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104 DEPORTES Baloncesto s Campeonato de Europa DOMINGO 16 s 9 s 2007 ABC Tenemos ganas de llevarnos el oro en casa Los jugadores de España quieren cerrar este Europeo desde lo más alto del podio J. HERNÁNDEZ MADRID. Cara de cansancio en los rostros de los españoles. No por el lógico desgaste físico, sino por el trabajo mental de haber tenido que doblegar a uno de los grandes equipos que hay en Europa, la vigente campeona y subcampeona mundial. Pau Gasol, por ejemplo, que atiende a la prensa en el hotel de concentración a las once y media de la noche. Es normal- -explica- me he dejado mucha adrenalina y ahora me da el bajón Tiene menos de 24 horas para cambiar el chip para enfrentarse a Rusia por ganar el Eurobasket. Es ambicioso, como el resto del grupo: ¿Contra Rusia? Como si fuera contra Lituania. Tenemos ganas de hacerlo muy bien, de llevarnos el oro. Que sea mi primera final con la selección es anecdótico Abandona el salón El Doblón y cruza la cafetería del hotel, donde el capitán, Carlos Jiménez, comparte risas con unos amigos. Al otro lado de la sala, minutos antes estaba Panagiotis Giannakis, el técnico heleno. No tiene mala cara: Hemos visto otro partido entre los dos mejores equipos del mundo, entre las dos selecciones que están en la cima. Fue un partido muy bonito Pepu Hernández apelaba al sacrificio al término del choque: Nos han hecho trabajar de lo lindo. Nos ha costado una barbaridad ganar y lo hemos tenido que hacer picando piedra Jorge Garbajosa tenía motivos para estar exultante. Juega en casa y, para él, este es su Eurobasket, en Madrid. En su opinión, el choque ante los helenos fue duro. No ocultó su sonrisa por la sufrida victoria, pero queda el último esfuerzo. Se ha ganado- -reconoció- -con casta, con sufrimiento y con buen baloncesto. Grecia es la actual campeona y nadie pensaba que iba a ser fácil, y el que lo pensase por los precedentes estaba equivocado. Ahora queda el partido más duro, el más bonito y el más difícil, y en el que nos hemos ganado el derecho a estar Por su parte, Calderón recordó que son una familia en la que cuando fallas el compañero viene a darte la mano para meter la próxima Respecto al encuentro, asegura que le ha recordado a la semifinal del Mundial contra Argentina, de poder a poder Hoy quiere volver a sentir lo que es ser campeón. De Europa. Andrei Kirilenko mete a Rusia en la final Los rusos han formado un bloque muy compensado MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. Los grandes jugadores tienen que dejarse ver en los momentos importantes y una semifinal europea, sin duda, lo es. El duelo entre dos selecciones que hasta la década pasada habían compartido nacionalidad se presentaba también como el de dos estilos de concebir el baloncesto. El que los respectivos entrenadores habían marcado a sus plantillas: Ramunas Butautas el estilo libre con tiros a discreción en Lituania y David Blatt el de un basket- control sin grandes alegrías. Pero lo que buscaban los aficionados era un mano a mano entre Andrei Kirilenko y Sarunas Jasikevicus, dos estrellas mundiales que hasta ahora no habían destacado. Era el momento de dar el do de pecho. España esperaba en la final y sólo había que sacar la calidad de dentro. Como hizo el pívot de los Jazz, que protagonizó un comienzo explosivo junto a su socio Aleksey Savrasenko para encadenar un parcial de (18- 3) que dejó muy tocados a los bálticos. Sin embargo, del juego racheado de los verdes se puede esperar cualquier cosa. Sorpendentemente lograron rehacerse y llegar al descanso con la desventaja reducida a (40- 33) Con un tesón encomiable, siguieron apretando hasta empatar seis minutos después El equipo ruso celebra anoche su pase a la final (52- 52) con lo que lograron enjugar su mayor bajón de 19 puntos en contra. Mas ahí terminó todo. Las remontadas no terminan hasta que uno se pone por delante y eso ya nunca llegó a suceder. El técnico ruso pidió un oportuno tiempo muerto que cortó el ritmo de los lituanos, lo que unido a la exhibición de Kirilenko en los catorce minutos finales (donde obtuvo 18 de sus 29 puntos) acabó con todas las opciones de sus rivales. Estos, con Jasikevicius REUTERS Vasilis Spanoulis, ni la NBA ni el Europeo MIGUEL Á. BARBERO MADRID. Una de las estrellas del combinado griego en los últimos años es Vasilis Spanoulis. Con su cara de despistado domina el ritmo de los partidos como nadie y es muy inteligente a la hora de tomar decisiones. Sabe siempre qué opción tomar, con la ventaja de ser un gran penetrador y certero tirador por si hay que arriesgar en el último momento. Para el base éste era un campeonato muy importante. Llegaba a él después de la peor temporada de su carrera y tenía que reivindicarse con un gran triunfo. Porque, después de todas las expectativas que se había formado, había fracasado en su etapa en Estados Unidos. Pidió la rescisión de su compromiso y volvió a su país de origen con el rabo entre las piernas, confiado en retomar su etapa triunfal en el Pannathinaikos como si nada hubiera pasado. Por eso era tan importante para él esta cita española. Puede estar tranquilo. Por la actuación que tuvo ayer ante los de Pepu Hernández, hay que decir que Spanoulis no ha bajado un ápice la intensidad de su juego. Tomó las riendas en los momentos clave y sus 24 puntos mantuvieron vivo a su equipo hasta el fin. El único borrón lo echó al final. Después de llevar diez tiros libres anotados falló uno a falta de diez segundos que le dolió en el alma. Como la derrota. Aunque haya superado la terapia. perdido en protestas e inseguridades, no dieron más de si. Los rusos forman un bloque más compensado y, sobre todo, cuentan con un líder que les respondió en el momento que debía hacerlo. Por si fuera poco, le ayudaron los otros americanos Holden (18) y Khryapa (15) y llevaron a Rusia a su primera final desde hacía catorce años. Todo un éxito para un equipo que llegaba sin grandes aspiraciones a este Eurobasket José Luis Llorente Ex internacional y presidente de la ABP ESTO ES BA- LON- CES- TO l término del partido, en la puerta de su vestuario, mi buen amigo Giannakis no me ocultaba su decepción por la ocasión perdida, pero se mostraba orgulloso del comporta- A miento de su equipo: Para mí, esto es el baloncesto, trabajar y ser listos Y vaya si lo fueron. Escarmentados por los precedentes, los griegos decidieron olvidar su tradicional parsimonia y jugar de tú a tú a nuestro equipo con el decidido propósito de vengar sus últimas derrotas. Estuvieron a punto de conseguirlo con un juego similar al que destruyó al equipo estadounidense en el pasado Mundial. Sólo la enorme calidad y oficio de nuestra selección, que ha demostrado en los últimos tiempos estar preparada para cualquier tipo de partido, les impidió llegar a su tercera final consecutiva. El partido fue intenso, vibrante y de una gran calidad. La selección helena intentó dominar el juego y las emociones, y, cuando los recursos del juego no fueron suficientes, recurrió a la marrullería y a la dureza. Pero España mantuvo la serenidad, aún con el marcador en contra en el último cuarto, para que nuestro quinteto más emblemático terminara la faena. Navarro, en los momentos de zozobra; Pau, con una actuación completísima; y Garbajosa, Jiménez y Calderón, defendiendo y anotando los tiros libres, hicieron inútil el esfuerzo de los griegos.