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ABC DOMINGO 23 s 9 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA EL MERCADER DE MONCLOA (CON VICTORINO MAYORAL AL FONDO) Estamos en la política de cartón- piedra, en la política del efectismo, en la política entendida en la peor y más anacrónica de sus versiones, en aquella en la que la acción de gobernar pierde sus intangibles didácticos y su capacidad de sementera para el futuro y se transforma en un festival irresponsable de donaciones casi caudillistas... O peor no es que Carme Chacón haya secundado al presidente para, con un plan plagiado de su predecesora, comprar el voto de los jóvenes a través de una supuesta facilidad en el acceso a la vivienda; lo peor no es, tampoco, que Rodríguez Zapatero financie a Cataluña conforme a criterios distintos a los de Andalucía para acallar el griterío independentista y bronquista que se ha instalado en las tierras que antes fueron de seny y ahora lo son de rauxa; es negativo, pero no lo peor, que el jefe del Ejecutivo desoiga a su propio vicepresidente económico y al gobernador del Banco de España y recurra a una compulsiva prodigalidad para granjearse la dependencia política del electorado y, en fin, no es lo más grave que el jefe del Gobierno esté hipotecando el futuro con la dilapidación de recursos públicos propiciando un sistema subsidiado con medidas de coyuntura sin abordar las de fondo y estructurales que la sociedad española necesita. o más grave es que este festín de gasto público revela una concepción política mercantilista en función de la cual se estima que el voto se adquiere mediante dádivas oportunistas y no se logra a través de políticas consistentes, sólidas y de largo recorrido, coherentes con una concepción determinada del funcionamiento social y proyectadas a dispensar sus consecuencias positivas en ciclos largos y fructíferos. Y cuando la política se convierte en una actividad de pura administración dineraria dispendiosa- -por más que el discurso se envuelva en el celofán de la extensión de los derechos -estamos ante la demagogia en su estado más puro, en la concepción más pedestre del poder- -conservarlo a toda costa, si es preciso pagándolo- -y, a la postre, en una consideración del ciudadano despectiva hacia su inteligencia y su dignidad. Si a esta burda política de gasto de los recursos públicos se añade la bilateralidad de las negociaciones para la financiación de las autonomías que el presidente ha puesto en marcha, parece claro que la prodigalidad se ejecuta en un esquema de funcionamiento que rompe el modelo de Estado que muta en confederal y por lo tanto bien alejado del que establece la Constitución de 1978. De tal manera que Rodríguez Zapatero inflige dos lesiones al sistema: lo descapitaliza y lo desnaturaliza. Y no sólo eso: introduce la cultura del subsidio, que es el trasunto de una acción política- -la suya y de su gobierno- -perezosa porque opta por las medidas fáciles y populistas y no por las que conllevan el imprescindible esfuerzo reformador. Así, desde el Gobierno se transmite a la ciudadanía un nítido mensaje de banalidad e imprevisión. Es decir, estamos en la política de cartónpiedra, en la política del efectismo, en la política entendida en la peor y más anacrónica de sus versiones, en aquella en la que la acción de gobernar pierde sus intangibles didácticos y su capacidad de sementera para el futuro y se transforma en un festival irresponsable de donaciones casi caudillistas. L L La política española atraviesa por una bochornosa etapa de impostura, es decir, de simulación. Si el presidente del Gobierno aparenta gobernar repartiendo recursos públicos con manifiesta ausencia de criterio, convirtiendo su discurso político en charlatanería, parece lógico que otros sigan ese mismo camino. Es el caso del epígono de la asignatura denominada Educación para la Ciudadanía, el diputado Victorino Mayoral, que para ejemplarizar sobre la ética en la vida pública simultanea su condición de congresista con la presidencia de una ONG que contrata con las distintas administraciones públicas en materia educativa- -él se integra la comisión de Educación en la Cámara baja- -y con la condición de representante- -según figura en el registro mercantil- -de una editorial que publica textos para las escuelas. Según el PP- -y nadie lo ha desmentido- Mayoral ha ocultado estas actividades al Congreso, lo cual no impide que el diputado extremeño, que se concedió a sí mismo subvenciones en su época de consejero de Educación en Extremadura, sea todo un referente de los predicadores cívicos. Mayoral se aplica a sí mismo- -y su partido y el Gobierno le amparan en ese comportamiento- -un cómodo sistema de doble moral. greso. ¿Y este personaje- -y los que le secundan- -pretende convencer a la opinión pública de las bondades de la EpC y de su necesidad? ¿No es él el que precisa, justamente, un curso intensivo y acelerado de transparencia, de recto comportamiento público, de ciudadanía, en definitiva? ayoral- -un corrupto estético y con una conciencia ética distorsionada- -es sólo posible en el microclima político hipócrita creado por Rodríguez Zapatero, en el que es factible una cosa y su contraria. Así, el fiscal general del Estado pasa de propugnar la comprensión legal hacia el proceso de paz a jactarse de su dureza en la lucha contra el terrorismo de ETA en la apertura del año judicial; así, el Ejecutivo lo es machaconamente de España pero su ministro de Justicia no mueve un dedo por el cumplimiento de la ley de banderas ni por la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo al respecto; así, el PSOE vota con el PP para mantener la actual ley que ampara la selección nacional, en tanto el Gobierno contempla en la más plácida quietud cómo compiten combinados autonómicos transformados en nacionales y todo ello sin reproche alguno. Los ejemplos de incoherencia- ¿de engaño? -podrían extenderse a una larga y prolija lista que no harían sino poner de manifiesto la levedad de la política gubernamental en esta legislatura que el presidente quiere concluir lanzando una Oferta Pública de Adquisición a los bolsillos de los electores a cargo del erario público mediante el discurso más blando, sinuoso y demagógico de cuantos se han formulado en España desde que alumbró la democracia. El próximo día 25 cumple Adolfo Suárez setenta y cinco años y con ese motivo ABC publica hoy en el suplemento D 7 una entrevista inédita con el ex presidente, hecha en 1980 por la periodista Josefina Martínez del Álamo, de la que se desprende la amargura del primer jefe de Gobierno democrático, acosado y maltratado, incomprendido e insultado- truhán del Mississippi -por, entre otros, Alfonso Guerra. El tiempo ha puesto a Adolfo Suárez en el lugar- -cimero- -que en la reciente historia de España le corresponde. El tiempo hará lo propio con Rodríguez Zapatero, que se ha distinguido por destrozar sistemáticamente la obra que aquel hombre, hoy sin memoria, alentó hace casi tres décadas. No sabíamos que, además de desmantelar la Transición, iba a comportarse como un mercader de la política secundado por la hipocresía de muchos como Victorino Mayoral, laicistas de Dios pero idólatras de dioses menores como ese de la apariencia campanuda de la buena y dogmática ciudadanía. Cuando la política provoca una sensación de náusea es que algo comienza a oler a podrido, y no precisamente en Dinamarca. M N o hay nada de reprochable, al parecer, en que presida una organización que ha logrado ocho millones de euros en contratos y subvenciones de distintas administraciones ya que él dice no cobrar por tal actividad; tampoco es escandaloso que haya subvencionado a la ONG que él mismo preside; menos aún importa que en el registro mercantil conste su vinculación con una editora de libros y resulta intrascendente que todo esto se oculte al Con- JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC