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ABC MARTES 18- -9- -2007 DEPORTES 91 El Werder falla atrás y no ataca como antes No llega al Bernabéu en su mejor momento. Su conocida vocación ofensiva se ha visto reducida con el traspaso de Klose, y las bajas de Frings, Borowski, Klasnic y Carlos Alberto, entre otros, debilitan al equipo ENRIQUE ORTEGO MADRID. El Werder Bremen que aterriza hoy en el Bernabéu cotiza a la baja. No es ni por asomo el que aún sin llegar muy lejos- -nunca pasó de octavos- -había dejado su sello de buen equipo en las cuatro últimas ediciones de la Champions y siempre coqueteaba con las primeras posiciones de la Bundesliga, de la que fue campeón en 2004, tercero en 2005, segundo en 2006 y tercero, en 2007. Por mucho que su técnico, Thomas Schaff (46 años) y uno de los entrenadores con más caché de Alemania, pretende mantener el estilo de fútbol ofensivo que le ha caracterizado en estos años, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. El traspaso de Klose- -53 goles en tres temporadas- -tiene mucho que ver con la actual situación. Además, las lesiones se han instalado en su vestuario desde julio y algunas de sus bajas son significativas, como las de los centrocampistas internacionales alemanes Frings y Borowski, el camerunés. Womé y el brasileño Carlos Alberto, campeón de Europa con el Oporto en 2004 y fichaje estrella de la temporada. Robinho, en un reciente encuentro con el Real Madrid EFE El triatleta Robinho Así lo han bautizado cariñosamente en el vestuario porque en el campo corre, hace bicicletas y nada... de nada. La dirección deportiva pensaba que explotaría y se convertiría en el mejor jugador del mundo por encima de Ronaldinho. Pero sigue ausente JULIÁN ÁVILA MADRID. Verano de 2005. El Madrid cierra el fichaje de Robinho, un joven de 21 años, a cambio de 25 millones de euros para el Santos. El club confía en su talento y en su hoja de servicio. En el año 2004 había marcado 21 goles en 37 partidos y 7 más en la Copa Libertadores. En 2005, hasta su traspaso, 20 goles en 28 partidos. Con este aval se presentó en la Liga española y en Cádiz. Y montó la revolución. Saltó al campo con empate a uno y con veinticinco minutos por delante. Hizo bicicletas y más bicicletas, filigranas, regates... Hasta que llegó la jugada del gol. Controló el balón enviado por Beckham y creó un pase orientado con el pecho, del que se sirvió Ronaldo para poner en bandeja el tanto del triunfo a Raúl a puerta vacía. Portadas y programas de radio y de televisión encumbraron al futbolista. Ahora había que jugar y mantener la regularidad. Pues bien, desde ese punto de gloria han pasado más de dos años y Robinho sigue sin romper. En este tiempo ha mezclado oleadas de buen juego, con bajones impresionantes, que le condenaron al banquillo con Capello. En su primera temporada, con Luxemburgo de jefe, sufrió los rigores de una plantilla descompensada y del cambio de técnico. Con Luxa jugó de delantero, junto a Raúl o Ronaldo, mientras que López Caro le desplazó hasta la banda. Entre tanto vaivén no logró encontrar su sitió y firmó unos números muy pobres. Siete goles en la Liga y 3 en la Copa. Obtuvo el indulto de la dirección deportiva porque precisaba un año de adaptación, pero esperaban su explosión en la temporada pasada. No fue así. Lejos de mejorar, su situación en el equipo fue a peor. Incondicional de Ronaldo dentro y fuera del campo, su rendimiento bajó a cotas inesperadas hasta el punto de que Fabio Capello le sentó en el banquillo. Tal fue el deterioro deportivo y personal que Pedja Mijatovic, director deportivo, lo convocó a mitad de campaña a una reunión de urgencia en el club. A la primera llamada comparece su padre. Él, no. A la segunda, es su represente quien da la cara y disculpa al jugador. Hasta que Mijatovic se desplaza a Valdebebas y lo caza En esa reunión le hace saber que no saldrá del Madrid bajo ningún concepto y se le recomienda que deje de escuchar los cantos de sirena que le envía Ronaldo desde Milán. En un ejercicio paternalista, Mijatovic le dice que cuenta con la confianza del club porque es mejor que Ronaldinho y que si sigue trabajando llegará a ser el mejor jugador del mundo. La arenga cambió el rumbo laboral del brasileño. Pese a todo acabó la temporada con peores números que la primera. Seis goles en la Liga; 1 en la Liga de Campeones y 1 en la Copa. Este año tampoco ha comenzado bien. En los tres partidos no ha mojado y ve amenazado su puesto de titular con la contratación de Robben. Diego, ayer, en Madrid AP El brasileño Diego es el jugador más desequilibrante del equipo, pero no está en su mejor momento Mal momento de forma. Disputa- das las cinco primeras jornadas de la Bundesliga, el Werder es decimotercero, con 7 puntos. Ha ganado dos partidos, perdido otros dos y empatado, uno. Ha marcado cinco goles (Sanagó, 2, Diego, Harnik y Pasanen, 1) y recibido diez. Para clasificarse para la fase final de la Champions tuvo que eliminar en la previa al Dinamo de Zagreb al que ganó en casa (2- 1) y fuera (2- 3) Cómo juega. Las importantes ausencias no han modificado las ideas del entrenador y el Werder pretende mantener su juego ofensivo. Se planta en el campo con un 4- 3- 1- 2 muy definido. La portería es propiedad de Wiese, un gigantón de 193 centímetros y 92 kilos que en el juego aéreo se defiende, pero que tiene más problemas en los balones rasos. Por delante, defensa de cuatro hombres en zona. Las bajas de Fritz y Womé en los laterales han abierto las puertas al finés Pasanen y el serbio Tosic. Los centrales son fijos: Mertesacker, internacional alemán y el brasileño Naldo, dos auténticos armarios Sin Frings ni Borowski, el centro del campo está siendo ocupado en los últimos partidos por el trío Baumann- Jensen- Vranjes, los guardaespaldas del mejor jugador del equipo, el brasileño Diego. Aún lejos de su mejor momento de forma, continúa siendo el jugador más desequilibrante. Se mueve como media punta, por delante de sus tres compañeros, pero baja mucho para sacar el balón jugado. Arriba. el costamarfielño Sanagó, fichado del Hamburgo y el portugués Hugo Almeida están siendo los más habituales, con alguna oportunidad para el austriaco Harnik y el sueco Rosenberg. Ninguno ha hecho olvidar a Klose que ya lleva cuatro goles en otros tantos partidos con el Bayern.