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ABC LUNES 24- -9- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 71 Confundidos como fotógrafos, separados como amantes No hace falta haber leído a Simone de Beauvoir para preguntarse por qué, si dos amantes se cambian el nombre para vender sus fotos, al final tienen que firmarlas siempre con el mismo nombre cambiado: el de él. ¿Fue casualidad, o fue exigencia de aquel oscuro fotógrafo húngaro sin éxito, al que el mundo acabaría viendo triunfar como Robert Capa? Al principio, cuando acababan de enamorarse, Gerda le hacía de comercial, le ayudaba a vender su trabajo. Lo cual no era fácil. Tardó un poco en tomar ella la cámara. Pero cuando lo hizo, fue con pasión. Al principio de trabajar juntos y revueltos en la guerra civil española, no era tan difícil distinguir las fotos del uno de las de la otra. Ya entonces Capa usaba su mítica Leica de formato rectangular, mientras Taro prefería una Rollei que hacía fotos cuadradas. Más adelante, los dos usaban Leica. Ahí empieza la confusión. Justo se confunden como fotógrafos cuando se separan como amantes. Capa volvió a París, ella se quedó en España, donde encontraría la muerte. Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que tú no estás lo suficientemente cerca dijo una vez él. Pudo haber sido el epitafio de ella. El principio de su leyenda. Pero fue efímera. A la que Capa ayudó muy poco. Desde su inmensa fama mundial mantuvo un terco silencio sobre su temprana compañera, sólo roto en sus memorias, de puntillas y al final. Nunca hizo nada por impedir que el trabajo y hasta su vida se diluyeran en la de él. Su gran excusa: el dolor que le causó su pérdida. ¿O, quizás, ciertos celos posmortem? Marcel Marceau, en una imagen tomada en febrero de 2003 AP Francia despide a Marcel Marceau con los honores de un gran héroe nacional El célebre mimo, que tomó su apellido de un verso de Víctor Hugo, murió el sábado en París a los 84 años en circunstancias que su familia no ha querido desvelar JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Francia despide a Marcel Marceau con los honores de un gran héroe nacional, comparable a Buster Keaton y Charlie Chaplin, un artista excepcional, capaz de restaurar el más alto arte del mimo dramático, con versiones excepcionales de pasajes de Dostoievski, Gogol, Knut Hamsum, o Cervantes, capaz de arruinarse financieramente para montar el Don Juan de Tirso de Molina. Nicolas Sarkozy, presidente, hizo ayer el elogio fúnebre debido al gran artista fallecido el sábado, en circunstancias que su familia no desea divulgar, antes del entierro, en el cementerio de Pere Lachaise, donde están enterrados Balzac, Delacroix, Yves Montand, Marcel Proust, y Leandro Fernández de Moratín, entre muchos otros. Marcel Mangel nació el 22 de marzo de 1923, en Estrasburgo, y falleció el sábado en París. El celebérrimo actor y mimo adoptó el pseudónimo de Marceau en la Resistencia, cuando sirvió de enlace entre De Gaulle y Patton, en homenaje a un verso célebre de Víctor Hugo. Marceau nació en una humilde familia de judíos. Y se ganó una cierta celebridad infantil, entre familiares, amigos y discípulos, como actor, dibujante, mimo, intérprete de obras de rara simplicidad dramática. Tras la invasión alemana de 1940, su padre fue detenido por la Gestapo y asesinado en Auschwitz. El joven Marcel Mangel se transformó en Marcel Marceau como temprano resistente que sólo soñaba en voz alta con ser dibujante o profesor de inglés. Tras la guerra, siguió estudios de mimo y teatro en Limoges y París. Y su celebridad llegó con un montaje de una escena de un cuento de Gogol. Comenzó a trabajar con Jean- Louis Barrault. Pero se independizó muy pronto, para crear el legendario personaje de Bip, inspirado en el Pip de las grandes ilusiones de Dickens. Ese personaje emblemático le permitió crear su propia compañía de teatro, con la que recorrió varios continentes, durante más de medio siglo. Hace todavía pocos años, ya cumplidos los setenta, Marcel Marceau daba más de doscientas representaciones, en Europa, el Japón, Estados Unidos, solo o acompañado de su compañía y miembros de su escuela de mimo. Durante dos o tres décadas, la de Marcel Marceau fue la única compañía internacional de mimo. Y sus interminables giras lo convirtieron en una leyenda. En EE. UU. era comparado con Charles Chaplin y Buster Keaton. En el Japón se evocaba el paralelismo de sus mimo- dramas con el teatro NO. Quizá nadie entre sus contemporáneos dio al mimo una nobleza tan alta. Es leyenda su montaje de la Numancia de Cervantes. Sus piezas cortas sobre Gogol son obras maestras absolutas. Quizá son menos conocidas sus grandes ambiciones como productor de genio, que llegó a arruinarse, una vez, montando una de las obras canónicas del teatro español más universal, el Don Juan de Tirso de Molina. Su personaje Bip pertenece a la estirpe de los héroes universales. Siendo Marcel Marceau un judío humanista, algunos críticos se han preguntado si el insondable silencio de ese personaje no habla del silencio trágico del gran arte ante el genocidio judío. Marcel Marceau eludía cordialmente el fondo de la cuestión: Los hombres y mujeres que regresaban de los campos no podían hablar. No sabían cómo hacerlo. Quizá mis orígenes judíos influyeron en mí, de manera inconsciente. Debo recordar que recibí una educación muy liberal, abierta. Detesto los fanatismos, los integrismos. Mis grandes entusiasmos adolescentes eran muy patrióticos: Napoleón en el puente de Arcole, Rouget de l Isle escribiendo La Marsellesa, Juana de Arco ardiendo... nos populares y sencillos de la resistencia en Valencia y en Córdoba. Tras un breve paso por Madrid, se fue a Brunete para demostrar que el bando republicano persistía en su defensa, aunque el bando franquista asegurara lo contrario. Significativamente, murió durante la retirada. Por primera vez podrán apreciarse sus fotos desapasionadamente: sin sobrecargas de heroísmo ni de estigmatización. Y sin la sombra de Robert Capa. Más información sobre la exposición: http: www. icp. org Quizá nadie entre sus contemporáneos dio al mimo una nobleza tan alta; su personaje Bip es ya un héroe universal