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92 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 23 s 9 s 2007 ABC TEATRO ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? Autor: Alfonso Sastre. Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente. Escenografía: David de Loaysa. Vestuario: Javier Artiñano. Iluminación: Satori. Intérpretes: Chete Lera, Zutoia Alarcia y Camilo Rodríguez Lugar: Teatro Español. Madrid. De Jardiel a Kafka JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Alfonso Sastre ha encontrado por fin un hueco en la cartelera madrileña y llega al Español con los últimos días del viaje al fin de la noche de Edgar Allan Poe, un trabajo donde explicita su concepto de tragedia compleja con las peripecias de un héroe irrisorio. En su perso- nal interpretación del hecho dramático, propone una suerte de integración y, al tiempo, superación de la tragedia aristótelica, el antitragicismo didáctico brechtiano y el esperpento valleinclanesco. Como ha escrito la profesora Magda Ruggeri Marchetti, en este collage expresivo la debilidad, irrisoriedad y vulnerabilidad del héroe constituyen simultáneanente su dignidad y su fuerza; de esta forma, el fracaso es contemplado desde una perspectiva práctica o positiva como elemento de unión entre los seres humanos. En ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? un Poe con propósitos de enmienda se despide en el puerto de Richmond de un antiguo amor reencontrado; deberá tomar un tren en Baltimore y desde allí dirigirse a Filadelfia para concluir el viaje en Nueva York, recoger sus pertenencias y volver a Virginia para pasar los años que le queden de vida con la mujer que re- presenta su pasaporte a una existencia convencional y tranquila. El azar, que tal vez sea una de las formas del destino, le hace perderse en Baltimore, probar de nuevo el alcohol y embarcarse en una angustioso deambular en busca de la estación de ferrocarril. Una travesía dipsómana y alucinada en la que se va topando con diversos personajes mientras en su delirio beodo repite como una jaculatoria el nombre de su amada Ulalume, la amada evocada en uno de sus mejores poemas y que, muerta años atrás, es una presencia imborrable en la fantasmagoría de sus afectos. Un trayecto en cuyo comienzo Sastre utiliza el lenitivo del humor en un juego de diálogos de corte jardielesco que paulatinamente conduce a un desasosegante laberinto kafkiano poblado por los espectros que cercan la mente de Poe y culmina en el delirium tremens final. El autor cierra la pieza con una visita de la tía del desgraciado escritor a la tumba de éste, una escena que, a mi juicio, resulta un estrambote postizo y que diluye el efecto de la muerte: tal vez Sastre ha concebido un añadido irrisorio para evitar que una emoción inoportuna cambie el sentido de esta tragedia compleja. El montaje de Pérez de la Fuente, espléndido, imaginativo, logra con pocos elementos materializar la incertidumbre y la angustia de esos últimos días de Poe. Un gran trabajo de dirección al que se suman detalles como la soberbia iluminación de Satori y el buen diseño del vestuario de Artiñano. En el capítulo de las interpretaciones, Chete Lera ofrece un complejo muestrario de matices en los que sabe condensar con autoridad de gran actor la dimensión trágica y cómica de su héroe irrisorio. Notables también Zutoia Alarcia y Camilo Rodríguez, que se multiplican en diversos papeles. Katharina Wagner quiere dirigir Bayreuth junto a Christian Thielemann ABC BERLÍN. Katharina Wagner, bisnieta del autor de Parsifal y el director de orquesta Christian Thielemann, han unido fuerzas y se han postulado para dirigir conjuntamente el festival de Bayreuth, uno de los certámenes operísticos internacionales más importantes, que se dedica exclusivamente a la obra de Wagner y que se celebra anualmente en aquella localidad alemana. Katharina Wagner, de 29 años, es hija de Wolfgang Wagner, de 88 años, director vitalicio del certamen, cuyas riendas lleva en solitario desde 1976. Este