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76 CIENCIA FUTUROsMEDIO AMBIENTE y www. abc. es cienciayfuturo LUNES 24- -9- -2007 ABC Qué bello es vivir sin nosotros ¿Cómo sería la Tierra al día siguiente de extinguirse la Humanidad en masa? Eso es lo que cuenta El mundo sin nosotros el simulacro apocalíptico más completo de todos los acometidos hasta la fecha y la última sensación editorial en Estados Unidos POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Es la sensación editorial del año en Estados Unidos, es decir, que pronto lo va a ser de todo el mundo. Y la verdad es que pocos libros se habrán escrito nunca con tanta ambición de interesar a los seis billones de habitantes que tiene el planeta, y a los que propone un interrogante tremendo: ¿qué pasaría si desapareciéramos sin dejar rastro? ¿Cómo sería la Tierra al día siguiente de extinguirse la Humanidad en masa? ¿Y al otro día? ¿Y al otro? Parece el argumento de Qué bello es vivir esa película que todas las televisiones de buena voluntad echan inevitablemente en Navidad, y que nos muestra a un James Stewart desesperado porque pasa un mal trago financiero que puede hundir a su familia en la ruina y el oprobio. Entonces, piensa en el suicidio. Hasta que su sabio y regordete ángel de la guarda le hace ver cómo habría sido la vida de todo el mundo en el pueblo- -de su mujer, sus amigos, sus conocidos, etc- -si él no hubiera nacido. Lo que ve le devuelve las ganas de ocupar el lugar que ocupa en el mundo. Pues en este caso el mensaje va dirigido no sólo a James Stewart sino a la especie humana entera. Y el papel de regordete ángel de la guarda lo hace Alan Weisman, un escritor norteamericano que ya llevaba tres libros a sus espaldas antes de sentarse a escribir este: The World Without Us (El Mundo Sin Nosotros) El simulacro apocalíptico más completo de todos los acometidos hasta la fecha, superior a las más negras fantasías desde Julio Verne hasta Al Gore, pasando por George Lucas. La potencia del simulacro es que no se limita a la ficción ni a la política. El autor ha buscado que su obra tenga un calado científico que la haga aún más perturbadora e inquietante. En el mejor estilo de Humboldt y de Darwin se ha paseado por el mundo recolectando datos poco o nada conocidos del impacto de nuestra especie en el mundo. Es por ejemplo estremecedor lo que descubre sobre qué pasa con los indestructibles polímeros que contienen moléculas de plástico que se arrojan sin parar al océano desde hace siglos. Llenándolo de partículas capaces de estrangular o bloquear el estómago y los intestinos de millones de criaturas marinas. Millones. Weisman asimismo se pasma paseando por Chernobil, donde aún quedan puentes que no se pueden cruzar, porque sus estructuras mantienen una temperatura demasiado elevada a raíz del desastre nuclear de 1986. El autor de El Mundo Sin Nosotros compara eso con las idílicas comunidades humanas que viven en Kenia en perfecta armonía con la naturaleza, y la cabeza le estalla de conclusiones terribles. Por un lado, la magnitud de la inocencia edénica perdida. Por otro, la tenebrosa evidencia de que puede suceder lo peor, y la vida siempre sigue ¿Fue en Chernobil donde tuvo la epifanía, donde se le ocurrió la idea de simular un planeta post- Humanidad? La simulación contiene partes muy excitantes. Se nos informa de que sería por ejemplo cuestión de días que el metro de Nueva York se inundara, sin nadie para accionar las bombas extractoras. En diez años la calle Lexington de Manhattan- -eso es como decir la calle Mayor en Madrid- -sería un río y mucho antes los grandes rascacielos se incendiarían y se vendrían abajo. Las centrales nucleares estallarían todas antes de una semana, lo que faltaba para llevarse por delante a un montón de otras especies, aparte de la nuestra. Pasado lo peor (lo cual podría requerir perfectamente un millón de años) eventuales exploradores exteriores de nuestro explaneta tendrían mucho trabajo intentando sacar algo en limpio de nuestro embrollo arqueológico. Donde ya ha quedado claro que habría muchísimo plástico, fósiles humanos mezclados con brazos y piernas de muñecas Barbie, cementerios nucleares con carteles de PELIGRO en lenguas incomprensibles, túneles bajo el Canal de la Mancha que a saber para qué los habríamos querido, etc. Se notaría mucho nuestra ausencia por lo mismo que se nota mucho nuestra presencia y nuestro protagonismo excesivo Sin nosotros, los animales domesticados para hacer- Exploradores exteriores Sin la presencia humana bosques y selvas recuperarían lo que es suyo bajo el cemento y el asfalto Pueblos del mundo, ¡extinguíos! ...dejad que continúe la evolución esterilizad a vuestros hijos juntos de la mano hacia la extinción Así lo cantaba Siniestro Total. Y así lo dice, pero completamente en serio, el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (VHEMT, por sus siglas en inglés) Su fundador, Les U Knight, figura entre las fuentes consultadas por el libro de Weisman. El VHEMT tiene dos clases de miembros: los voluntarios, que se comprometen a no tener hijos, o a no tener más si ya tenían antes de ver la luz, y los adheridos, que son contrarios a la procreación intencionada pero consideran que predicar la extinción tal cual es un poco fuerte. El autor de El Mundo Sin Nosotros es menos radical: imitando a las autoridades chinas, sugiere una política de un solo hijo por mujer Creo que con eso bastaría para que alrededor del año 2.100 el volumen de la Humanidad hubiera bajado de 6 billones a 1,6 billones, los que había en el siglo XIX. EL MUNDO SIN NOSOTROS 1 Inmediatamente: amenazadas Muchas especies empiezan a recuperarse 2 24- 48 horas: Termina la contaminación lumínica 3 3 meses: la contaminación Disminuye del aire (nitrógeno y óxidos de sulfuro) 4 En 10 años: el metano Desaparece de la atmósfera En 5 Las 20 años: rurales y los pueblos se carreteras revisten de vegetación. Desaparecen los cultivos genéticamente modificados 2 3 4 7 5 1 6 8 9 200 años: 10 En colapsan los edificios Se de metal y cristal 250 años: 11 En colapsan las Se presas y embalses 12 En 500 años: regeneran Los corales se 13 De 500 a 1.000 años: Desaparecen la mayoría de vertederos de residuos orgánicos 14 1.000 años: los edificios de ladrillo y piedra. Se derrumban La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera vuelve a los niveles preindustriales