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76 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 17 s 9 s 2007 ABC FLAMENCO Coreografía y dirección artística: Cristóbal Reyes. Baile: Cristóbal Reyes, Curro Vargas, Aloma Escuder, Catalina Farias, Jossette Reilly, Marina Ros, Olivia Chacón y Yohualli, Apodaca. Flauta: María Toro. Violín: Cecilia Beguería. Guitarra: Isai Chacón y Claudio Villanueva. Percusión: Antonio Rivero. Cante: El Chicho y Asención Angulo. Lugar: Teatro Alcázar. Madrid. Fecha: 12- 9- 07. TEATRO Las cosas del flamenco. Las amargas lágrimas de Petra von Kant Autor: Rainer W. Fassbinder. Ver. S. Junyent. Dir. M. Insúa. Esc. R. Garrigós. Vest. Val Barreto. Ilum. Israel A. G. A. Severino y Janfri. Int. L. López, N. Méndez, S. Dominique, D. Juárez, A. María Casas e I. Espejel. Lugar: Pequeño Teatro Gran Vía. Madrid El alarde de Cristóbal Reyes MANUEL RÍOS RUIZ El bailaor y coreógrafo cordobés Cristóbal Reyes está viviendo la culminación de su brillante trayectoria artística. Ahora nos presenta una compañía compuesta por jóvenes intérpretes de distinta nacionalidades, para las que ha realizado una serie de espléndidas coreografías, bajo el título de Las cosas del flamenco que a su entender son la gracia, la fuerza y tensión expresiva, las raíces, la guasa, los límites emocionales y la feroz libertad entre otras cualidades y aspectos. Y, efectivamente, como ha sido su propósito todos estos atributos se denotan en su espectáculo, en el que las bailaoras lucen un variado vestuario, pero se echan de menos los trajes flamencos tradicionales, sustituidos por vestidos vaporosos. Un espectáculo donde se baila por una amplia baraja de estilos desde los básicos hasta los festeros, con la particularidad de incluir en el programa una saeta, cante que no se interpreta normalmente en los escenarios. De cuantas coreografías componen la función, cabe destacar la dedicada a la farruca, interpretada por un nuevo valor del baile: Curro Vargas, sobre un arreglo musical logrado, especialmente en lo concerniente a la intervención de la flauta, el violín y la percusión. Autodestrucción o amor JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Diez años antes de su muerte, de la que ahora se cumple el vigésimo quinto aniversario, Rainer Werner Fassbinder (1945- 1982) llevó a la pantalla su pieza teatral Las amargas lágrimas de Petra von Kant una aproximación intimista y en tono casi de teatro de cámara a una historia de amor lésbico y autodestrucción personal. En las conmemoraciones del aniversario fassbinderiano, la Compañía Cráneos de Yorik ha recuperado, con adaptación actual de José María Eche y Miquel Insúa, la versión de esta obra que Sebastián Junyent preparó para que la protagonizaran en 1986 Lola Herrera y Victoria Vera. El montaje que ahora sube al escenario del Pequeño Teatro Gran Vía ha sido estrenado hace un par de meses en el Deutsches Theatrer de Berlín, al parecer con éxito. En esta pieza de mujeres que ofrece calas a la condición femenina desde distintas perspectivas y edades, Fassbinder contrapone dos maneras de entender la relación de pareja: el respeto más o menos rutinario y la libertad absoluta; una libertad que la diseñadora de moda Petra von Kant, recién separada de su marido, ejerce vinculándose sentimentalmente a una joven por la que se siente fascinada y a la que impulsa en la profesión de modelo. Insúa ha planteado un trabajo escénico que transcurre sobre una escenografía imposible: varias filas de butacas como las que ocupan los espectadores y que obligan a las actrices a un incómodo ejercicio de sube y baja que disipa la atmósfera intimista tal vez más propicia a la escritura de Fassbinder. El apartado interpretativo va de menos a más. Tardan las actrices en lograr la temperatura dramática adecuada, pero luego Luchy López consigue poner en pie una Petra corajuda y sensible, llena de matices; muy atractiva Sandra Dominique como la Karin independiente y voluble que huye de la jaula de oro en que la instala la diseñadora; y estupenda la presencia muda de Natalia Méndez como Marlene, la asistente de Petra. Calamaro, durante un momento de la entrevista SIGEFREDO La inspiración maldita tiene fecha de caducidad Andrés Calamaro s Músico Tras una exitosa gira junto a Fito, el cantante argentino publica La lengua