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112 GENTE www. abc. es gente DOMINGO 16- -9- -2007 ABC Lo que no ha conseguido un toro me lo ha hecho un mosquito José María Manzanares s Matador de toros El diestro alicantino, uno de los grandes triunfadores de la temporada, ha tenido que suspenderla después de que le fuera diagnosticada una exótica enfermedad tropical: el dengue. Mientras se recupera, habla con ABC a corazón abierto POR MARTA BARROSO MADRID. La temporada se le ha roto por culpa de un mal bicho. Enano, minúsculo. Pero con el veneno suficiente para obligarle a colgar el traje de luces en pleno mes de septiembre. Un mosquito, sí, un maldito mosquito parece el culpable de que José María Manzanares- -torero, joven, fuerte- -padezca la enfermedad del dengue. Malestar general, fiebre, gran astenia, alteraciones hepáticas y un sistema inmune muy deprimido. Éste es el cuadro. Pero no pasa nada. Hay que salir adelante. Y José María lo sabe. Es una mala faena, pero hay que asumirla. Lo que es la vida... Sí, parece mentira, ¿verdad? dice el torero. Todos los días enfrentándome a animales de más de 500 kilos y llega un mosquito, que seguro que por pesar ni pesa, y me fastidia la temporada. Pero... po lo dura que era esta profesión. Creció viendo cómo su padre, José María Manzanares, se convertía en figura del toreo. Sufrió como hijo de torero. Claro. Largas ausencias, la sombra de la muerte, el miedo cuando sonaba el timbre del teléfono. Por eso, y por lo que me imaginaba que iban a sufrir mis padres, no decidí decírselo hasta que lo tuve clarísimo Fue a los 19 años. Estudiaba segundo de Veterinaria y decidió cambiar los libros por el capote. El gusanillo se había despertado y supo que había nacido para torero. Estábamos comiendo en el campo y lo dije. Mi padre se puso contento, pero enseguida me explicó lo dura y lo sacrificada que era la vida de un torero. Esa misma tarde me puso a entrenar Su madre, sin embargo, comenzó a llorar. A pesar del disgusto, me apoyó desde el primer momento y me dijo que lo importante es que yo hiciera aquello que me hacía feliz. Tengo mucha suerte. Mis padres siempre han estado a mi lado Es creyente. Absolutamente, desde chiquitito. Creo en MODELO POR UN DÍA Me encantó ser fotografiado por Peter Lindbergh. Acciones como ésta, si están bien hechas, pueden ayudar mucho a la Fiesta. Bienvenidas sean EL APOYO DEL PADRE Cuando le dije a mi padre que quería ser torero se puso contento, pero enseguida me explicó lo dura y sacrificada que es esta profesión Los miedos Y el torero, a pesar de todo, sonríe. Con la boca y con la mirada. Con esos ojos chinillos que hablan por sí solos. Es tremendamente atractivo. Y tremendamente maduro. A sus 25 años ya ha vivido mucho. La infancia de un torero es distinta a la de cualquier chico normal. No sales, no ves a los amigos, te encierras en el campo y sólo piensas en el toro indica con seriedad. El principio es muy difícil, hay que despegar, crearte un nombre, una imagen; después hay que mantenerse, algo que no depende sólo de ti. Es muy duro. La presión, la responsabilidad, los miedos... Sí, maduras muy rápido. Rapidísimo Miedos. En plural. Miedo físico- -que lo tiene, claro- -pero, sobre todo, miedo al fracaso. O mejor, llámalo responsabilidad. Todo menos no estar a la altura de lo que me exige mi público Desde pequeñito su- Dios y rezo mucho. Cuando toreo sigo siempre un ritual. Para empezar en la habitación del hotel despliego sobre una mesa todas las estampas que tengo Y se ríe. Porque cuando empezó, de novillero, sólo tenía cinco o seis. Ahora ya tiene cerca de doscientas. Me las regala la gente y soy incapaz de desprenderme de ninguna de ellas Antes de salir del hotel reza; al llegar a la plaza también. Y antes de cada toro. En cuanto