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36 INTERNACIONAL Tribuna Abierta MARTES 25 s 9 s 2007 ABC Dick Cheney Vicepresidente de Estados Unidos EL VERDADERO HISTORIAL DE BUSH N su nuevo libro, La era de la turbulencia, mi viejo amigo Alan Greenspan sostiene que la política económica y presupuestaria del presidente Bush ha sido irresponsable en el aspecto fiscal. He conocido y admirado a Alan durante años y creo que fue un gran presidente de la Reserva Federal. Pero opino que sus valoraciones están fuera de lugar. Alan narra su primer encuentro con el entonces recién elegido presidente Bush, el 18 de diciembre de 2000 en el hotel Madison, en Washighton. Me acuerdo muy bien de esa reunión matinal, y especialmente de los comentarios de Alan sobre la situación de la economía. El presidente de la Reserva Federal comunicó al recién elegido presidente y a nuestro equipo que Estados Unidos se encontraba ante la posibilidad real de una recesión a consecuencia del estallido de la burbuja del sector tecnológico que tuvo lugar a finales de los años noventa. El pronóstico de Alan fue correcto: en los últimos meses del gobierno de Clinton el país experimentó un enfriamiento de la economía que se convirtió en una recesión. e avecinaba otra crisis, aunque ninguno de nosotros lo supiéramos en aquel momento. Menos de ocho meses después de la toma de posesión, el país fue objeto de atentados terroristas. Los sucesos ocurridos el 11 de septiembre son un punto y aparte desde el punto de vista de la seguridad nacional; fueron también fundamentales desde una perspectiva económica. A raíz de los atentados, dirigidos contra el sector financiero de nuestro país, cesó la compra de acciones, se cerraron tiendas y centros comerciales y se cancelaron miles de vuelos. En los tres meses y medio transcurridos entre el 11 de septiembre y Navidades, casi un millón de estadounidenses perdieron su trabajo. Los efectos de la recesión y una emergencia nacional combinados podrían haber resultado devastadores para la economía de Estados Unidos. Pero los recortes fiscales del presidente Bush- -que cumplió la promesa que hizo a los votantes- -tuvieron como consecuencia una recesión menos profunda, una recuperación más rápida y un trampolín para el crecimiento que sigue siendo sólido hasta el día de hoy. El hecho es que en unos tiempos de desafíos nunca vistos, la economía He disfrutado de la compañía de Alan y me he beneficiado de sus conocimientos durante la mayor parte de mi carrera. A su vez, Alan me honra en su libro por mi intensidad y por mi calma de esfinge y es por esa amistad por lo que le brindo estos suaves recordatorios acerca del historial de Bush E los estadounidenses está generando más dólares a través de los impuestos que nunca. En cuanto al apartado de gastos en el libro mayor, no puedo rebatir la idea general de Alan de que el Gobierno federal es demasiado grande y gasta demasiado dinero; hemos estado de acuerdo sobre ese punto desde que los dos trabajamos en la Administración de Ford hace más de treinta años. El presidente Bush piensa lo mismo y por eso ha estado reduciendo continuamente la tasa anual de aumento de los gastos discrecionales no relacionados con la seguridad. En cambio, el último presupuesto promulgado durante el gobierno de Clinton y Gore incrementó esa categoría del gasto en un asombroso 15 por ciento. El presidente Bush ha ejercido una gran presión para mantener ese gasto bajo control, y el aumento de este año será de hecho más bajo que el índice de inflación por tercer año consecutivo. ay que destacar también que el presidente Bush ha destinado considerables recursos a la reconstrucción de nuestro Ejército después de los recortes de los años noventa. Además, esta nueva era ha exigido un apoyo mucho mayor a los servicios de espionaje, las agencias policiales y la seguridad nacional. Nuestro Gobierno ha hecho frente a estas prioridades urgentes. Pero, al mismo tiempo, ha conseguido reducir el déficit previsto para este año hasta un 1,5 por ciento del PIB, muy por debajo de su media histórica a lo largo de las últimas cuatro décadas. Durante mucho tiempo, Alan ha sostenido acertadamente que la disciplina fiscal es una obligación a largo plazo que requiere honestidad y estar dispuesto a tomar decisiones difíciles. Otra vez coincidimos. Y en este aspecto, el historial del presidente Bush es impecable. Ha propuesto reformas sobre Medicare (seguro de salud para los mayores de 65 años) y Medicaid (atención médica a los estadounidenses con rentas bajas) y ha pedido reiteradamente al Congreso que reforme la Seguridad Social y la sitúe en una base financiera sólida. Aunque el Congreso no haya respondido, no ha habido otro presidente que haya empleado más tiempo o capital político en tratar de evitar un desastre fiscal que todo el mundo sabe que está al caer. He disfrutado de la compañía de Alan y me he beneficiado de sus conocimientos durante la mayor parte de mi carrera. A su vez, Alan me honra en su libro por mi intensidad y por mi calma de esfinge y es por esa amistad por lo que le brindo estos suaves recordatorios acerca del historial de Bush. H S de Estados Unidos ha crecido durante casi seis años ininterrumpidos y ha creado más de ocho millones de puestos de trabajo desde agosto de 2003 (más que todas las naciones industrializadas juntas) El crecimiento económico propiciado por los recortes fiscales del presidente está aumentando drásticamente la recaudación de impuestos: casi un 15 por ciento sólo en el año fiscal de 2005, casi un 12 por ciento en el año fiscal de 2006 y un aumento previsto de casi el 7 por ciento en el año fiscal que acaba este mes. Es el mayor incremento de la recaudación impositiva en años consecutivos desde 1981. En consecuencia, la recaudación de impuestos como porcentaje de nuestra economía se encuentra actualmente por encima de la media histórica en los últimos cuarenta años. Dadas las circunstancias, difícilmente se podría sostener que los estadounidenses pagan pocos impuestos. Incluso con un tipo impositivo más bajo, el duro trabajo y la productividad de Durante mucho tiempo, Alan ha sostenido acertadamente que la disciplina fiscal es una obligación a largo plazo que requiere honestidad y el estar dispuesto a tomar decisiones difíciles. Otra vez coincidimos Aunque el Congreso no haya respondido, no ha habido otro presidente que haya empleado más tiempo o capital político en tratar de evitar un desastre fiscal que todo el mundo sabe que está al caer