regresar a mi casa en Fuenlabrada Entré en el andén y vi que quedaba un minuto para que llegara el tren, y decidí no sentarme La joven se colocó junto al tercer banco, a la mitad del andén. El banco- -añadió- -me rozaba en la pierna que ya no tengo y por eso se retiró un poco. Entonces, sentí un empujón muy fuerte por la espalda- -continuó- Fui dando traspiés y caí a la vía. Miré dónde estaba el tren y vi los focos. Me intenté mover, llevarme conmigo la pierna, pero el pantalón se enganchó en las vías Y así se produjo la tragedia. Sentí mucho calor, mucho miedo y tenía mucha sed. Alguien me dijo que me tranquilizara, que me iban a ayudar, y no recuerdo nada más explicaba Míriam con una serenidad sorprendente. La chica no vio quién le dio el empujón. También comentó que se encuentra incapacitada para trabajar y que necesita ayuda de terceras personas para actividades diarias como ducharse, cocinar... Llevar una casa, todo dijo. Míriam y su madre aún se encuentran en tratamiento psiquiátrico. Además, la joven, tras 15 operaciones, debe someterse a alguna más, como la de la nariz. Las secuelas, además de las físicas, también fueron que sus padres tuvieran que dejar de trabajar durante bastan- Míriam Alonso, ayer, mientras prestaba declaración en la Sección 23 de la Audiencia Provincial te tiempo. El letrado de la defensa se interesó, sobre todo, por las circunstancias del día a día actual de la chica, como el piso en el que vive ahora. La chica se ha mudado de Fuenlabrada a Madrid capital con su novio después de que la Comunidad le cediese un piso adaptado. Tras ella, llegó el relato de los testigos. Patricia Díez es uno de ellos. Vio cómo el acusado estaba justo detrás de Míriam y, cuando el Metro había alcanzado la mitad del andén, con gran fuerza e ímpetu, la tiró No hubo intercambio de palabras entre víctima y agresor. La pilló totalmente de improviso. Me sorprendió la gran fuerza- -añadió- -con que la empujó. A Míriam no le dio tiempo a reaccionar ¿Qué hizo luego el acusado? Primero se quedó mirando, muy tranquilo, luego se giró y comenzó a andar despacio, hacia las escaleras, hasta que empezó a correr hacia arriba explicó. Otro de los viajeros del Metro, David Figueras, fue quien llamó al 112, cuando, al entrar en el andén, vio cómo Míriam caía a las vías. Observé cómo un joven con una mochila corría escaleras arriba. Cuando pasaba a mi lado, el chico gritaba ¡Policía! ¡Policía Alberto Ramírez, el conductor del convoy que arrolló a Míriam, vio cómo caía de cabe- Se quedó mirando, tranquilo Jorge Ramos, el acusado, no tendrá que permanecer en la sala José Cabrera Forneiro Psiquiatra LA ENFERMEDAD MENTAL, EN LOS TRIBUNALES ¡U na vez más ha pasado! Y la opinión pública una vez más oscilante, y a merced de los medios de comunica- ción, ha sentenciado: Estas personas debían estar encerradas Nos estamos refiriendo al juicio que en Madrid trae a debate como siempre la peligrosidad de la enfermedad mental. Y es que no hay consuelo para la joven que debe ahora caminar con muletas porque su agresor, que padece una esquizofrenia, la arrojó al Metro de Madrid sin razón ni causa alguna; pero al mismo tiempo es necesaria la comprensión hacia este tipo de graves enfermedades que no se buscan y llenan de sufrimiento y zozobra a los que las padecen y a sus familiares. Debemos ser rotundos: apenas un 3 de personas con enfermedad mental cometen delitos de lesiones (y siempre cuando no reciben el tratamiento adecuado, o simplemente cuando no lo toman porque no se sienten enfermos, y lo habitual es que los lesionados sean familiares o amigos cercanos) Es decir, de los casi 3.000 homicidios que hay en España al año, solo entre 10 y 15 de los agresores padecían una enfermedad mental como la esquizofrenia, y en todos estos casos, o no tenían familia, o el paciente no tomaba el tratamiento, o lo que es más raro, éste no hacía efecto. Una vez más se sienta en el banquillo una persona con es- quizofrenia, y con él, las casi 400.000 que hay en España, y una vez más hay que luchar contra la incomprensión, ignorancia y miedo que hay sobre estas graves y dolorosas enfermedades. Hoy estamos todos con la muchacha a la que el destino jugó una mala pasada, pero también estamos con la persona que padece una esquizofrenia y que en un arrebato de esta enfermedad, que él no buscó, generó la tragedia. Una vez más debemos echar mano de nuestro corazón y comprender este episodio; solo así podremos superar juntos lo que un tribunal simplemente va a juzgar.