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ABC MARTES 25 s 9 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SUÁREZ, ENTRE LA NIEBLA L tiempo y la Historia tienden a remansar el juicio sobre los dirigentes políticos al atenuar la tensión que genera en la opinión pública el debate inmediato de la lucha por el poder. Así ha empezado a ocurrir con González, cuyo ominoso perfil de los últimos años sale muy mejorado de las comparaciones con Rodríguez Zapatero, y sucederá más pronto que tarde con Aznar, en cuanto se difumine la bruma de la guerra de Irak y resplandezca su hercúlea tarea reformista y el vigor de su gestión económica. Adolfo Suárez, vilipendiado en su momento con una dureza IGNACIO devastadora por propios y CAMACHO extraños, ha acabado reconocido con la misma unanimidad como el artífice de una gesta política esencial cuya memoria ya no puede alcanzarle: envuelto en la nube borrosa del alzheimer, el piloto de la nueva democracia española ni siquiera recuerda que fue presidente del Gobierno. Por muy propio que resulte de la condición humana, hay algo de obsceno en este elogio colectivo casi póstumo en el que muchos de los que demolieron su figura con sañudo encono entonan ahora el cántico conmemorativo de alabanza sin asomo de remordimiento ni atisbo de palinodia. Puede que Suárez no recuerde, pero a los demás aún no se nos han podrido las neuronas lo bastante como para olvidar el acoso brutal, la cacería salvaje con que lo cercaron hasta ponerlo al borde de un colapso moral del que, como se aprecia en la excelente entrevista inédita de Josefina Martínez del Álamo, él era perfectamente consciente en los crispados meses previos a su renuncia. Y no sólo fueron sus rivales quienes se aplicaron con crueldad a aniquilar el mismo liderazgo que hoy ponderan con hipócrita objetividad retrospectiva; es bien sabido que lo que de verdad le hizo caer fue la conspiración cainita de los suyos, la encarnizada conjura de sus propios tribunos que le clavaban en la turbulencia crítica de los años más duros los puñales de la soledad, la deserción y el engaño. Los mismos, por cierto, que añoran y celebran ahora sin pudor aquella época liminal de aventuras y consensos de los que ellos se borraron en una miope, cuando no infame, turbamulta de intrigas, defecciones y deslealtades. Nadie, quizá ni el propio Adolfo, torturado de dudas y devorado por los manifiestos errores de su osadía, quedó a salvo de aquella convulsión que pudo dar al traste con el sueño democrático, tan encarecido en esta hora triste de innecesario y resentido revisionismo zapaterista. Pero es menester que cada cual se mire en el espejo de su responsabilidad antes de condecorarse a sí mismo con las galas de una clarividencia histórica que quizás hiciese sonreír de sarcasmo a su beneficiario si se hallara en condiciones de contemplar tanta avenencia tardía. Desde la maldita niebla mental con que hoy soplará, si puede, las velas de su 75 cumpleaños seguro que ha absuelto ya a los cínicos panegiristas de su legado; quién mejor que él, tan pragmático, tan audaz, tan utilitarista, tan atrevido, tan maniobrero, tan vivo, tan jugador de fortuna, podría comprender con cierta piedad las turbias, viscosas, envilecidas miserias de la política. E LISTAS ABIERTAS GRANDES PALABRAS Y PEQUEÑOS PASOS L A Unión Europea es un ejemplo de tracción mixta, tanto como de comportamientos ciclotímicos y de divergencia entre el lenguaje y la realidad. Actualmente, anda dificultosamente a rastras de la cooperación intergubernamental y recae en la arritmia, aunque tal vez comienza a superar la tan extremada distancia tradicional entre las grandes palabras y los pequeños pasos. En las sesiones periódicas del European Ideas Network las fatigas y desconciertos de la Europa de los Veintisiete se auscultan con mayor sinceridad de la que generalmente permite la retórica institucional: ese es el laboratorio de ideas del centro- derecha europeo. Este fin de semana, el encuentro fue en Varsovia. El pulso de las elites políticas que van del liberalismo a la democracia cristiana late sin duda, pero el compás sístole- diástole es de espera. Como paisaje de fondo, era significativo el tono agrio de la campaña electoral polaca y las escasas menciones a cuestiones de tanto volumen como Rusia, Irán, China o la energía nuclear. No abunda la transparencia respecto a Turquía. Lo que sí es cierto es que la retórica de costumbre va cediendo paso a la consideración de la realidad: en el documento El mundo en VALENTÍ 2025 una claridad hasta ahora infrePUIG cuente aborda cuestiones como la relación trasatlántica, la inmigración, la amenaza terrorista o la posibilidad de que haya soluciones tecnológicas al cambio climático. Siendo pequeños pasos, no es poco después de un no de Francia y Holanda al Tratado Constitucional que dejó al garete toda la ingeniería político- institucional europea. La poliédrica elite burócrata deja ya la retórica en el paragüero. En esa Europa de los Veintisiete, ingresa la evidencia de un mundo en el que los telespectadores toman el control por internet, teléfono móvil, correo electrónico, por cable o satélite, por iPod. La nueva comunicación transforma el marketing político. Es la política 2.O. Ahí está la wikieconomia Ya es el mundo del 2007. Habrá que ver en 2025. Es alentador que, a diferencia de otros encuentros del European Ideas Network la casuística haya retrocedido. Tal vez las incorporaciones de nuevos socios esté aportando intensidad de análisis, ya que no funcionalidad institucional. Desde el Acta Única (1986) y Maastricht (1992) la UE dio pequeños pasos sin dejar de empeñarse en las grandes palabras: un exceso de fiebre culminó en la propuesta constitucional. Los tratados de Amsterdam (1997) y Niza (2001) incrementaron la desconexión con lo real. Los objetivos del Consejo Europeo de Lisboa (2000) eran de ambición positiva, más lógica queempírica. Deforma característica, en los despachos de Bruselas se diseñó luego la estrategia de Lisboa 2 Generar documentos de grandilocuencia tecnocrática llega a convertirse en vicio. Pero, a efectos reales, estamos en manos de los gobiernos nacionales y de esa extraña pareja que son Angela Merkel y Sarkozy. Hay que reducir la dependencia energética de Europa, patrullar mejor sus vastas fronteras. Quedan siempre pendientes la política exterior y la defensa. Ahí se prosigue hablando de política exterior integrada y de ejército europeo, pero basta con ver lo que pasa con la OTAN en Afganistán para comprender que todo va muy lento. Además, la OTAN elimina su fuerza de reacción rápida. Se pretende dejar atrás Irak, pero el mundo no deja de ser perennemente conflictivo. Asomó en el encuentro de Varsovia una cierta voluntad europea de ser agente global de primera fila en un mundo globalizado, pero hoy por hoy esos son meros deseos. No es poca la responsabilidad de la Unión Europea a la hora de desestancar las negociaciones delaRondaDohaparaellogrodeunapositiva fluidezdelcomercio mundial, de la que se beneficiarían los países menos económicamente avanzados. Entre los Veintisiete, siempre queda por ratificar una cláusula de solidaridad en materia de defensa, por la que sea creíble que todos saldrán en defensa de quien sea atacado. La emergencia de un mundo multipolar le tiene que abrir los ojos a cualquiera. En las mezquitas del Euro- Islam se reclutan las huestes de al- Qaida. Por ahora, lo factible es incentivar la competitividad económica, fundar la tras- Europa tecnológica, asegurar las reservas energéticas. Esos serían grandes pasos, a consecuencia de congelar sin complejos las grandiosas retóricas arquitectónicas. vpuig abc. es