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44 ECONOMÍAyNEGOCIOS En portada s Memorias del oráculo de la economía, Alan Greenspan DOMINGO 23 s 9 s 2007 ABC SUPERÁVIT O DÉFICIT PRESUPUESTARIO DE EE. UU. ANUAL, DESDE 1961 En billones de dólares Presidente Ganancia neta pérdida neta 1975 1976 300 1961 1962 1963- 1968 1969- 1974 1977- 1980 1981- 1988 1989- 1992 1993- 2000 2001- 2004 2005- 2008 JFK -7 Johnson -18 Nixon Nixon- Ford +19- 49 -68 Ford Carter 0 Reagan -81 GHW Bush -135 Clinton +526 236 G. Bush (1 er trimestre 2004) -648 G. Bush (hasta la fecha) -496 200 100 126 128 0 3- 3- 7- 5- 6- 1- 4- 9- 25- 3- 6- 53- 23- 23- 15- 74- 54- 59- 41- 79- 74- 128- 150- 155- 221- 221- 268- 290- 378- 153- 185- 208- 212- 107- 164- 203- 255- 260- 158 George H. W. Bush Bill Clinton- 22- 69 George Bush -100 -200 -300 -318 ABC ELENA SEGURA -400 -413 (viene de la página anterior) Su obsesión era reunir datos, encajarlos y lograr una visión coherente. La visión. Hablamos de los años cincuenta. En una época en que internet no era ni siquiera un sueño, la capacidad de Greenspan para abrirse paso entre montañas de información escondida e inconexa empezó a valer su peso en oro. Fue capaz de extrapolar y de prever la crisis de la industria americana del acero de los años cincuenta y también de calcular el verdadero coste eco- nómico de la guerra de Vietnam, en un momento en que el Gobierno de Lyndon B. Johnson lo ocultaba. No es extraño que su primera aportación política directa, en la segunda campaña de Richard Nixon, fueran las encuestas preelectorales. Apli- cando sus métodos de rastreo de datos y de deducción de datos inexistentes u ocultos de los ya disponibles, y aplicando una lógica férrea, Alan Greenspan fue capaz de deducir los sondeos para los Estados que no los tenían. Una vez más, esto parece algo muy fácil ahora, ba- jo el ala de internet, pero en su tiempo era una proeza. Con estos mimbres se arma una visión del mundo muy de ver y tocar, Santo Tomás. Muy pegada al dos y dos son cuatro. Su única fe absoluta está en el libre mercado y en las leyes que lo regulan, pero que sin in- Fernando González Urbaneja NO INFLUYA NO HABLE, Y SI HABLA, Mire usted, la regla 1 es no hablar; y cuando se incumple, la 2 es no influir en los mercados. Reglas imposibles, indicadoras de actitud... n estrenado gobernador del consejo de la Fed (son siete, designados por el Presidente de EE. UU. y ratificados por el Senado con mandato para 14 años) preguntó a Greenspan (el mandato del presidente es por cuatro años) la política de la casa respecto a intervenciones públicas de los gobernadores. Mire usted, la regla 1 es no hablar; y cuando se incumple, la 2 es no influir en los mercados. Reglas imposibles, indicadoras de actitud, porque la opinión de los gobernadores es requerida, las actas de sus reuniones se publican pasado un tiempo y permiten calificarles de halcones, palomas, monetaristas, eclécticos, U progubernamentales o independientes. De manera que hablar poco, pero pasar bien los mensajes. La tarea de los jefes de la Fed es, básicamente, acumular reputación, parecer gente de fiar, que sabe lo que pasa y que sabe lo que hace, y que lo hace bien. Preocupados por el bienestar, la seguridad y la estabilidad. Greenspan logró esa reputación. En buena medida por la herencia que le dejó Paul Volcker, que doblegó la inflación, que hizo el trabajo sucio, y que renunció a un nuevo mandato, el tercero, harto de las intrigas de la Casa Blanca (Reagan) que quería una Fed dócil y republicana. Volcker renunció a aspirar a otro mandato, para alivio de la Casa Blanca, que no se atrevían a despedir a alguien que nombrado por Carter que hacía bien su trabajo, un independiente acreditado que hizo muy confiable la Fed. Greenspan era republicano y amigo, pero instalado en el puesto se creyó el cargo y su papel en la función. Nada más llegar promoviuó con éxito una subida de los tipos, del 5,5 al 6 después de tres años de recortes sucesivos (en 1984, estaban en el 9 Un nuevo gobernador promotor de una subida, ¡otro Volcker, con credenciales de leal republicano! Un alza de tipos el 4 de septiembre de 1987 y pocos días después, el 19 (lunes) derrumbe estrepitoso de la bolsa de Nueva York: ¡casi el 20 en una sesión y valores como IBM sin cotizar por carencia de órdenes de compra! Algún gobernador de la Fed culpó a Greens- pan del desastre, pero de la necesidad virtud, la gestión de aquella crisis fue exitosa, la Fed salió al paso, garantizó la liquidez del sistema y ganó un respeto que no ha perdido desde entonces, gente confiable, gente que está al tanto y que no pierde los nervios. El acierto de Greenspan, aparte de sus habilidades de consenso, su buen juicio y capacidad de análisis, fue acreditar independencia, lealtad a su misión antes que a los intereses electorales de la administración de turno. Bush (padre) maldijo a la Fed porque no bajó los tipos al servicio de su campaña electoral, les culpó de su fracaso frente a Clinton. Y éste ganó la confianza del oráculo de la Fed por la pertinencia de sus preguntas, porque escuchaba y porque sabía presionar no presionando. Algo que tendría que aprender el señor Sarkozy.