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28 RELIGIÓN SÁBADO 22 s 9 s 2007 ABC LA MISIÓN LA FE EN VIVO Jesús Higueras EN NOMBRE DE LA LIBERTAD n nuestra actual cultura laicista, uno de los ídolos supremos es la libertad. Todos recurren a esta palabra para justificar ideas o acciones que no siempre son buenas. La libertad engendra la bondad, bebe sus fuentes en la verdad y sirve para construir belleza en nosotros y a nuestro alrededor. Olvidar que la libertad es una facultad que Dios nos ha dado para poder amar responsablemente, arriesgándose incluso a que le olvidemos, es desconocer qué sentido tiene que el hombre sea libre. Cuando olvidamos nuestra identidad y confundimos libertad con el mero seguimiento de nuestras pasiones, imaginaciones y deseos, la libertad se puede convertir en un instrumento que destruye el ser humano. Cuántas barbaridades se han cometido en nombre de la libertad de los gobernantes o del pueblo, con consecuencias funestas. Desvincular libertad, responsabilidad y verdad sobre el ser humano, es confundir este término y aplicarlo a otras realidades que nada tienen que ver con lo que Dios proyectó para el ser humano. Los cristianos sabemos que la Iglesia es la patria de la libertad, porque es madre que enseña cómo vivir con el concurso de la libertad, una correspondencia a la gracia para hacer un mundo más justo, para que nuestro corazón sea un hogar donde haya paz interior y desde donde se pueda difundir el mensaje de Cristo. Jesús decía a sus discípulos: Si siguierais mis mandamientos, conoceríais la verdad y la verdad os hará libres La verdad que Cristo anuncia sobre el hombre, es la auténtica fuente donde bebe la libertad humana. Un ser humano que desconoce que es imagen y semejanza de Dios y que esa es su verdadera identidad, es un ser humano que no sabe utilizar bien su libertad. Diferentes humanismos han propuesto alternativas o usos de la libertad, que al final se han traducido en ideologías que no han convencido ni satisfecho el corazón del hombre. Es urgente que los cristianos recordemos a la sociedad y al mundo cual es el verdadero concepto de la libertad y que sepamos utilizarla para el plan que Dios ha proyectado sobre cada uno de nosotros. E El cardenal Amigo durante un congreso diocesano que se inauguró ayer en Sevilla Y vinisteis a verme Capellanes y voluntarios católicos forman parte del día a día de los 65.996 presos y presas de nuestro país. Una labor callada y que, en muchos casos, fructifica en la reinserción social de los delincuentes. Y, también, en un mayor acercamiento a la espiritualidad POR J. BASTANTE FOTO KAKO RANGEL MADRID. Porque estaba en la cárcel y vinisteis a verme (Mateo 25- 36) Como en tantas ocasiones en la vida de la Iglesia, es el Evangelio, el propio Cristo, el que mostró el camino a seguir para la vocación de sus seguidores, los cristianos. Una de estas sendas es la del voluntariado, en diversos lugares y con diferentes beneficiarios. Y, entre ellos, las personas carentes de libertad. Como todos los años, la Iglesia española celebra esta semana sus jornadas de Pastoral Penitenciaria, que buscan contemplar al Crucificado para dar una respuesta plausible y positiva al sufrimiento humano, a la injusticia y a la violencia que envuelven nuestras vidas explica el padre José Fernández de Pinedo, capellán del centro penitenciario de Burgos, uno de los 77 existentes en España y donde realizan su labor 153 capellanes, con la imprescindible colaboración de 3.018 voluntarios, desde dentro de la prisión y ya fuera, trabajando por la reinserción social de los presos de nuestro país. Para el mercedario José Sesma, responsable de Pastoral Penitenciaria en la Conferencia Episcopal, la labor de estos voluntarios resulta fundamental, pues tienen que llevar soluciones, nunca generar conflictos, ya que las personas privadas de libertad tienen ya demasiados problemas personales y de convivencia forzada Junto a la labor coordinada por los capellanes, existen otros grupos de voluntarios cristianos, que a través de ONG como Horizontes Abiertos- -fundada por el padre Garralda- -trabajan en la atención y ayuda de reclusos y ex reclusos en varias prisiones, como Picassent o Aranjuez. Entre las tareas que se dirigen a los internos, destacan las terapias contra el alcohol o las drogas, talleres de manualidadades, música, expresión cor- Capellanes en prisión 65.996 presos pueblan las 77 cárceles españolas. Muchos de ellos creyentes. Ellos son la parroquia de los 153 capellanes católicos que trabajan en la cárcel, ayudados por 3.018 voluntarios (2.026 dentro de las cárceles, y otros 992 desde fuera) 668 parroquias colaboran estrechamente con Pastoral Penitenciaria, que además cuenta con 170 centros de acogida para permisos penitenciarios y desintoxicación. vadas de libertad. En una carta escrita con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Merced (patrona de los presos y las instituciones penitenciarias) Amigo reconoce el derecho fundamental de los presos, a pesar de sus delitos y sin olvidar a sus víctimas, como hijos de Dios y hermanos nuestros Por muy dura y cerrada que sea la prisión, nunca conseguirá anular ese derecho y dignidad de poder llamar Padre a Dios apunta el purpurado, quien recuerda a los presos que Dios no vuelve la espalda a quien sinceramente busca. Es más, te ha encontrado a ti hace mucho tiempo. No eres para Él un desconocido. Eres su hijo y hermano de Jesús Además de la presencia de la Iglesia católica en las prisiones, cabe destacar cómo otras confesiones también llevan a cabo un trabajo sociorreligioso en las cárceles de nuestro país, en la mayoría de los casos haciendo realidad un auténtico diálogo interreligioso entre los muros de la prisión. Así, según datos de Instituciones Penitenciarias, existen 223 capellanes evangélicos, 116 Testigos de Jehová, 30 de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, 90 imanes, 5 de la Nueva Juventud de Trille y dos judíos. Dios no vuelve la espalda Voluntariado y reinserción La Iglesia realiza en la cárcel terapias contra el alcohol o las drogas, talleres y programas de atención a las familias poral o pintura, apoyo a las familias y cursos de autoestima. Esta semana, varios obispos han dedicado sus cartas, y buena parte de sus agendas, a la misión de la Iglesia en el mundo de las prisiones. Así, el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, visitó ayer la Unidad Mixta del Centro Penitenciario Sevilla II, dentro de los actos organizados por la diócesis andaluza para las personas pri-