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ABC LUNES 17 s 9 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Más allá de lo racional, la música agita un eros abierto al conocimiento Eugenio Trías s Filósofo Lleva toda la vida oyendo música y cinco años pensando sobre ella, como filósofo. Acaba de publicar el fruto de su indagación- -y su experiencia- -en un ambicioso libro JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La música y el pensamiento, tal vez las dos únicas cosas que no existían en la tierra antes del ser humano, se unen en El canto de las sirenas (Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg) un libro destinado a invitar a los melómanos a un viaje por las vicisitudes de la música- -sobre todo del drama musical- -desde el Renacimiento a nuestros días. El filósofo Eugenio Trías ha vivido con la música y pensado mucho sobre ella de niño iba a la biblioteca a aprender sobre aquellos nombres exóticos, casi siempre alemanes, cuyas composiciones me emocionaban tanto en la radio De la mano del filósofo, nos adentramos en el bosque de los mitos, en las obras y las vidas de los compositores, y en algunos claros donde fulgura un árbol denso (el de la ciencia, con innúmeras ramas) que hunde también raíces musicales en nuestra propia naturaleza. La música nos alcanza a todos, y no sólo racional, sino completamente. destaca excesivamente la palabra como espacio de reflexión filosófica a expensas de lo que llamo la foné, el sonido en su sentido musical. El siglo XX, que es un siglo que filosóficamente reflexiona sobre el lenguaje, ha sido muy pobre en términos musicales. Heidegger, que es el filósofo de la escucha y de la voz, no dedica una sola línea a la música. ZARZUELA Adiós, Julián. Zarzuela de bolsillo Int. Solistas de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Dir. escénica: Marina Bollaín. Dirección musical: Manuel Coves. Lugar: Teatro Albéniz. Madrid Adiós, zarzuela ANDRÉS IBÁÑEZ La idea de crear una zarzuela se bolsillo uniendo una serie de números conocidos y dándoles una mínima hilazón escénica podría haber funcionado. Pero no funciona. No funciona porque en este Adiós Julián falla casi todo. Fallan los cantantes, a los que muchas veces no se les oye ni se les entiende a pesar de estar amplificados. Fallan los arreglos musicales, francamente pobres. Falla el vestuario, que deja a la protagonista vestida de mamarracho con una enorme peineta malva y una enorme rosa verde en el pelo, zapatos verdes y anaranjados, un abanico rosa en la mano y una malla color violeta como las que se usan para hacer calentamiento. Pero falla sobre todo la dirección escénica, absurda hasta el delirio. Un neón verde donde se lee Pepes (hemos de suponer que es el rótulo de un bar, aunque no hay bar por ninguna parte) parpadea incansablemente y de forma molesta al fondo del escenario. Las fumadoras cantan su coro tumbadas en el suelo boca arriba y sosteniendo los puros entre los dedos de los pies, mientras agitan las piernas desnudas en el aire. Ignoramos por qué Pepe hace vogueing mientras baila el chotis o por qué Menegilda canta aquello de Pobre chica la que tiene que servir mientras se bebe una buena jarra de cerveza, o por qué Julián tiene que hacer como si fuera a caballito en la escena final, mientras el coro y Mari Pepa le imitan en su cabalgar imaginario, todos muy alborozados. Ignoramos por qué Julián y Mari Pepa sujetan naipes con los dientes mientras cantan y luego los van dejando caer, o por qué Menegilda anda por ahí sujetando una manzana en la boca. Pero lo peor de todo es ver al tenor y a la soprano cantar su precioso dúo de amor mientras se rascan el uno al otro como tiñosos. Y claro, en un teatro grande siempre hay alguien que se ríe. Pero la verdad es que esto no es gracioso, ni moderno, ni posmoderno, ni atrevido, ni transgresor. Es, simplemente, una suma de errores. Lo único que se salva del espectáculo son las tres bailarinas, Noelia Fernández, Mirian Arias y Raquel Tamarit, impecables en sus