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ABC LUNES 24 s 9 s 2007 DEPORTES 95 EL MUNDO ES UNA HISTORIA HIMNOS Desde el You never walk alone hasta la música atronadora de la Champions existe una continuidad empática que me eleva, desde el sofá, a lo sublime FUERA DE JUEGO de la Super Bowl es cuando Whitney Houston realizó su particular versión del himno de los Estados Unidos. Sin esas melodías que fundan comunidad tan sólo estaríamos asistiendo a la pachanga. Menos mal que después de que Jorge Lorenzo hace sus teatralizaciones extravagantes del éxito suena el himno y que, a pesar de las chorradas de Alonso haciendo quién sabe qué con las manos como si fueran orejitas, volvemos al tachin- tachin. Mi fascinación melómana por esos momentos de grandeza está siendo masacrada impunemente por culpa de un tal Melendi. Se me revolvieron los higadillos el día que, haciendo zapping, tropecé con su cantinela de Me gusta el furbo El tipo sale en un descampado o en una obra, rodeado de obreros pasados de peso, con una pala como guitarra rumbera. Ya emplearon su música, si tal calificativo se le puede aplicar sin grima, para la Vuelta a España. Me temo que terminaremos viendo los mates de Gasol con el espeso condimento de este coleguilla Por lo menos Georgie Dann tuvo la decencia de no dejarse rastas; sofocaba, en pleno verano, al personal con preguntas retóricas sobre lo que el negro quería pero no irrumpía a traición en el sacrosanto terreno del deporte. En un chiringuito todo, hasta lo más cutre, puede ser soportado, pero en el momento de la proeza corporal, cuando el récord está punto de caer, no cabe otra cosa que el furor del himno. Hace pocos días me sorprendí, supongo que en estado febril, tarareando lo de Dios en casa por un día, sentadito en mi sofá, veo la Champions y la liga Comprendí que el virus había hecho efecto. Supongo que para esta dolencia no hay antídoto. Por si las moscas, en plan dj- futbolero, he puesto a todo volumen el pegadizo himno del Barca. Mi vecino, que es merengue hasta las cachas, ha reaccionado, lejos del pánico italiano, y ha montado el contraataque con el del Madrid en la versión estereofónica de Plácido Domingo. Así se arreglan las cosas, en pleno diálogo de civilizaciones Mejor las bellas voces que el vozarrón marcial o parlamentario. Lo que no quiero, por favor, es volver a escuchar al Melendi de marras, con deje fiestero y jeta de complicidad extrema, apostillando su desbarre con ni mucho menos un gol Fernando Castro Flórez Vasco Uva (a la derecha) capitan de Portugal y abogado, lucha con dos rivales italianos AP Los últimos héroes lusos Portugal es el único equipo amateur en el Mundial de rugby. Una selección compuesta por médicos, abogados, administrativos y universitarios POR BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. Hace apenas unos meses muchos portugueses poco sabían acerca del rugby, y menos todavía se habían sentado alguna vez frente al televisor para ver un partido de este deporte. La sorprendente clasificación, el pasado mes de marzo, de los Lobos como es conocida la selección lusa desde el 2001 (por su conexión con el espíritu de lucha y supervivencia) para este Mundial, no dejó a nadie indiferente. El rugby ha pasado a ser un tema de conversación en el país vecino, especialmente entre los más jóvenes. Los jugadores son ejemplo de lo que los portugueses son capaces de conseguir con trabajo y sacrificio, aunque las apuestas no estén en saber por cuánto se va a ganar, sino en la diferencia por la que se puede llegar a perder. Todo en este equipo es diferente, comenzando por los jugadores que lo componen, ya que el rugby es un hobby, una pasión, pero no viven de ello. Son médicos, abogados, veterinarios, administrativos, publicitarios y universitarios, que se han enfrentado a la mítica selección de Nueva Zelanda. Un verdadero sueño el poder asistir en directo a la danza del Haka de los All Blacks. La abultada derrota (13- 108) fue llevadera; más dolió el 83- 0 