Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Lunes 24 de Septiembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.521. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno EL REGRESO e levantó el viento, y empezó a llover, nada más aterrizar en Perú Fujimori. Yo había cenado la noche antes en la Rosa Náutica de Lima y ya se notaba el frío de la cordillera de los Andes y toda la humedad del océano Pacífico en la pasarela que, sobre las olas, lleva a este hermoso restaurante ubicado en una casa modernista de madera amarrada al fondo del mar por unos pilones bañados una y otra vez de olas que se ven por los ventanales mientras cenas, pues las iluminan con focos. Llega un momento en el que no sabes si es que toda la estructura se mueve o es que el primer vaso de pisco sour te ha mareado. Hacía frío. Y había una japonesa que ni siquiera se había quitado para cenar el abrigo y el pelo lacio se le había ondulado, en negro, como las olas. Pero aún no llovía. Y me sorprendió que lo hiciera al día siguiente porque no estaba en las previsiones meteorológicas y porque en Lima lo que suele haber es sólo una permanente nube gris que precipita, lánguida, sobre las calles. En el camino hacia el aeropuerto, no hubo caos por las manifestaciones, sino por el alcance de los coches y los autobuses que circulan aquí más cerca unos de otros que en ningún otro lugar que yo haya visto. Daba tiempo a mirar, en las fachadas, las luces de los casinos donde las mujeres empobrecen su miseria con el juego. Los regentan los coreanos que han llegado a Perú tras los chinos y los japoneses. Me dijo el conductor que Fujimori había robado tanto que se podría comprar con ello un país entero mientras, delante del coche, unos niños peruanos hacían malabares bajo la lluvia para ganarse unos soles. Llovía y hacía viento en Lima el día que regresó Fujimori. S El niño Alex Kurzem (en el recuadro, su aspecto actual) uniformado de nazi, con rifle y pistola, rodeado de oficiales nazis FOTOS: AFP La mascota judía de los nazis Se abrigó con la ropa de los soldados muertos y se alimentó royendo mendrugos de pan en un bosque bielorruso. Ilya Galperin Alex Kurzem revela en su libro La mascota cómo fue el niño- mascota de las SS sin que los nazis supieran que era judío ANTONIO ASTORGA te a Ilya, lo sacó del grupo y lo llevó al fondo de una escuela. Lo analizó detenidamente, y descubrió que era judío. Esto es malo le susurró. No quiero matarte, pero no puedo dejarte aquí porque morirás Al fondo, el estruendo de los disparos desencajó la faz de Ilya: Te llevaré conmigo, te daré un nuevo nombre y dirás que eres un huérfano ruso le aleccionó el militar. ¿Por qué le salvó, y le tuvo lástima? ¿Tal vez por su aspecto de ario, de niño rubio? Ilya nunca lo supo, ni lo sabrá, y jamás reveló su pasado a nadie, ni a su mujer hasta 1997. Ilya pasó a llamarse Alex Kurzem, y si los rusos descubrían que había sido captado por las SS o los nazis que él era judío sería su sentencia de muerte. Desconfiaba de su sombra. Le uniformaron de nazi y le armaron con un pequeño rifle y pistola, que llevaba en un morral. El joven Alex presenció las batallas en el frente ruso y fue utilizado por las SS para atraer a los ciudadanos judíos. En los alrededores de los vagones de carga que los transportarían, engañados, a los campos de exterminio fue obligado a ofrecer barras de chocolate a los judíos para que subieran a esos trenes de la muerte. Entre abominables atrocidades nazis, Ilya lustró zapatos y acarreó agua, pero su trabajo era que los soldados se sintieran un poquito felices Las SS nunca descubrieron que su mascota era un niño judío: Pensaron que yo era un huérfano ruso desvela Alex en el libro La mascota que ha escrito junto a su hijo Mark, donde expurga su memoria histórica para recordar la pesadilla nazi que en su vida arranca el 20 de octubre de 1941, cuando el Ejército alemán invadió la aldea en la que él vivía: Alinearon a los hombres y los fusilaron. Mi madre me dijo que mi padre había muerto y que todos seríamos asesinados. Yo no quería morir, intenté escapar Besó a su madre, le dijo adiós, y corrió a la colina. En la oscuridad de la noche un terrible dolor se le clavó en el corazón: su familia acababa de ser masacrada. Traumatizado, Ilya se mordió la mano para no llorar a gritos y ser descubierto. Vagó por el bosque. Nadie le quiso. Llamó a las puertas del cielo y no le respondieron. Desde el infierno le escupieron trozos de pan, ni como a un perro. A ntes de matarme, ¿no me daría un pedazo de pan? le suplicó Ilya Galperin, de cinco años, al sargento Jekabs Kulis, de la Policía lituana, luego absorbida por la SS nazi. En lo profundo de un bosque bielorruso, 9 meses después de que Alemania devastara la nación, Ilya fue entregado a un pelotón de fusilamiento. Pensó que todo se desmoronaba al comprobar a su lado las aterrorizadas caras de los seres que iban a ser asesinados. Era el final. Pero el sargento Kulis miró fijamen-