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ABC MIÉRCOLES 19- -9- -2007 La crisis financiera golpea la buena imagen de Brown como gestor económico 31 Un juez ordena que se investigue una operación inmobiliaria del presidente J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Un juez instructor ha considerado oportuno ordenar a la Brigada para la represión de la delincuencia económica (BRDE) dependiente de la Policía judicial, una investigación oficial sobre las condiciones en que Nicolás Sarkozy, presidente de la República, compró y vendió un piso, en Neuilly, siendo alcalde de esta ciudad. Le Canard Enchaîné reveló la primavera pasada que Sarkozy compró en 1997 un piso de 300 metros cuadrados en Neuilly, beneficiándose, según el semanario satírico, de un precio de favor ofrecido al alcalde de la ciudad por un avispado promotor inmobiliario, un amigo dispuesto a congratularse con el poder municipal. Sarkozy publicó en su día las cuentas de la compra y venta de ese apartamento, pocos años más tarde, con la saludable plusvalía de un mercado al alza, por aquellos años, negando cualquier trato de favor Un particular presentó el mes de mayo pasado una querella, que fue desestimada. El mismo particular ha vuelto a presentar otra querella, y un juez ha considerado oportuno abrir una instrucción al respecto, sin prejuzgar el resultado final de las investigaciones. Le Canard Enchaîné publicará hoy nuevos detalles del caso. La Constitución ofrece al presidente de la República una inmunidad prácticamente absoluta, durante todo su mandato. A la luz de las informaciones que le ofrezca la BRDE, el juez enterrará o proseguirá con su instrucción, inculpando o no a segundos o terceros protagonistas. En su día, la primavera pasada, la compra y venta del piso de Nicolas Sarkozy en Neuilly no suscitó ningún escándalo particular. Y las revelaciones del semanario satírico no fueron mucho más allá de las sospechas de una importante plusvalía, conseguida tras la venta de una propiedad que el candidato a presidente declaró oportunamente al fisco oficialmente. A la espera de posibles revelaciones, la regularidad o irregularidad en la compra venta de un piso de unos 3 millones de euros no se percibe por ahora como un escándalo inquietante para el jefe del Estado. Hillary Clinton habla en Washington ante un foro de activistas sindicales, el pasado lunes REUTERS Hillary Clinton vuelve a la carga con otra propuesta de reforma sanitaria La candidata, pese al fracaso de sus planes iniciales como primera dama, insiste en lograr cobertura universal en un país con 47 millones de personas sin seguro médico PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. No es muy habitual para un político tener el lujo de dos oportunidades consecutivas para solucionar un mismo problema. Pero, tratándose de Hillary Clinton, nada es muy habitual. La destacada aspirante a la nominación presidencial del Partido Demócrata ha vuelto esta semana a la carga con una nueva propuesta de reforma sanitaria para Estados Unidos, con la ambiciosa aspiración de lograr cobertura universal para un país que es un ejemplo mundial de medicina avanzada pero que según los últimos datos del censo federal acumula 47 millones de ciudadanos sin seguro. Dentro de unas primarias hasta ahora más bien monopolizadas por la cuestión de Irak, la senadora por Nueva York ha logrado inyectar un llamativo tono de prioridades domésticas con su iniciativa en materia de sanidad presentada este lunes en el decisivo campo de batalla electoral de Iowa. El proyecto- -que asume las lecciones dolorosamente aprendidas en el fiasco de iniciativa orquestada por ella misma durante su etapa de primera dama- -aspira a garantizar servicios médicos a través de un sistema dominado por el sector privado. Una gran asignatura pendiente, por lo menos para los demócratas, desde los grandes programas sociales iniciados en la época del New Deal La reforma en sus líneas básicas requiere que todo estadounidense disponga de seguro médico (equiparable a la obligación actual de asegurar vehículos) ofrece abultados subsidios públicos y, con delicadeza, aspira a contener la galopante factura sanitaria de la mayor economía del mundo. Con un sistema donde hasta ahora las arcas públicas solamente han costeado la asistencia médica de la tercera edad y los más pobres a través de los programas conocidos como Medicare y Medicaid. Al presentar su propuesta, Hillary Clinton ha sido la primera en reconocer sus propios errores del pasado insistiendo en la simplicidad, menos intervención y mucha más negociación. Sin tampoco querer decidir de entrada hasta el último detalle imaginable y dejando claro que los estadounidenses que estén conformes con sus seguros actuales, no tendrán que cambiar nada. Una aproximación que marca un señalado contraste con la fracasada reforma de hace catorce años, lastrada por un talante mucho más intervencionista y burocrático. Con todo, esta acumulación de pragmatismo y cicatrices no han restado pasión a la senadora por Nueva York a la hora de defender con vehemencia el derecho a la sanidad. Calificando como un imperativo moral que todos los estadounidenses dispongan de seguro médico. Según ha reiterado la candidata, es hora de que nos unamos y empecemos a vivir de acuerdo a nuestros valores Ahorros y modernización La iniciativa, con base en el sector privado, tiene un coste anual estimado en 110.000 millones de dólares La iniciativa tiene un coste anual estimado en 110.000 millones de dólares. Para su financiación, Clinton insiste con optimismo en que el equivalente la mitad de esa factura se puede obtener a través de ahorros y modernización del actual sistema. El resto saldría de eliminar para los dos tramos de rentas más altas el recorte de impuestos logrado por Bush en 2001. Automáticamente, la segunda reforma Hillary ha generado críticas comparativas entre sus rivales demócratas y reproches frontales entre los aspirantes republicanos a la Casa Blanca que consideran este plan como otro cuestionable intento de imponer en Estados Unidos una medicina socializada al estilo europeo