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ABC MARTES 18- -9- -2007 El Real Madrid se estrena hoy en la Liga de Campeones contra el Werder Bremen El holandés Arjen Robben podría debutar ante unos alemanes tocados 89 El espejo de un grupo Quizá sin quererlo, Pau Gasol ofreció la noche anterior, cuando habló con los periodistas tras la victoria ante Grecia, el anticipo de lo que sería la final. Se le vio muy cansado, usando respuestas mecanizadas, como adelantando lo que sería la final ante Rusia JAVIER HERNÁNDEZ MADRID. Pau, habéis ganado y se te ve muy serio, como si hubiérais perdido El mayor exponente del baloncesto español, el líder de una generación que ha enganchado un oro en un Mundial y una plata en un Europeo, el mayor éxito de este deporte en nuestro país, escucha la pregunta de una periodista tras ganar a todo un clásico como es Grecia en las semifinales del Eurobasket. Esa hora bruja, casi la medianoche, invita a los deportistas al descanso en lugar de atender a la prensa. El pasaporte al oro pasa por Rusia, el último peldaño al olimpo, pero en el rostro del espigado pívot, 2,15 con pies de bailarín, hay una mezcla de cansancio, agobio y responsabilidad. El penúltimo tramo ha sido angosto, extenuante y lleno de baches. Y el líder del grupo, de los fabulosos golden boys lo acusa: Me he dejado mucha adrenalina y ahora me da el bajón. Ha habido mucha agresividad y ahora toca relajarse Su sinceridad es reveladora. No hay tiempo para esbozar una sonrisa y hasta la frase tenemos ganas de llevarnos el oro suena a proceso mecánico más que a algo natural, nacido de la ilusión, ambición y convicción. El líder ejerce, una vez más, de espejo de la tribu, emitiendo señales. En Pau siempre hay transparencia, honestidad y diálogo. Es su forma de entender su espiritualidad con el equipo y convertirse en su referente. Su liderazgo es indiscutible desde estos parámetros. Su trabajo también. Y su esfuerzo. Pero algo no funciona y quizá está dando pistas. si en el rodillo ante Alemania habían aportado puntos todo el colectivo, ante el conjunto heleno el reparto fue menor. Pau, que había disputado 26 minutos y sólo 7 puntos (su media en el torneo ha sido de 18,8) en su duelo con Nowitzki, se carga al equipo a la espalda. Treinta y siete minutos en pista, cuatro más ante Rusia, en la finalísima. Pau necesita ayuda y la busca. Navarro, su alma mater su compañero de habitación y ahora en Memphis, responde el sábado con otros 23 puntos. Pero falla el domingo. El estandarte de esta selección está sufriendo. Quiere estar a la altura de las expectativas, con la afición vestida de rojo rodeando el parqué del Palacio de los Deportes, en la finalísima. Otra vez a cargarse al equipo a la espalda (14 puntos) y sólo Calderón (15) le puede seguir en el camino. El base tira de triples, pero el resto del grupo se va en el barullo de los últimos minutos, ni siquiera tipos tan fiables como Jorge Garbajosa y Carlos Jiménez, el pegamento de España. El destino le escribe el mal fario en los tiros libres finales. Y en esa maldito balón que pega en el tablero antes de recibir el latigazo del aro. Ahora hay que digerirlo contesta a las cámaras camino al autobús, minutos después de ese postrero tiro y la ceremonia de las medallas. El grizzly con todo el equipo, recibe el cariño de toda la afición después de las lágrimas en la plata para acabar la madrugada en un conocido asador de la capital con la familia de la Federación. Tiempo habrá de reflexionar. Después de Pekín, los Juegos, ya se verá. Me plantaré- -decía este verano a ABC- -con 28 años y ¿vamos a ver, no? Hay que calibrar las cosas José Luis Llorente Ex internacional y presidente de la ABP DEL CARIÑO e vez en cuando la vida, dice Serrat, nos sonríe, y a mí, su sonrisa me obsequia cada verano con nuestra selección de baloncesto. No sería fácil ni breve explicar los lazos que genera la estrecha y especial convivencia estos doce jugadores unidos por la amistad y la obtención de un objetivo común. Para que se hagan una idea les diré que muchas veces prefieren cantar juntos a escuchar la música de sus auriculares; echar una partida a la pocha (un derivado del tute) en lugar de a los videojuegos; o jugar, dando y recibiendo cariño, con Laurita, la hija con síndrome de Down de Manolo Rubia, el delegado, una más de este singular equipo. Por su cercanía, su humildad y su compromiso los españoles han saludado sus desplazamientos jaleándolos, apuntando el pulgar al cielo o levantándose de las terrazas para aplaudirlos. Por no haberles devuelto tanto afecto los jugadores lloraban lágrimas de impotencia en el vestuario del Palacio de Deportes al término del partido. Minutos después, detuvieron el autobús en el que partían, saltaron el cordón policial y se fundieron con palmadas de afecto y apretones de manos los fieles aficionados que les gritaban campeones, campeones Este ambiente excepcional no es sólo mérito de los jugadores, sino también de José Vicente Hernández y de todos los componentes del grupo que colaboran desde su parcela de responsabilidad a la dinámica del colectivo. Y, por supuesto, de la Federación, cuyo presidente, José Luis Sáez, ha dedicado gran parte de su esfuerzo a mimar a este equipo desde hace muchos años. No estamos decepcionados por haber conseguido sólo la plata, porque valéis más que el oro. No estéis tristes, sino orgullosos, porque nos habéis regalado, y nos regalaréis, impagables emociones y porque ya estamos deseando que llegue el próximo verano para que, una vez más, junto a vosotros, la vida nos vuelva a sonreír. LA FUERZA D Las dudas Hay dudas. Por ejemplo, en las rotaciones. Cuestión de asuntos internos, pero ante Grecia la rueda del banquillo empequeñece. Ni Berni ni Sergio, los Rodríguez, tienen minutos y, del resto, fuera del quinteto jerárquico es Rudy quien acapara más tiempo (12 minutos) en el parqué, seguido de Reyes (9) Carlos Cabezas (6) Mumbrú (4) y Marc Gasol (3) La estadística también es reveladora: