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38 INTERNACIONAL DOMINGO 23 s 9 s 2007 ABC La edad de oro de los ejércitos invisibles A. G. NUEVA YORK. Los ejércitos privados operan en la actualidad en 50 países y mueven anualmente casi 160.000 millones de euros, según un informe citado por el diario británico The Independent La guerra de Irak ha sido la edad de oro de este negocio, coincidiendo con la creciente resistencia de los ciudadanos occidentales a ir ellos personalmente a la guerra. El problema es que estos paraejércitos no son controlados por ningún gobierno o institución. Los Estados Unidos los contratan pero no se hacen responsables ni siquiera de llevar un archivo del número de personas a las que han matado. Nunca un mercenario profesional ha rendido cuentas ante tribunal alguno. Miembros de Blackwater sobrevuelan Bagdad en un helicóptero, en una imagen de 2005 AFP La empresa de seguridad de EE. UU. Blackwater será juzgada en Irak Sus miembros, a quienes Bagdad no ha conseguido expulsar del país, son acusados de asesinar hace una semana a once civiles ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El Gobierno iraquí no ha conseguido evitar que la compañía paramilitar privada Blackwater deje de operar en su país, después del tiroteo donde hace una semana domurieron once civiles. Esto desató una tormenta entre Bagdad y Washington, que desde el viernes vuelve a tirar de escoltas de Blackwater para desplazamientos limitados de su personal. El Gobierno de Nouri al- Maliki anunció ayer que llevará ante la justicia iraquí a los miembros de la compañía de seguridad. Llamar a los empleados de Blackwater los perros de la guerra de Bush no es un eslogan sino un orgullo para su consejo de administración. El fundador de Blackwater, Erik Prince, es donante de fondos para el partido republicano, procede de los cuerpos especiales del ejército (como casi todo su staff y trabajó en la Casa Blanca con Bush padre. El vicepresidente, Cofer Black, era el 11- S la mano derecha de Bush hijo en materia de lucha antiterrorista. Además, Blackwater ha sido utilizada como salida profesional de varios ex altos cargos del Pentágono y oficiales de la CIA. No es de extrañar que Condoleezza Rice intentara la misión imposible de pedir disculpas por los excesos de Blackwater en Irak y a la vez defender su presencia ahí, donde también han sufrido bajas para protegernos, y eso hay que decirlo Pero está muy extendida la opinión general de que tener bajas va en el sueldo de un servicio de mercenarios profesionales. Lo cierto es que no les ha faltado trabajo desde que sus amigos en la Administración Bush les empezaron a contratar a mansalva en Afganistán, en Nueva Orleans después del desastre del Katrina y, cómo no, en Irak. La reputación de Blackwater en el sector es inversamente proporcional a sus buenos contactos en la Casa Blanca. Tienen mala fama incluso en este sector de mala nota. Les acusan de ir por el mundo demasiado armados, poco preparados y con el gatillo fácil. Se les considera unos burdos matones. Una opción desafortunada y peligrosa en Irak, donde estaba en juego nada menos que la credibilidad democrática de Estados Unidos. Precisamente allí Blackwater opera en un limbo impune. Así lo impuso el anterior administrador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer (a quien Blackwater también escoltaba) Eso es lo que quieren revisar ahora en Bagdad. No les basta con compensaciones económicas a los muertos: quieren responsabilidad penal. Ahora se ha sabido que Blackwater ni siquiera tenía en regla su licencia para operar en Irak este año, en el que a la matanza de civiles del pasado domingo se suma el asesinato de cinco personas (diez más resultaron heridas) por guardias de Blackwater cerca del Ayuntamiento de Bagdad el pasado 9 de septiembre; el tiroteo indiscriminado de varias tiendas el 13 de septiembre, se supone que respondiendo al fuego de un francotirador; el balazo mortal que le descerrajaron a un taxista sólo porque no paró el coche inmediatamente al darle el alto el pasado 24 de mayo, la muerte de tres vigilantes de la televisión pública iraquí el 7 de febrero: la muerte el 2 de febrero de una reportera, etc, etc. Total impunidad Negocios ilegales Llamar a los miembros de Blackwater perros de la guerra es un orgullo para su consejo de administración La justicia norteamericana ya está investigando a Blackwater por posible tráfico de armas en Irak. De ser eso cierto, estarían utilizando el doble juego, al armar clandestinamente a las mismas milicias extremistas que les pagan por combatir. Pero lo peor para ellos puede estar por llegar, si se les aplica la justicia iraquí. Para muestra, un botón: cuatro contratistas de Blackwater fueron linchados hasta la muerte en Fallujah en el 2004. ABC. es Informe especial sobre el conflicto iraquí en abc. es internacional