termina la faena el torero que va delante de mí, me concentro, me aíslo de todo y comienzo Un retrato muy personal Es muy deportista. Y muy competitivo. Viaja a todos lados con sus palos de golf y, si no puede jugar, practica en la habitación del hotel. Como lo leen. Alguna que otra vez, por culpa de un mal swing, ha tenido que reponer algún objeto de dicha habitación. Admira a Sergio García. Le encanta el fútbol, aunque ya no juega. Sólo lo hace en la play Es del Barcelona. También le gusta hacer wake jugar al frontón y la velocidad aunque... ya no se puede correr. Le encanta la música y es fan incondicional de Alejandro Sanz. Fuma, pero sabe que no debería. Volvemos a los toros. Escoge sus trajes de luces. El bordado, la forma, el color. Si le dieran a elegir un compañero de cartel, elegiría, sin duda, a Antonio Ordóñez. Cada vez que ve torear a el Juli se lo pasa de cine Y le gustaría decir, que muchas veces, la fuente de inspiración de un torero es el calor del público. Que cuando sientes en la plaza que la gente te entiende, te vacías, te vuelcas, y das todo de ti. Entonces te da igual todo, incluso que te coja el toro. Como le pasó en Alicante. mis oraciones Impresiona oírlo. Tan sereno, tan seguro, tan centrado. Cambiamos de tercio. Comienza a hablar de la soledad del matador de toros. En el campo, en pleno invierno, cuando se entrena; en los viajes, de un lado para otro, sin parar, en plena temporada. En España, este año, tenía contratadas más de ochenta corridas; en América quince. ¿Lo que más y lo que menos me gusta de mi profesión? Precisamente eso, la vida que llevamos. Por un lado me encanta porque vives tu vida al cien por cien y eres totalmente responsable de ella. Vivimos los momentos intensamente y las sensaciones que sentimos son, la verdad, impresionantes. Pero también es una vida muy dura, por todo el sacrificio que haces, por lo que conlleva ser figura del toreo. Se renuncia a tantas cosas... Pero merece la pena. Claro que merece la pena ¿Y al amor? También se renuncia? Sólo si la mujer que tienes a tu lado te entiende, puedes tener una relación normal. Lo que pasa es que no es fácil encontrar a alguien, al menos con mi edad, que pueda entender mi vida o que se quiera comprometer tanto como para mantener una relación en la que te ves tan poco, siempre en la distancia En su caso, además, la mujer que esté a su lado tiene que lidiar con sus diferentes estados de ánimo. Un día está arriba y el otro hundido. Es un poco visceral y le afecta mucho si ha hecho una buena o mala faena. Normal. Eso nos pasa a todos. Tiene la cabeza muy bien amueblada. Sabe que en ésta, su profesión, estar centrado, con la mente entrenada es tan importante como la preparación física. El toreo es psicológico, yo diría, que casi en un 70 por ciento. Tienes que entrenar mucho, estar fuerte, para que eso también te dé fuerza psicológica. Me explico. Si no entrenas, y no estás preparado, llega el toro y tu mente te dice oye, que no estás en plenas condiciones Si te sacrificas y preparas como es debido, eres consciente de que todo lo que estás haciendo te cuesta mucho. En cuerpo y calma Mentalmente también te fortalece Además, continúa el joven maestro, es fundamental estar seguro ante el morlaco. Si estás convencido de que vas a hacer lo que tú quieras, hay muchos toros que lo sienten y se entregan. Pero estos animales también perciben tu inseguridad. Si dudas, lo notan, se vienen arriba y te comen terreno Qué miedo. Quizás tanto como cuando José María recibió su primera cornada. Fue en Alicante, este mismo año, precisamente en la ciudad que le vio nacer. Ya había sufrido revolcones, pero ningún toro le había metido el pitón. La verdad es que sentí un poco de orgullo, sí, lo reconozco. Fue mi bautizo de sangre. Después de