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ABC DOMINGO 23 s 9 s 2007 El Foro Ermua se renueva tras la dimisión de Buesa ESPAÑA 19 Punto final del asociacionismo cívico vasco La asamblea del Foro Ermua elige hoy a sus nuevos dirigentes tras la renuncia de Mikel Buesa como presidente tras sumarse al partido de Rosa Díez. Mikel Azurmendi reflexiona en ABC sobre la encrucijada de los movimientos cívicos vascos mera contestación social comprometida públicamente con el no al terrorismo. Mientras la masa de la ciudadanía consentía silente y vergonzosamente con los asesinatos, la extorsión y el miedo, emergieron unos cenáculos doloridos para mostrar públicamente su solidaridad con las víctimas del terrorismo. Se trataba de familiares de víctimas y un puñado de ciudadanos apoyándoles en momentos de algún secuestro o asesinato terrorista mediante concentraciones silenciosas, pacíficas y circunstanciales. Emergió así el pacifismo de la víctima con el lazo azul de búsqueda de solidaridad y arropamiento de las víctimas. Ese cenáculo fue la primera asociación que comprendió la pérdida del dispositivo moral en la sociedad y su reafirmación principal consistió en un anclaje moral: Ninguna muerte más era su condensado moral y psicológico. En la vergüenza, abatimiento y aislamiento social en que quedaban los familiares de la víctima, se deseaba en silencio que el último asesinado fuese el último. Silencio público de Denon Artean, Gesto por la Paz y otras agrupaciones como negación de la venganza y la ley del Talión. Silenciosa postración y humillación la suya ante el ETA, mátalos o el vosotros, fascistas, sois los terroristas con que acometían impunemente los batasunos a esos manifestantes cívicos. Así se configuró el pacifismo de la víctima como primera actitud cívica entre los vascos. Se trataba de un activo pre político casi exclusivamente moral, porque no planteaba cómo entrar en la condena del verdugo ni analizar políticamente la naturaleza de su violencia. Esta reflexión política se gestó con carácter generalizado en los 90, al salir a la palestra una pléyade de pensadores que comenzaron a opinar sobre la ideología y la cultura del nacionalismo vasco tan necesitado de terrorismo, y también sobre los agrupamientos de víctimas. El asesinato del conce- Mikel Azurmendi Salvo los dos partidos políticos hegemónicos que pueden acceder al Gobierno de España y que de un modo u otro se han opuesto al terrorismo, ensayando variadas tácticas no siempre democráticas, el resto de los partidos (nacionalistas, comunistas y regionalistas de toda especie) ha ido defendiendo la idea de que al terrorismo le asisten fundadas razones. La defección de estos partidos en la defensa de las libertades cívicas y de los derechos constitucionales ha sido estrepitosa y los desacredita como democráticos, por mucho que se sometan a las urnas y acepten su veredicto. Al socaire, pues, de la resistencia al terrorismo por parte de PSOE y PP han nacido, han crecido y ahora están afectadas de un cáncer terminal las asociaciones cívicas contra ETA y el nacionalismo obligatorio. Lo lógico es que mueran pero, a diferencia de los organismos vivos, éstas obedecen a extrañas leyes de la naturaleza social que hacen agrandar moralmente a los humanos pero también jibarizarlos. Como todos los fenómenos sociales, el asociacionismo es más la historia de vicisitudes humanas que un catálogo de conceptos. O dicho de otra manera, la enorme persuasión que obran los conceptos involucrados en la acción social siempre se hallan determinados por la calidad humana de las personas que los sostienen. Y, por consiguiente, el relato del inicio y final del asociacionismo cívico contra ETA no puede evitar cierto sentimiento de júbilo pero también de frustración a causa del comportamiento de las personas. En los años 80 aparece la pri- Rosa Díez y el ex presidente del Foro Ermua Mikel Buesa, junto a la madre de Joseba Pagaza Sin embargo, el problema mayor de los componentes de aquel foro fue su organización pues no lograron superar deseos ciertos de protagonismo para avenirse a consensuar un modo de funcionamiento conjunto. Y una parte importante de ellos organizó al año siguiente Basta Ya, otra plataforma con menos énfasis en la teoría que en la activación de la ciudadanía en la calle contra el terrorismo. Y como ésta necesitaría coordinación y dirección, la nueva plataforma nació como cabeza que buscaba tener prietas las filas. El núcleo lo constituyeron algunos militantes del PSOE y otros cuantos muy afines que, enseguida, buscaron la complicidad de las víctimas. Los activistas de Denon Artean, que eran familiares de víctimas y gente del PP y sin afiliación partidista, engrosaron Basta Ya proporcionándole una experiencia de resistencia pacífica en la calle y la dignidad de las víctimas. Sin embargo, la dirección estuvo siempre muy centralizada por aquel núcleo inicial pese a la veleidad de presentarse en público como una organización semiespontánea. A la sazón gobernaba el PP, y el PSOE puso toda la carne en el asador para secundar con IOSU ONANDIA La crisis de Basta Ya es la ruptura del consenso interno en relación con la estrategia socialista del diálogo con ETA Del júbilo a la frustración jal Ordóñez en San Sebastián y, al poco, el del concejal de Ermua posibilitaron que las manos blancas mimetizasen por toda España el vacío humanitario de la víctima y la repulsa del verdugo que venían mostrando las minoritarias asociaciones pacifistas: Vascos sí, ETA no Y el nacionalismo entero con PNV EA, HB e IU se conjuró con ETA en Lizarra Estella pactando la exclusión de la vida social y política de los partidos constitucionalistas. Ahí se fraguó el Foro de Ermua, en 1998, como plataforma cívica para exigir la sublevación de los vascos contra el terrorismo de los nacionalistas. Esos ciudadanos del Foro eran todos de izquierdas y en su mayor parte universitarios, y reflexionaron tan fecunda y radicalmente que mientras unos nacionalistas vascos los trataban de brunete mediática otros los perseguían públicamente y hasta asesinaron a uno de ellos (López Lacalle) fuerza en la calle las iniciativas de Basta Ya: así, la manifestación de febrero de 2000 en San Sebastián y, más todavía, la de septiembre, que fue espectacular. Basta Ya con la antorcha de Denon Artean venía organizando los primeros jueves de mes una concentración pacífica y silenciosa en Alderdi Eder donde se mezclaban personas de todos los horizontes. Las condiciones se hallaban, pues, reunidas para que el PP accediera a pactar con el PSOE una estrategia contra el nacionalis (Pasa a la página siguiente) Férrea dirección en Basta Ya