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36 INTERNACIONAL Tribuna Abierta MIÉRCOLES 19 s 9 s 2007 ABC Cristina Palomares Historiadora EL RETO DE DAVID CAMERON ara David Cameron, el líder de los conservadores británicos, el comienzo del curso está resultando mucho más difícil de lo esperado. Y muchos ya se preguntan si el joven líder es en realidad un alumno aventajado o simplemente ha sido un error colocarlo en un curso demasiado avanzado para sus capacidades. Y es que el reto no es fácil. Antes de ser elegido para dirigir el partido en diciembre de 2005, Cameron ya se presentaba como el heredero de Tony Blair expresión que, evidentemente, ilusionó a algunos tories (los modernizadores) pero exasperó a otros (los más conservadores) Desde luego, su estilo y agenda así lo confirmaban. Cameron se embarcó en la ambiciosa tarea de modernizar el Partido Conservador. Pero los británicos parecen estar cansados de diez años de estilo Blair (criticado como político- actor) y prefieren el estilo serio pero eficiente de Gordon Brown. Dicha preferencia viene recogida en la prensa conservadora, que además critica la inconsistencia en la política de Cameron y su alejamiento de los valores conservadores. En un calculado golpe de efecto contra Cameron, el primer ministro Brown se ha comparado con Margaret Thatcher, quien, según Brown, entendió la necesidad de cambio y ejerció la política con convicción, como la ejerce él. En contraste, Cameron es, en su opinión, simplemente un prisionero de las facciones de su partido. De esta forma, si Cameron se declaraba heredero de Blair Brown lo hace ahora de Thatcher. Y aunque estas declaraciones hayan molestado al sector más izquierdista del laborismo, parece que han conseguido su objetivo: echar más vinagre a la herida abierta en el Partido Conservador. Brown culminó su plan invitando a lady Thatcher a tomar el té en Downing Street, consiguiendo una foto histórica. Anterior a este episodio, el diputado Michael Ancram, peso pesado de los conservadores, había lanzado un manifiesto alternativo al de Cameron por considerar que el joven líder está destrozando el legado de Thatcher Ancram reconoce que Cameron ha logrado revitalizar la marca conservadora, pero le pide al líder devolver el alma al partido en vez de hacer reformas vacías Y es que el rechazo de Cameron a de- El rechazo de Cameron a defender políticas tradicionalmente conservadoras (reducción de impuestos y escuelas selectivas o grammar schools) y, por otra parte, su apoyo a otras controvertidas (trato igualitario de matrimonios de parejas heterosexuales y homosexuales y academias de ciudad creadas por Blair) han irritado a muchos tories P nistro parece confirmarse en el centro de la política, dejando poco espacio para sus rivales conservadores. Aunque recientemente ha habido un tímido incremento en la intención de voto conservador, la tendencia sigue favoreciendo a los laboristas. Tras los rumores de unas posibles elecciones anticipadas (tan pronto como en el mes de octubre) la inseguridad del jefe de los conservadores se ha visto reflejada estas semanas en la precipitada presentación de una serie de estudios realizados por el partido y que, para algunos, no hacen más que desvelar puntos clave de su estrategia electoral. Dicha batería de informes, según el Financial Times, ha producido confusión ya que las prioridades de los conservadores se pierden en medio de una plétora de posibles políticas a veces incluso contradictorias. El último informe presentado ha sido el Proyecto para una Economía Sostenible El informe, realizado por el diputado John Gummer, antiguo ministro de Medioambiente (1993- 1997) y el multimillonario Zac Goldsmith, editor de la revista Ecologist y candidato a diputado, incluye una serie de propuestas para reducir la polución y mejorar el medioambiente y la calidad de la vida a través de un complejo sistema de impuestos e incentivos para el consumidor o contaminador. a subida de impuestos va en contra de la tradición conservadora y, aunque es cierto que los responsables del informe no pretenden una subida general sino más bien una redistribución de impuestos, la mera idea de eco- tasas ha disgustado a muchos tories. Esta iniciativa no es nueva pero requiere un plan global realista y efectivo acordado entre empresarios y consumidores. Los laboristas aplicaron medidas similares en 2001 sin demasiado éxito. La conferencia anual de los conservadores comienza el próximo 30 de septiembre. David Cameron tiene unos días para perfilar un programa que satisfaga a las distintas facciones de su partido. De no ser así, la falta de confianza en su líder puede dar al traste con las pretensiones del Partido Conservador de llegar al gobierno. El reto para Cameron es por tanto mayúsculo: reconciliar a un partido bipolar, alejarse de la izquierda y de la derecha y encontrar un centro de compromiso. Además de esto, Cameron tiene que lidiar con un Gordon Brown empeñado en intensificar la división de los conservadores. El reto vale la pena a no ser que tengan razón los que piensan que los tories son ingobernables L fender políticas tradicionalmente conservadoras (reducción de impuestos y escuelas selectivas o grammar schools) y, por otra parte, su apoyo a otras sin duda controvertidas (trato igualitario de matrimonios de parejas heterosexuales y homosexuales y academias de ciudad creadas por Blair) han irritado a muchos tories. P or el contrario, están los que critican a Cameron por estar dando bandazos hacia la derecha en clara alusión a sus últimas medidas para combatir el crimen, controlar la inmigración y a su posición respecto a Europa, concretamente pidiendo un referéndum sobre el Tratado de la Unión Europea. Uno de estos críticos ha sido el magnate anglo- sueco Johan Eliasch, hasta ahora sub- tesorero de los conservadores, que ha decidido dejar el partido para asesorar a Gordon Brown sobre deforestación y energía renovable. Eliasch dice querer dedicarse por completo y de forma independiente a temas medioambientales a través de su ONG Cool Earth. Pero su marcha ha sido un duro golpe para Cameron ya que el tema de medioambiente es precisamente la apuesta más innovadora de su programa de gobierno. rown ha conseguido también atraer a los diputados conservadores John Bercow y Patrick Mercer, que han aceptado actuar como asesores del gobierno. Y es que el primer mi- B