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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 19- -9- -2007 ABC Stalin, la irresistible atracción Ayer se presentó la edición completa de Vida y destino de Vasili Grossman, una monumental novela coral que transcurre en la batalla de Stalingrado y que muestra todo el horror del totalitarismo desde sus dos orillas: el nazismo y el estalinismo TULIO DEMICHELI MADRID. El filósofo Xavier Antich y los novelistas Antonio Muñoz Molina y Luis Mateo Díez acompañaron al editor Joan Tarrida y a la traductora Marta Rebón en la presentación de la primera edición a partir del ruso de una de las cumbres de la literatura de todos los tiempos: Vida y destino, de Vasili Grossman. Antonio Muñoz Molina hizo una metáfora de geógrafo para asegurar que además del Everest y del Aconcagua, existe un monte semejante que nadie había visto, porque, cuando se publicó en 1985 una versión incompleta, realizada del francés a partir del manuscrito que Sajarov había sacado de la URSS, la tuve en casa y no la leí. Fue como haber tenido Las Meninas y no haber mirado el cuadro, porque la mirada es una actitud y una opción. En Francia, había tenido un gran éxito y suscitó un enorme debate. Aquí no tuvo resonancia por una razón ideológica: no había voluntad de que el libro fuera leído. España estaba fuera del debate sobre el totalitarismo y también sobre el Holocausto, quizá porque corríamos el peligro de que nos llamaran sionistas. Padecíamos un sutil estalinismo cultural Luis Mateo Díez quizá fue uno de los pocos que sí reparó en la novela gracias a que he tenido amigos que eran mucho menos progres que los progres y que me la recomendaron. La leí con una emoción que no puedo comparar con la de otras obras que también han marcado mi punto de vista. Una emoción perturbadora que se iluminó con el ensayo El siglo de Grossman (incluido en el libro de Tzvetan Todorov Memoria del mal, tentación del bien. Península) que refiere la contraposición entre la bondad y la libertad con el Bien. Pero esta novela tiene ese plus que al conocimiento de las cosas aporta la ficción: un compromiso tremendo con la vida Díez piensa que Grossman se vincula con las tradiciones de Guerra y paz de Tolstoi y de Los hermanos Karamázov, Crimen y castigo o Los demonios de Dostoievski; pero también, con la de Chéjov. Muestra con la mirada lo grande y lo pequeño. Compagina la idea de la bondad que justifica lo mejor que somos, con la idea del Bien, que justifican los sistemas totalitarios. Y es que Grossman se fija en los seres humanos. Así, en la novela dice un comisario político: La Historia ha salido de los libros para colarse en la vida de las personas Grossman narra con la épica tolstoiana y con la de la retaguardia traicionada Coincidió Muñoz Molina en esa triple filiación. Con Tolstoi, comparte la idea de novela como mecanismo que abarca el mundo entero, lo público y lo privado, con una visión poliédrica de la vida. Para saber algo del sentimiento de culpa de la víctima y el modo en el que el totalitarismo la convierte en colaboradora del verdugo, hay que ir a Dostoievski. Pero Grossman asume la democracia de Chéjov, porque el totalitarismo tiende a la negación de la vida humana concreta. Y ese espacio es antitotalitario por definición, porque el relato de la experiencia humana lo desafía Muñoz Molina concluyó con una terrible cita de Primo Levi: Todo testimonio de un superviviente está fatalmen- Tolstoi, Dostoievski y Chéjov Dos ancianos ponen velas y flores en el monumento a las víctimas de Katyn te limitado, porque éste no ha bajado al fondo, simplemente, porque puede darlo; mientras que el que llegó al fondo, no. Grossman traspasa ese límite con la ficción, porque llega a la cámara de gas y sólo la ficción puede dar cuenta de eso. El hombre que escribió las grandes crónicas periodísticas de Stalingrado, tuvo que volver a allí con la ficción. Escribe la novela sabiendo que era imposible su publicación, y muere convencido de que se ha perdido para siempre Y es que el KGB secuestró el manuscrito, los apuntes, las notas, borradores y hasta la cinta Mijaíl Kuráyev revive en Ronda nocturna la represión del estalinismo S. D. BARCELONA. En Ronda nocturna (Acantilado) Mijaíl Kuráyev evoca una noche blanca que compartió con el guardián- jefe de los estudios de cine donde trabajaba de guionista. La víspera del Primero de Mayo y los trabajadores debían hacer una guardia para proteger a la sociedad de los enemigos del socialismo: Aquel hombre me contó su vida: cómo se enroló en la polícía política donde puso todo su empeño... Aquel episodio le empujó a escribir un relato, a partir de testimonios como la madre de un amigo, que era bibliotecaria: Se enviaba a todas las bibliotecas una ordenanza con una lista detallada de los libros que había que retirar de la circulación, enviar a la oficina o destruir. Daban veinticuatro horas de plazo; en ocasiones lo ampliaban un poco, aunque bajo ningún concepto pasaba de las setenta y dos horas, es decir, de tres días. Los bibliotecarios recorrían las estanterías y retiraban y liquidaban los libros que iban encontrando. Pero, ¿qué podían hacer con los que estaban en préstamo? No les quedaba otra que correr co- mo liebres de un lado a otro, teniendo a veces que recorrer un montón de casas en una sola noche para recoger los libros... Cuando se agotaba el plazo estipulado en la ordenanza, si no constaban en el acta todos los títulos que se habían mandado a recoger, se detenía al empleado de la biblioteca Admirador de Cervantes y Gógol, el escritor de San Petersburgo cita una frase de Stalin en sus Obras Completas. Un tonillo de ex seminarista georgiano: Dios nos libre de contraer la enfermedad de la mentira El apogeo del doblepensar