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34 INTERNACIONAL MARTES 25 s 9 s 2007 ABC Los monjes budistas rezan en la pagoda sagrada de Shwedagon antes de unirse a la multitudinaria marcha que recorrió ayer las calles de Rangún REUTERS Unas 300.000 personas protestan contra la Junta militar de Birmania Mientras China media para alcanzar una solución, el Gobierno amenaza con tomar medidas si siguen las manifestaciones PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Tras una semana de manifestaciones, los monjes budistas han contagiado a la sociedad birmana su rebelión pacífica contra los militares, que dirigen esta paupérrima nación del Sureste Asiático desde hace cuatro décadas. Unas 300.000 personas desfilaron ayer por la antigua capital, Rangún, y otras ciudades en el mayor desafío contra el Ejército de los últimos veinte años. Los manifestantes partieron de la pagoda sagrada de Shwedagon. Entre los que se incorporaron a la protesta destacaban los miembros de la Liga Nacional para la Democracia (LND) el principal partido de la oposición, y numerosas celebridades. Durante cinco horas, los manifestantes recorrieron más de diez kilómetros en dirección al campus universitario, otro de los escenarios de las protestas de 1988. Veinte años después, la dictadura de Myanmar, como han rebautizado los militares a la antigua Birmania, se enfrenta al desafío de los monjes budistas, que tienen gran influencia entre la sociedad y se han rebelado contra la subida de la gasolina y la represión del Ejército. Como la revuelta pacífica se le ha ido de las manos, el Gobierno hizo ayer un llamamiento al orden. En un discurso televisado, el ministro de Asuntos Religiosos, el general Thura Myint Maung, minimizó las protestas y acusó a los monjes de servir a la oposición y a agitadores occidentales. Si los monjes atentan contra las normas de sus enseñanzas budistas, tomaremos las medidas que prevé la ley amenazó el general en la primera reacción del Gobierno. En un momento de debilidad, la Junta militar había permitido que miles de monjes se manifestaran y rindieran homenaje a Aung San Suu Kyi, quien ganó las elecciones de 1990, fue nombrada Premio Nóbel de la Paz en 1991 y ha pasado 11 de los últimos 18 años bajo arresto domiciliario. Aunque se teme que el Gobierno aplaste violentamente estas movilizaciones, los analistas creen que China, principal socio económico de la Junta militar al ser su mayor comprador de petróleo y madera, está presionando para alcanzar una solución pacífica. ABC. es Vídeos sobre las protestas en abc. es internacional