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16 ESPAÑA Agravios en la inversión presupuestaria VIERNES 21 s 9 s 2007 ABC Subvenciones para no pensar Según la simplicidad de la versión oficial, si se subvencionara el doble de lo anunciado el acceso a la vivienda, la política social sería más seria el crecimiento de los salarios no está compasado con el de los precios y el poder adquisitivo disminuye. No se preocupen, nos dice el Gobierno, tenemos dinero y podemos subvencionar los alquileres de los jóvenes, dar ayudas directas por el nacimiento de hijos, subir las pensiones... Si todo ello es necesario para salir adelante, se diría que no parece que estemos tan boyantes y debería analizarse el fracaso, al menos relativo, de una política económica que, en tan buenas circunstancias, no ha conseguido que las economías familiares dejen de verse defraudadas. El asunto tiene otra derivada: el futuro, las consecuencias de unas medidas asistenciales a algo menos que el medio plazo y más allá de su efecto psicológico en el ánimo electoral. El Estado paternal, para salir del atolladero, no es amigo de las explicaciones. Ahora, ante las ayudas a los alquileres, la versión oficial habla sólo de políticas sociales y de la hipotética buena recepción de la medida entre los jóvenes. Si se subvencionara el doble de lo anunciado podría decirse que la política social es más seria y que los beneficiarios están doblemente contentos. La simplicidad intenta evitar el argumento más complicado y resulta más difícil alegrar a los jóvenes explicándoles que la contención en el gasto y una adecuada política económica podría facilitar la creación de riqueza, el mejor acceso al trabajo, el abaratamiento del precio de la vivienda, la mayor oferta de alquileres y el rendimiento del esfuerzo en vez de las subvenciones indiscriminadas. Más costoso de explicar cuando no parece que se quiera hacer otra cosa que contentar. A los jóvenes con las subvenciones, a las Comunidades saciando su voracidad, a algunos empresarios con el tráfico de influencias, etc. Pero luego resulta innecesario explicar, porque los parches ocultan las heridas pero no las curan. Que podamos o no permitírnoslo es ya cuestión discutible porque el superávit no puede considerarse como el depósito para inversiones, sino el sistema para reducir un déficit público que pagamos con los impuestos detrayendo dinero de las economías familiares. Lo que interesa es analizar si, aun pudiendo, es el mejor sistema para resolver los problemas. Cabe analizarlo o callar a los niños con regalos. Y el Gobierno, que ve peligrar el resultado electoral de marzo, ha elegido los regalos. El Tribunal de la UE da un nuevo revés al Gobierno por las ilegales vacaciones fiscales vascas El País Vasco estableció una exención fiscal a nuevas empresas, una suerte de competencia desleal entre autonomías MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. El Tribunal de Justicia de la UE condenó ayer de nuevo al Gobierno español por no haber recuperado las ayudas de las vacaciones fiscales vascas declaradas ilegales por la Comisión Europea. Según el fallo, España no ha presentado ningún documento que acredite la identidad de los beneficiarios de las ayudas, su cuantía y los procedimientos efectivamente incoados con el fin de recuperarlas Este caso se remonta a 1993, cuando las Diputaciones de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa establecieron la exención durante diez ejercicios fiscales del pago del Impuesto de Sociedades a favor de las empresas que se creasen entre la entrada en vigor de cada una de las Normas Forales y el 31 de diciembre de 1994, y que cumpliesen una serie de requisitos, como, por ejemplo, que tuvieran un capital mínimo de 20 millones de pesetas de entonces. Después fue la Comisión Europea quien declaró en 2001 ilegales estas ayudas por ser incompatibles con el derecho comunitario, que estipula claramente que cualquier ayuda de Estado, directa o indirecta mediante beneficios fiscales, no es compatible con el mercado interior europeo. El Gobierno español ha presentado en este tiempo varios recursos, primero contra la decisión de Bruselas de 2001 de declarar ilegales las ayudas y después contra la obligación de recuperar los mencionados beneficios, recursos que ha perdido uno detrás de otro. Las tres Diputaciones vascas, por su parte, también han presentado varios recursos ante el Tribunal de Luxemburgo durante estos años. El último de ellos, en el que piden la mayor, es decir, que se anule la decisión de la Comisión Europea de 2001 por la que declara incompatibles con el derecho comunitario los mencionados beneficios fiscales, está aún pendiente de resolución en el Tribunal de la UE. El fallo reconoce por el contrario que España ha cumplido con su obligación de garantizar la derogación de los regímenes de ayudas y la suspensión de los derechos de exención fiscal a los que aún no se hubiera dado curso Germán Yanke N os lo podemos permitir dice el Gobierno, que ha tomado un aire paternal. Primero, ocultar los problemas, para que los niños no se alteren. Después, gasto público, para que se alegren. Pero el Gobierno no tiene ni la obligación ni el derecho de anestesiar a los ciudadanos y debería reconocer que, en el contexto de una buena situación económica, han aparecido graves nubarrones e incertidumbres término utilizado por el único miembro del Gabinete que parece querer permanecer más pegado a la realidad que al marketing. La bolsa se resiente y parece desconcertada, los índices de confianza en la situación económica caen y, en vez de lograr que los precios de la vivienda desciendan, ya hay síntomas de dificultades en el mercado inmobiliario y de paralización de la reposición de suelo para nuevas construcciones. Si no se remedia, el efecto nocivo en la economía es imparable en un sector que se ha convertido en motor de la economía, que sostiene el empleo de muchos españoles (e inmigrantes) y que no puede ser sustituido por otros sectores por arte de magia o de una simple decisión gubernamental, como parece sugerir el gobernador del Banco de España. La crisis puede ser pasajera pero no lo será por automatismo, sino porque se pongan en marcha las medidas oportunas. Por eso, ante la preocupación de otros Gobiernos, llama la atención que el nuestro sólo tenga la receta del optimismo antropológico: crecemos más que nadie, estamos en la Liga de Campeones de la economía, nos lo podemos permitir. Esta fórmula, la de las posibilidades que ofrece la caja, es la que más llega a los ciudadanos, porque, en el fondo, les puede producir urticaria o sonrojo que estemos tan bien situados en la competición que se ha inventado Rodríguez Zapatero si se constata cotidianamente que Carácter de advertencia El lendakari Ibarretxe y el presidente navarro, Miguel Sanz, ayer en la reunión de los Pirineos TELEPRESS La condena de ayer se limita a constatar que España ha incumplido la obligación impuesta por la Comisión Europea de recuperar las ayudas fiscales consideradas ilegales y a que, en calidad de perdedora, pague las costas del juicio. Sin embargo, a partir de ahora, y si se produjera una nueva sentencia condenatoria contra España por el mismo asunto, que sería la segunda, el Tribunal comunitario podría decidir imponer al Gobierno una multa multimillonaria.