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ABC JUEVES 20 s 9 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA HORMIGA PERDEDORA Q EXTERIOR DESCUBRIR MEDITERRÁNEOS HORA Nicolas Sarkozy ha tratado de crear una unión mediterránea limitada a los países ribereños, como si la Unión Europea no hubiera hecho nada en ese frente. En 1995 los europeos, también los franceses, pusieron en marcha el Proceso de Barcelona, una máquina de cooperación norte- sur que no ha funcionado bien, tampoco mal. Los gobiernos europeos y africanos, con sus administraciones y su sociedad civil, trabajan hoy en algunos grandes proyectos. Se ha avanzado en unos frentes, se ha fracasado en otros. No se ha impuesto la democracia, mediante la invasión, a país alguno. No hay democracia en el Sur, pero unos sistemas son menos inhumanos que otros. Hay un contacto regular, creciente, entre la UE y el Magreb de un lado (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia) y Egipto, puerta del Mashrek. La máquina europea inyecta ideas, explica (o denuncia) contrastes. Los europeos aportan apenas 1.000 millones de euros al año. ¿En qué cantidad inicial había pensado la Unión Mediterránea? Parece que el proyecto del candidato se ha diluido un tanto en el Elíseo. Pero conviene tener cuidado... La Unión Europea ha peleado duranDARÍO te doce años para mantener un mecanisVALCÁRCEL mo creíble de cooperación con la orilla Sur. Francia o España son países distintos de Marruecos o Argelia. Hay una insultante diferencia de renta individual entre el español y el marroquí, también entre el francés y el argelino, a pesar de que Argelia sea rica en petróleo y gas. Argelia no va bien, los europeos van bien: este es un resumen excesivo pero no falso. Al evolucionar hacia la democracia, españoles, portugueses y griegos alcanzaron un grado desconocido de bienestar, no sólo económico: también cultural y cívico. El Magreb está a 15 kilómetros de Europa. Pero se diría que miles de kilómetros separan a los dos continentes. En 1995 la UE dio un nuevo impulso a su relación con la orilla Sur. Desde entonces, Marruecos ha avanzado, por ejemplo, en su derecho de familia: la mudawana confiere a la mujer un nuevo estatuto, más progresivo. El A Consejo Consultivo de Derechos Humanos se ha establecido en el reino. Aún así, Europa va deprisa. Las distancias no se acortan: crecen. Argelia, Libia y Egipto tendrán, todavía durante años- ¿cuarenta, sesenta? -hidrocarburos en su subsuelo: presionarán a los europeos. El Proceso de Barcelona trata de afirmar su relación con el África mediterránea: estados, empresas, entidades culturales. El Magreb está separado de la otra África por un océano de 3.000 kilómetros de arena (la ciencia ha hecho a los océanos transitables: el gas nigeriano llegará al Mediterráneo por el Sáhara) ¿Es un éxito el Proceso de Barcelona? No. Los jueces del Magreb no son lo bastante independientes para combatir la corrupción. La policía suele ser brutal, la represión es variable: dura o durísima. Los gobiernos europeos no son lo bastante enérgicos. En Marruecos, concursos de infraestructuras son sistemáticamente ganados no por los mejores proyectos sino por el dedo del Majzen, gran poder fáctico. La UE podría desentenderse del proceso pero ha optado por resistir, perseverar. Lo cual no es brillante, pero tiene mérito. Es su deber. La Unión ha colaborado en la puesta en marcha de hospitales marroquíes, centros de enseñanza argelinos... Reino Unido consigue, a través de la UE, contratos de compra de algodón egipcio vinculados a su trabajo de inspección sobre derechos humanos. Alemania financia escuelas y vigila la no discriminación de la mujer. Trabajo perseverante, centrado en Barcelona. El gobierno español, socialista, luego conservador, luego de nuevo socialista, ha mantenido el esfuerzo. Ha aportado inversiones, asesoría, think tanks. En Marruecos trabajan Endesa, Telefónica, Altadis (luego Fadesa, ACS, Repsol... Fecsa trabaja en Argelia desde los años 1950. La UE ha hecho sus deberes calladamente. Sarkozy llega al Elíseo con un proyecto de Unión Mediterránea que parece ignorar ese esfuerzo. Sólo los países ribereños se integrarían en él. Reino Unido ¿dejará de comprar algodón egipcio? Los profesores alemanes, ¿renunciarán a la enseñanza? El Elíseo parece haber dado marcha atrás. Los hombres no son perfectos, las instituciones tampoco. No todos los policías egipcios son indeseables. Es peligroso dividir el mundo en buenos y malos. UIZÁ su larga carrera política merecía un final mejor. Ha pasado tres años y medio manejando con rigor y solvencia el timón de la economía mientras Zapatero se dedicaba a jugar a aprendiz de brujo con el mapa de España. Pedro Solbes ha dirigido con acierto el único sector que el presidente había dejado al margen de sus osados experimentos de ingeniería política. Ha generado confianza en un Gobierno que provocaba mil y una zozobras, pero que al menos mantenía las cosas de comer en las manos capaces de un especialista serio, IGNACIO acaso porque era el único CAMACHO al que el Gran Mago veía como un chamán experto en una materia que le resultaba insondable y ajena. Ha resistido y contrarrestado con delicadeza y discreción maniobras turbulentas de los pretorianos de Moncloa. Ha aportado prestigio y crédito a un equipo que carecía de ambas cosas. Y ahora... Ahora que se disponía a cerrar un mandato pulcro y cabal, colofónde una excelente hoja deservicios a laquehabía añadidoel incuestionable mérito de mantener el sector más sensible al margen del destrozo general, ahora que se disponía a retirarse con honor y respeto bien ganados, le toca torcer el brazo y permitir el estrago en su impecable cristalería. Con las elecciones a la vista y el poder en el alero de una gestión desquiciada, Zapatero ha puesto sus ojos en la alacena donde el vicepresidente económico guardaba y mantenía en orden el ajuar más delicado. Y ha decidido entrar a saco y sin contemplaciones para servir la mesa electoral. Ha ordenado desplegar la vajilladereservay vaciar la despensa y los graneros en busca del voto urgente y agradecido, sin hacer caso de las prudentes advertencias del intendente. Mañana será otro día. Un día en el que Solbes, tal vez para su bien, ya no estará. Pero hoy todavía está. Preocupado por el ritmo de gasto- -casi el doble que el de los ingresos fiscales- por la evaporación del superávit trabajosamente logrado y mantenido, por la dilapidación de un esfuerzo en el que se ha implicado todo el sector productivo español. Inquieto por las señales de alarma en el momento crítico, desazonado por la impaciencia de un superior dispuesto a fundir en su propio interés la herencia colectiva. Y arrinconado por la premura perentoria de la exigencia política, a sabiendas de que está en juego el interés del Estado. Mal final el suyo, e inmerecido. Es demasiado leal al proyecto para hacer el gesto de retirarse, y lo bastante juicioso para saber que está embarcado en una deriva errónea y descaminada y que su meticulosa tarea de contención se va al traste en una desaforada rebatiña de regalías y mercedes. Acaso se contemple a sí mismo como una razonable hormiga derrotadapor un enjambrede cigarras ansiosas. Y sin embargo, sabe que tiene razón. Pero debe de pensar que, para lo que le queda en el convento, no vale la pena otra actitud que permanecer dentro. Aunque sea deplorando en voz baja la demolición precipitada de un trabajo serio, escrupuloso y responsable. Lástima.