popular POR I. SERRANO RUIZ MADRID. La semana pasada, Andrés quedó con sus compañeros de correrías ochenteras. Hace unos años, hasta los cimientos de la ciudad hubieran temblado, y más de un dealer se hubiera frotado las manos. Pero a todos nos llega nuestra hora. Nos encontramos a las diez de la mañana y a las ocho de la tarde ya estábamos cada uno en su casa. Algunos hasta vinieron con sus hijos, y hablamos incluso de política. Hace diez o quince años hubiéramos empezado a las diez de la noche, a las diez y cuarto estaríamos fumando y bebiendo, y con mal aliento, y hubiéramos acabado a las 8 de la mañana dice Calamaro, recordando entre risas que la mala vida está bien, pero sólo hasta que se te caen los dientes La lengua popular transmite con mucha clase las emociones que despierta ese fin del viaje a los límites de la resistencia humana. Es un disco reposado, sereno, pero no por ello falto de empuje rockero. Las ventas van bien, las críticas van bien, y para los fans, es lo mejor que el porteño ha firmado desde Honestidad Brutal lera cuando escribe sus letras? ¿Cómo es que el Calamaro de los años oscuros y el de ahora componen igual de bien? Todos pensábamos que la mala vida daba mucho fuelle inspirador... -Aaaah, no, no. Si la mala vida fuese tan buena no la llamaríamos mala vida, ¿verdad? -Antes, más que llenar el cubo de basura me inspiraba en la propia basura, en la podredumbre, para escribir letras. Esta vez no tuve que llenar la papelera de intentos fallidos. Dos canciones pertenecen a mi colección de incertidumbres camboyanas, compuestas entre 2000 y 2001. Otras cinco están escritas en los impasse de la grabación de El Palacio de las Flores inspirado por la dinámica aleccionadora de Litto Nebbia y por los latidos de mi corazón. El resto las escribimos en el estudio. minan la noche a las dos de la tarde vomitando en cualquier esquina. Mi diferencia con ellos es que yo fui un poco más profesional (ríe) -Tras la buena aceptación del álbum, ¿no le ha surgido una vena compasiva por los demás discos? Es como si tuviera otro hijo y le dijeran: Mira, hacía tiempo que no te salía uno guapo Personalidad flamenca Ahora bien, lo más sobresaliente es lógicamente la actuación de Cristóbal Reyes, que ofreció un alarde bailaor por bulerías. Mantiene intactas sus grandes facultades, pese a su larga presencia en los escenarios de todos los continentes. Y pone de relieve su maestría y su personalidad flamenca, a través de un extensísimo repertorio de replantes, braceos y zapateados, trasmitiendo desde su concepto estético verdadera jondura. Su Baile desde el corazón que así denomina su estampa, puede considerarse un ejemplo en su género. El público le aplaudió repetida y largamente. ¿Cada vez llena menos la pape- -La vida se va a encargar de mosquearnos siempre. Mis años oscuros también fueron divertidos, me di muchos gustos, pero la inspiración maldita tiene fecha de caducidad. Nos gusta pensar que poetas desdichados escribieron los mejores versos, porque la mala vida tiene buena prensa. Pero yo ya no echo de menos grabar doce horas y terminar a las once de la mañana, salir y que el sol me de en la cara y me convierta en ceniza. En España los jóvenes ter- -Pero muchos han escrito sus letras o poemas más profundos cuando estaban mosqueados con el mundo... ¿Cree que alguna frase de La lengua popular como ya no soy el que nunca duerme romperá el mito a algunos fans? -Sí, es injusto. Pero no hay que olvidarse de que la mitad de mi público es muy joven, y muchos no sabrán ni quién es Zappa, Ritchie Blackmore o Muddy Waters. Ni siquiera habrán oído todos los discos de los Beatles. Un álbum necesita cien días de tolerancia y reflexión y ahora, en el siglo XXI, la gente dedica diez minutos a escuchar un disco y sale corriendo al ordenador para contarle a los extraños la mierda que le parece lo que acaba de escuchar. -Lo tienen muy fácil. Que se tiren tres días sin dormir y así tendrán su mito. Yo conocí las noches de 72 horas, he visto salir el sol tres veces en un día. Me senté en la misma mesa de los ladrones, aprendí las diferentes formas de robar un banco, y rompí veinticinco cristales de mi casa tirando celulares y cámaras de vídeo por la ventana. Si alguien añora eso, que lo viva, que se arruine la vida. Que cada uno viva su propio canallismo.