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ABC JUEVES 20 s 9 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Teresa JiménezBecerril EL PARTIDO A mayoría de las víctimas no tienen partido; lo que tienen son ideas claras, y casi siempre las defienden con más vehemencia que quienes por fortuna no lo son. Por eso reciben las críticas más crueles de aquellos que no las apoyan. Muchos de nosotros, privadamente o englobados en las asociaciones o foros que nos representan, hemos soportado duras acusaciones simplemente por denunciar que el Gobierno estaba traicionándonos, llevando a cabo una indigna y peligrosa negociación con ETA. Los insultos, salvo excepciones, no solían proceder de la clase política, demasiado preocupada por su imagen como para caer en la trampa de deshonrar públicamente a las víctimas, sino de quienes deseaban y desean que la izquierda se mantenga en el poder eternamente. Para conseguirlo no dudaron y no dudarán, si alguno de nosotros asoma la cabeza, en lanzar toda su artillería contra un enemigo enormemente debilitado por el dolor que el terrorismo le causó y la humillación gratuita que quien hoy nos gobierna les regaló durante estos años de amoríos con sus verdugos. Dicen que del amor al odio hay sólo un paso, y si no que se lo pregunten a De Juana, a Otegi o a Ternera. Hay quien puede decir que más vale tarde que nunca. Siento contradecirles. En estos casos, tiene que ser siempre nunca, sin un antes ni un después. No voy a enumerar los ataques a las víctimas porque sería inútil, pero creo obligatorio recordar, dada la indignación que me produjo en su día, el que una tertuliana política hizo a Toñi Santiago, quien vio morir a su hija de seis años por una bomba de ETA. Esta docta señora catalana ironizó, tras la intervención de Toñi en la plaza de Colón de Madrid, acerca de cómo un ama de casa podía saber tanto de política, con la intención de probar que su discurso estaba dirigido por la oposición. La madre de Silvia sufrió, y yo con ella, y me confesó que quería estudiar para no soportar otra humillación como aquella. Desconozco si Toñi pertenece o no a algún partido, pero de lo que estoy segura es de que esta brava mujer de Santa Pola sabe perfectamente quién es Otegi- -que en vez de condenar el atentado de su hija exclamó: ¿y qué hacía una niña de seis años en un cuartel de la Guardia Cívil? qué es el PCTV quién es la alcaldesa de Her, DE LAS VÍCTIMAS Nadie debe extrañarse del alejamiento que existe entre el PSOE y quienes siempre se han opuesto a ceder ante ETA y el nacionalismo, que contrasta con la sintonía que la mayoría de nosotros tenemos con el PP L un terrorista ese noble título. Por eso nadie debe extrañarse del alejamiento que existe entre el PSOE y quienes siempre se han opuesto a ceder ante ETA y el nacionalismo, que contrasta con la sintonía que la mayoría de nosotros tenemos con el PP. Es simple: donde no hay valores no habrá nunca víctimas. Por eso estamos viendo nuevos partidos, donde sí los hay, y desde donde algunos han decidido defender nuestra noble causa, que es la de ellos, porque, como españoles y vascos, son los más interesados en ganarse una libertad sin la que les es imposible vivir. Yo no tengo partido, tengo principios y fines, como tienen María San Gil, Regina Otaola, Pilar Elías, Rosa Díez, Mari Mar Blanco, Consuelo Ordóñez, Ana Iríbar, M. Alcaraz, Mapi Múgica, Cristina Cuesta, Maite Pagaza, Gotxone Mora, Conchita Martín, Pilar, Toñi y miles de mujeres y hombres que no olvido y que se juegan diariamente la vida en el País Vasco y fuera de él, batallando por un poder que va más allá de un escaño parlamentario. entro de este caudal humano que ha frenado las tan infinitas como innobles ansias de paz de quien hoy nos gobierna, existen personas de todas las condiciones, con inclinaciones políticas diferentes, con creencias religiosas o sin ellas, que han sacrificado su individualidad para no hacer sombra al verdadero motivo de la lucha común: impedir que una banda terrorista se viese de algún modo recompensada por sus crímenes. Considero que entre todos hemos hecho un buen trabajo, cada uno desde donde podía o sabía hacerlo. Sería arriesgado bajar la guardia cuando ETA y el nacionalismo no la bajan, cuando nadie nos garantiza que este Gobierno o el próximo, si sale del mismo molde, no dé un golpe de timón y busque de nuevo la costa del falso diálogo, más aún cuando el capitán cree que la suya es una misión divina. No podemos permitirnos el lujo de distraernos con críticas poco dignas. Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. ¿O acaso no nos hierve a todos la sangre al pensar que quienes se han permitido asesinar a tantos inocentes y quienes han alimentado ese odio durante años acaben siendo los amos y nosotros sus esclavos? Entonces, ¿qué más da el método que cada uno elija para evitar que eso ocurra? No se trata de unirnos para que gane el PP, no se trata de unirnos para echar a Zapatero; se trata de seguir luchando juntos para que quien quiera que nos gobierne no olvide que los españoles siempre tendrán presentes a quienes han pagado el precio más alto en la conquista de nuestra libertad. D nani, de ANV que pone las fo, tos de los presos de ETA en su municipio, y quién es Regina Otaola del PP que alza la bande, ra nacional arriesgando su vida y dignificando la nuestra. e pregunto a veces de dónde viene ese odio visceral hacia las víctimas de ETA que se ha extendido desde que Zapatero llegó al poder, y creo que se debe al miedo que les produce a los partidarios de éste enfrentarse a un enemigo que no es político, por tanto libre y, además, enormemente motivado. Es nuestra libertad lo que les desconcierta; por eso es tan importante mantenerla. Porque son nuestros valores, los de siempre, los que llevamos años repitiendo a golpe de manifestación y de bandera, justicia, memoria y dignidad, los que nos dan la fuerza, no las siglas de ningún partido. Los repetimos adonde vamos, a veces menos valientes, no siempre esperanzados, pero nunca dudosos, nunca confundiendo nuestros principios, sencillos y verdaderos, compartidos por anóni- M No podemos permitirnos el lujo de distraernos con críticas poco dignas. Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. ¿O acaso no nos hierve a todos la sangre al pensar que quienes se han permitido asesinar a tantos inocentes y quienes han alimentado ese odio durante años acaben siendo los amos y nosotros sus esclavos? mos ciudadanos que aplauden nuestro paso. A las víctimas puede faltarle el partido, pero nunca les va a faltar la dignidad para distinguir a un asesino de un hombre de paz como le faltó al señor Zapatero cuando otorgó a