verano, Katharina recibió críticas feroces por su dirección de Los maestros cantores de Nüremberg que suponía su debut como directora de escena en Bayreuth. A pesar de esto, y ante el inminente relevo en la dirección del festival, la bisnieta de Wagner ha anunciado su intención de asumir dicha dirección junto con Christian Thielemann, actual director musical del certamen. Cuenta con el apoyo de su padre, que se ha mostrado dispuesto a ceder el relevo, pero únicamente si su hija toma el testigo. Christian Thielemann ha asegurado en una entrevista con Frankfurter Allgemeine Zeitung que él y Katharina son la opción perfecta para liderar una nueva era en el festival de Bayretuth. Pero Katharina no es la única Wagner que quiere llevar la batuta del certamen; también Nike, nieto de Wolfgang, y Eva, hermanastra de Katharina, han declarado su disposición para dirigir el festival. Chete Lera y Camilo Rodríguez, en una escena de ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? ABC FLAMENCO Cumbre flamenca Acutaciones de Carmen Linares (cante) y El Güito (baile) Lugar: Estación de Metro Chamartín, Madrid Dos artistas en plenitud MANUEL RÍOS RUIZ La trayectoria cantaora de Carmen Linares puede considerarse ejemplar por diversas razones. Una de ellas, sumamente importante, su ingénita afición a su arte, que le ha llevado a estudiarlo profundamente hasta configurarse un reperto- rio verdaderamente amplio, pues conoce y domina una gran cantidad de variantes de cada estilo. Y otra igualmente significativa: su entrega en cada actuación, con un sentido de superación. Y actualmente vive una admirable plenitud artística. Con su estremecido rajo de voz, Carmen Linares ofreció un concierto tan lucido como interesante, tanto para los entendidos como para los profanos que se acercan al flamenco en estas convocatorias de entrada libre. En una primera parte aflamencó festeramente varias canciones folclóricas de las recogidas por Lorca. Las dijo magistralmente, con un acompañamiento musical extraordinario, pues su elenco es- tá compuesto por excelentes músicos. Y en la segunda, demostró sobradamente su sabiduría estilística, interpretando alegrías, tarantas, soleares y bulerías, siempre sobre coplas tradicionales, algunas en desuso, lo cual es un aliciente más para el buen aficionado. En la tanda buleaera le fue dando sitio a sus músicos, para que con sus solos recogieran merecidamente los cerrados aplausos del público. Soleá para los anales El día anterior, el protagonismo fue del gitano madrileño Eduardo Serrano Iglesias, El Güito de nombre artístico, que desde hace muchos años es un consumado artífice del baile flamenco. Discípulo de Anto- nio Marín, se inicio profesionalmente siendo todavía un niño y al formar parte de la compañía de la magistral Pilar López, allá en los últimos años cincuenta, se forjó como un intérprete ortodoxo a la par que muy personal. Y El Güito se mantiene en alza. La prueba: su presencia en esta tercera Cumbre Flamenca, donde una vez más ha dejado patente su sentido de la estética jonda, muy especialmente en su baile por soleá. Su versión de tan significativo estilo queda para los anales del más valioso arte flamenco de todos los tiempos. Es todo un claro espejo para aquellos que deseen interpretar el baile con enjundia y elegancia. Dicho esto, hay que añadir que El Güito ha formado para su reaparición en su ciudad natal un grupo de categoría, en el que cabe destacar a la artista invitada, la bailaora María Juncal, canaria de nacimiento y forjada en estos lares con una serie de maestros y maestras importantes. Una bailaora y coreógrafa que, tras ser premiada en concursos, viene desarrollando una trayectoria triunfal. Con su baile por la cantiña de los caracoles, con bata de cola, puso de relieve que estamos ante una bailara de fuste, con poderío y personalidad indiscutible. María Juncal, el trío de bailaores, los cantaores y los guitarristas, compartieron con El Güito las cerradas ovaciones del público, en una velada de flamenco verdaderamente fetén.