intervenciones. -Hablaba de astronomía. Han descubierto que el agujero negro del centro de nuestra galaxia zumba en si bemol... ...Y hay una radiación de fondo que es el vestigio sonoro del big bang. En Stockhausen, Xenakis, Boulez esto está muy presente. -Usted habla de eudaimonía un camino de perfección espiritual por la vía musical... -En la música usted subraya el erotismo y la reminiscencia, además del deleite racional -El oído es el primer sentido desarrollado en el feto y ahí comienza la reminiscencia. La música también agita el eros, pero un eros abierto al conocimiento. -Incluso en músicos nada proclives a la emoción hay un sentido de equilibrio oriental, de armonía con el cosmos. Es el gran logro de la tradición pitagórica, y a ella debemos las mismas palabras cosmos y filosofía. Y Platón es el gran receptor y reformador de esta tradición. El filósofo Eugenio Trías, en Madrid los restos de un animal en un comienzo de instrumento percutivo, musical. Y en un arma. SIGEFREDO -Me interesa esa ambigüedad. En el mito griego, las sirenas eran rapaces con cara de mujer que disuelven la memoria y el destino de los navegantes. Pero en la relectura de Platón, las sirenas son la voz de cada una de las esferas celestes en esa importante concepción pitagórica del cosmos. -Porque son una síntesis simbólica de la razón y la emoción. Y la música bascula entre lo racional y lo suprarracional. Orfeo es el mito de la música, y está en el origen del drama musical, con la obra de Monteverdi. Tomo también la tensión entre Dionisos y Apolo, que llega hasta Xenakis. -Kafka dice: El silencio de las sirenas es más turbador aún que su canto -Me he tomado muy en serio la tradición pitagórica, aunque sea en buena parte legendaria. Pero está en los orígenes. ¿Cómo suena la música de la filosofía? ¿Por qué volver a los mitos? -Música, símbolos, herramientas tan antiguas como el sílex. -Pitágoras tiene una idea genial, que es el número. Pero se le formula en el terreno musical, oyendo los ruidos de un herrero. Y eso luego le da pie para un experimento en su casa, en un sentido ya científico. Utiliza pesos y cazos ahuecados de distinto tamaño que le confirman su intuición de que existían relaciones fundamentales entre los sonidos y que se pueden pensar en términos de número: octava, quinta, cuarta... -A Pitágoras debemos la escala. fía, es ésta experimentación del número en campo musical la que se proyecta sobre la aritmética, luego sobre la geometría- -el teorema de Pitágoras- -y luego en la astronomía. Hago un ensayo, añadido al final del libro, donde reivindico precisamente la conexión de Platón con Pitágoras, el Platón oral que no está en los diálogos. -Porque toda esta tradición quedará muy sepultada con Parménides y Aristóteles, se ¿Por qué? -En 2001 de Kubrick, el mono humanizándose convierte -Y ahí nace la música como gemela de la matemática. -Sí, porque según Guthrie y otros historiadores de la filoso- La buena música integra el elemento negativo en su propio inventario. Beethoven expone a veces sus temas con verdadera fiereza -Las cosas más valiosas son objeto de la mayor perturbación. Como la religión, sobre la que tanto he reflexionado. Refleja la aspiración de trascendencia del hombre desde su origen, y sin embargo hay formas de religiosidad muy perturbadoras, y muy recientes, donde el elemento negativo es muy fuerte. La buena música integra este elemento, que me gusta llamar sim- bálico, se da cuenta y lo registra en su propio inventario... Beethoven, a veces, expone los temas con verdadera fiereza. No en vano existe el diabolus in musica, un acorde de tritono inventado en la Edad Media, que suena cacofónico y chirriante, y que los grandes compositores utilizan porque expresa esa naturaleza demoniaca que integramos. -Pero Bach es música de las esferas y sonaba allí, en el infierno. -Y hay músicas, como la militar, que excitan componentes irracionales del ser humano. -Pero algo falla en la eudaimonía Dicen que los guardianes de Auschwitz escuchaban a Bach.