encajado contra los italianos en el primer partido de clasificación de este Mundial. Un resultado del que se han recuperado con una segunda derrota frente a Italia el pasado miércoles mucho más discreta, por 31- 5. Debutaron con Escocia, perdiendo igualmente (56- 10) Los jugadores han pedido tres meses de vacaciones en su trabajo para no faltar a esta cita única con la historia. A los estudiantes se lo han puesto difícil sus universidades, que no estaban dispuestas a facilitarles este pedido especial. El resto, a costa de perder dinero de su bolsillo por dejar a un lado sus compromisos laborales. De la Federación Nacional de Rugby recibirán 1.250 euros cada uno (750 los estudiantes) organismo que ha subvencionado los gastos de la preparación del Mundial. La Federación Internacional cubre los costes de la competición. Nada que ver con los contratos millonarios de los neozelandeses. El orgulloso farolillo rojo Portugal ocupa la última plaza en el Grupo C de la Copa del Mundo de Rugby. Encuadrada junto a Escocia, Nueva Zelanda, Italia y Rumanía, en ningún momento sus jugadores se hicieron ilusiones de poder superar esta primera fase. A sido derrotada por las tres primeras selecciones citadas, y sólo tienen la esperanza de poder marcharse a casa con una victoria sobre Rumanía, la otra cenicienta del grupo, a la que se enfrenta mañana. Pase lo que pase, y aunque terminen últimos, el mero hecho de estar en la Copa del Mundo es un orgullo para los lusos. De los 30 jugadores que están en Francia, con Tomaz Morais como entrenador, ocho superan los 30 años y ninguno está por debajo de los 20. Es la selección del campeonato menos pesada (94,3 kilos de media) la más baja (181,7 centímetros) y sólo seis de sus hombres son profesionales: tres juegan en Francia y otros tres en Portugal. El técnico, Tomaz Morais, tiene 37 años, y a él se debe la revolución de esta selección, a la que convirtió en campeona de Europa Seven y en una de las doce que participan en el circuito mundial. Su capitán, Vasco Uva, es abogado de uno de los despachos más prestigiosos de Portugal, Vieira de Almeida Asociados; la primera vez que probó suerte con el rugby se partió la nariz. Información sobre la Copa del Mundo en http: es. rugbyworldcup. com Prestigioso abogado i se movieron. Unos soldados italianos, en medio de una batalla, escuchan la orden de un capitán: ¡Soldados, ¡ataquen! Nadie reacciona. De nuevo, con más potencia, la llamada al combate atraviesa el espacio del miedo. Y, de pronto, un comentario extemporáneo surge de la trinchera: ¡Che bella voce! Este lance patético- militar nos viene que ni al pelo para advertir que cuando prestamos atención a la voz en vez de al mensaje estamos ingresando en el terreno, verdaderamente inútil, de la estética. Seguramente los defensores del jogo bonito nostalgia pura de un estilo brasileño que ya no existe, son los que no vibran, como suele decirse, en los estadios. Desde la distancia emocional importa poco quien gane, lo que interesa es la forma, el arabesco, el virtuosismo. Para los demás, la aplastante mayoría, lo único que hay que conseguir, cueste lo que cueste, es la victoria. Cada uno siente sus colores como si, en realidad, fueran una piel que nadie podría arrancarles so pena de un dolor mortal. Cuando los diputados agitan, como posesos, las camisetas autonómicas en el Congreso, me siento un marciano o un apátrida del deporte. Con todo, tengo que confesar que a mi lo que más me emociona son los himnos. Desde el You never walk alone la cima del sentir colectivo, hasta la música atronadora de la Champions existe una continuidad empática que me eleva, desde el sofá, a las alturas de lo sublime. Soy tan ecléctico que me da igual el tarareo asemántico del himno español o la escalada onomatopéyica que profieren los All Blacks en su danza amenazadora sobre el épico césped del rugby. De verdad, el momento mágico de la historia N Sin esas melodías que fundan comunidad, tan sólo estaríamos asistiendo a una pachanga