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22 9 07 TENDENCIAS Cary Grant El hombre que sabía cómo lucir un traje POR MANUEL LUCENA GIRALDO Su aparente facilidad para actuar escondía muchas tablas teatrales, un denodado trabajo de preparación y una conciencia de la importancia que tenía su imagen n un análisis reciente de Sospecha (1941) una película de Alfred Hitchcock tan afamada en su tiempo como infravalorada con posterioridad, Rick Worland ha puesto de manifiesto de qué manera el sistema de estudios del Hollywood clásico podía condicionar la adaptación cinematográfica de una obra literaria, en este caso la novela Una historia de asesinato para mujeres. Antes de los hechos (1932) de Frances Iles, hasta hacerla apenas reconocible. El conflicto se suscitó en torno al final de la película, distinto al de la novela no sólo porque los sucesivos guionistas no lograban que fuera creíble, sino por lo acontecido en las pruebas finales, efectuadas ante un público aleatorio. En ellas se produjo un hecho patético: el malvado Johnny Aysgarth (personaje representado por Cary Grant) resultaba tan poco convincente como asesino de su esposa Lina (una brillante Joan Fontaine) que muchos espectadores estallaron en grandes risotadas. ¿Cary Grant, un asesino? Parecía una broma y en cierto sentido lo era, como el propio Grant había puesto de manifiesto, consciente de que su personaje cinematográfico, tan exitoso en comedias románticas, podía dar el tipo de manipulador de Aysgarth, pero no convertirse en un asesino a sangre fría. Hitchcock salió del trance a su manera, pues filmó un nuevo final y en adelante renegó de la película. En cambio, la posición de Grant muestra su innata capacidad de prever lo que esperaba el público. No hubo en ello nada improvisado y es obvio que su aparente facilidad para actuar es- E