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30 ESPAÑA Alarma social por la liberación del violador del Valle de Hebrón DOMINGO 23 s 9 s 2007 ABC Es para matarnos Piensa en la mujer que más quieres en el mundo, tu madre, tu hija, tu esposa... inventa y describe una experiencia como lo que tú hiciste pero con ella de protagonista La provocación forma parte de la terapia que reciben los violadores en las cárceles CRUZ MORCILLO MADRID. El relato sobre sus fechorías es obligatorio en el tratamiento, advierten los terapeutas. Muchas veces acaba en lágrimas, en ira, en abatimiento. Es para matarnos se oye con frecuencia al final de esas inmersiones, explican los expertos. El preso entra en un periodo de depresión que hay que vigilar de cerca; si la víctima real es un familiar o alguien próximo, el riesgo de suicidio es más que una posibilidad. Antes y después de ese momento, están las víctimas de agresiones sexuales, las grandes olvidadas tantas veces, cuando un juez decide que su testimonio no basta, que medió provocación, que no se defendió suficientemente o, como el caso de esta semana, que el violador debe volver a la libertad pese a que haya informes de psicólogos que alertan de que el riesgo de reincidencia es elevado José Rodríguez Salvador, el violador del valle de Hebrón fue condenado a 311 años de cárcel por 17 violaciones. Ha cumplido 16 y su condena está liquidada (el máximo legal previsto son 20 años) pero no se ha rehabilitado. El programa de agresores sexuales de la Generalitat que siguió no le ha servido. La Fiscalía acudirá al Tribunal Supremo para que vuelva a la cárcel, pero pasará tiempo hasta que se pronuncie el alto Tribunal; también sus víctimas, después de que la Audiencia de Barcelona rechazara aplicar la llamada doctrina Parot y, por tanto, alargar la pena. Esta vez el debate jurídico se ha superpuesto a la alarma social y las pesadillas que reviven las mujeres atacadas cada vez que un violador en serie pone los pies en la calle, y al recién mitigado en torno a la castración química. delitos hay 2.436 agresores sexuales en los centros que dependen de Instituciones Penitenciarias: 1.719 están condenados por agresión sexual y 603 por abusos; otros 114 cumplen pena por el genérico delitos contra la libertad sexual del antiguo Código Penal. De ellos, 322 violadores siguen, con más o menos aprovechamiento, los programas de rehabilitación tras las rejas en 27 centros. Son voluntarios, no reportan beneficios penitenciarios y colocan al mostruo cara a cara con su delito y con su víctima. Tienen que hablar de ellas; se les muestran fotografías de sus víctimas con golpes, hematomas, sangre, en los servicios de urgencias y se les detalla la devastación psíquica que provocan. Les hablamos del miedo que sufren durante años o durante toda la vida, de sus inseguridades, de sus problemas para tener pareja en el futuro, incluso hijos. Es la parte más dura, la que más les cuesta aceptar porque cada violador intenta minimizar ese daño explica la psicóloga de Instituciones Penitenciarias, Guadalupe Rivera, experta en tratar violadores y maltratadores. Tres peligrosos criminales que pudieron perpetrar más de 250 violaciones Francisco López Maíllo, violador del Ensanche ABC Las características. En los programas, en torno a una misma mesa, se sientan algunos de los monstruos más odiados dentro y fuera de la cárcel. Se busca una empatía que ellos nunca ejercieron, se intenta desterrar el falso mito de que son impulsivos. Son muy selectivos- -afirma Rivera- buscan el escenario que les beneficia: los de mujeres adultas eligen la noche, la oscuridad, la soledad aquello que no les delata; los de Hay 2.436 agresores sexuales en los centros dependientes de Instituciones Penitenciarias; 322 siguen los programas de rehabilitación Tienen que hablar de las víctimas; se les muestran fotografías de ellas con golpes, hematomas, sangre, en urgencias y se les detalla la devastación psíquica que provocan niños persiguen, en cambio, la seguridad de una vivienda, el entorno familiar o de allegados y conocidos, donde se sienten impunes No hay un perfil único. Algunos, como el psiquiatra Francisco Alonso Fernández, experto en psicología de violadores, se atreven a clasificarlos. En su libro Las otras drogas señala cuatro tipos: el agresivo, el sádico, el orgásmico y el adictivo. Rivera, que trabaja desde 1998 con este tipo de delincuentes apunta algunos rasgos que suelen repetirse: baja autoestima, escasas relaciones sociales, impulsividad sexual, estilo de vida poco estimulante, necesidad de dominio. Son personas, en general muy grises, con poco brillo laboral y personal Coincide con Alonso en que individuos como Rodríguez Salvador tienen muchas menos probabilidades de reincidir con un tratamiento adecuado o más bien con un cóctel de tratamientos: terapia que enseñe conductas, control basado en determinadas sustancias- -la famosa castración química- y sobre todo control posterior. La cárcel les protege pero cuando salen resurge el riesgo sin matices. De cada cien agresores sexuales que ingresan en prisión reinciden veinte. En el caso de quienes acaban las terapias este porcentaje se reduce al cinco por ciento. Los datos confirman que merece la pena intentarlo. to Rivera como muchos de los juristas que se han pronunciado estos días sobre la liberación del violador del Valle de Hebrón apuntan que el control y seguimiento posterior es fundamental y es la pieza más descuidada del engranaje. La socorrida falta de medios es la única razón que lo justifica. Primero, debería ser obligatorio, pero no es así, que quienes hayan seguido programas en prisión continúen las terapias una vez libres, durante largo tiempo. Pasados cinco años de vida normal, un violador puede considerarse casi al cien por ciento rehabilitado. Además, deberían estar vi- Seguimiento. Sin embargo, tan- En la memoria de todos Arlindo Carbalho Cordero, el violador de Pirámides sembró el pánico en ese barrio madrileño desde 1988 hasta su detención en 1997. Es el mayor violador en serie de la historia de España. Fue condenado a 400 años de cárcel por 43 agresiones sexuales, si bien él mismo aseguró en alguna ocasión que había atacado hasta a 140 mujeres. Solía abordar a sus víctimas en ascensores, aparcamientos y en salidas de las estaciones de metro. Luego las llevaba andando amenazándolas con una navaja hasta llegar a un descampado. Para pasar inadvertido obligaba a las mujeres a que Las cifras. Dentro, pagando sus lo agarrasen como si fuesen novios. Todas tenían entre 23 y 45 años. Francisco López Maíllo, muerto en 2001 por una esclerosis lateral amiotrófica, fue el primer violador del Ensanche de Barcelona. A mediados de los 80, fue condenado por 29 violaciones, aunque pudo cometer 97. Sólo cumplió 13 años de prisión de los casi 600 a los que fue condenado. Juvenilson Días da Silva, brasileño de 32 años, era el violador de Pozuelo Detenido en septiembre de 2003, se le condenó por 19 violaciones. Era muy violento, solía robar a sus víctimas, casi siempre a mujeres con melena y morenas, a las que abordaba con un objeto punzante e incluso amenazaba de muerte