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ABC DOMINGO 16- -9- -2007 La Cumbre contra la Desertización acuerda un plan estratégico, pero no aporta fondos 101 Si alguien come caza envenenada puede morir advierten especialistas del CSIC Los investigadores acusan a los políticos de dar palos de ciego al no contar con análisis científicos para controlar la plaga El cambio climático deja por primera vez libre de hielos el paso del Noroeste El satélite Envisat, de la Agencia Espacial Europea, fotografía el retroceso de la capa helada en el Ártico, que permitiría la navegación del Atlántico al Pacífico S. BASCO MADRID. Finales del XIX, comienzos del XX. La edad de oro de los grandes exploradores, aquel oficio maravilloso al que todos queríamos dedicarnos de pequeños. 1875, el finlandés Adolf- Erik Nordenskjold rompe el paso del Nordeste al unir con su velero las costas noruegas con el mar de Behring, costeando el norte de Eurasia. 1906, Roald Amundsen franquea el mítico paso del Noroeste, de Groenlandia al Pacífico. 1909, el estadounidense Robert Peary pone el pie en el Polo Norte. 1911, Amundsen y Scott conquistan el Polo Sur... Hasta el programa Apolo, objetivo la Luna, se acababan los grandes hitos de la exploración. Este verano, el noruego Amundsen lo hubiera tenido francamente fácil. No habría necesitado remolcar su pequeño velero de nombre impronunciable- -el Gjöa a fuerza de brazos, rompiendo el hielo en los angostos canales desde el estrecho de Davis, entre la costa canadiense y Groenlandia, hasta el estrecho de Behring, la puerta al Pacífico. En este septiembre de 2007 su barco habría navegado plácidamente, libre de hielos, desde el Atlántico al Pacífico ya que, por vez primera desde que se tiene constancia a través de satélite- -hace más de tres décadas- -el hielo del Ártico se ha retirado hacia el norte lo suficiente como para permitir la navegación entre el Atlántico y el Pacífico por las costas canadienses. Nunca había ocurrido esto. Fruto del calentamiento global que experimenta el planeta, por primera vez en la era moderna el paso del Noroeste está libre de hielos. Lo ha comprobado el satélite Envisat, de la Agencia Espacial Europea (ESA) con más de doscientas imágenes. Su seguimiento desde hace diez años muestra que, en ese tiempo, la pérdida anual de la superficie de hielo ha superado los 100.000 kilómetros cuadrados. Pero lo más grave es que desde estas mismas fechas en 2006, en sólo un año, ha experimentado la misma reducción: un millón de kilómetros cuadrados en sólo un año. A este paso, conforme a las predicciones elaboradas por Naciones Unidas, es probable que para 2070 no quede hielo alguno en el Ártico a finales del verano boreal, es decir, en septiembre, la época en que la retirada de los hielos hacia el norte es máxima. Conclusiones parecidas obtuvo la misión española de investigación dirigida por Carlos Duarte a bordo del Hespérides, el pasado julio, cuando constataron que el hielo retrocedía a razón de quince kilómetros al día al norte del paralelo 70, aguas arriba de Islandia. La apertura del paso del Noroeste podría repetirse en los próximos años, incluso adelantándose a estas fechas, lo que haría posible la navegación mercante entre el Atlántico y el Pacífico. Para las navieras, ello supondría un considerable ahorro al recortar distancias y evitar el canal de Panamá. Esta pírrica ventaja, sin embargo, carece de importancia alguna comparada con las sombrías perspectivas que confirma la paulatina retirada de los hielos: el calentamiento global avanza sin pausa. Y el cambio climático, que se cierne sobre todo el planeta, tendrá efectos específicos sobre el Ártico, con una pérdida de biodiversidad hasta ahora desconocida desde el Cretácico. Numerosas especies, la más emblemática es el oso polar, tendrán que sobrevivir apenas en los parques zoológicos, ya que su hábitat habrá desaparecido. Sin hielos no habrá futuro para ellos. En 2009, la ESA tiene previsto poner en órbita su nuevo satélite CryoSat- 2, dedicado en exclusiva a la observación de las masas de hielo en las regiones polares. Navegación mercante mejores de los últimos años debido a las abundantes lluvias, y lo mismo se prevé con la campaña de la remolacha, según cifras de los propios agricultores Estos investigadores critican que la primera acción que decidió tomar la Junta de Castilla y León el pasado febrero fue, siguiendo las peticiones de las asociaciones de agricultores y no criterios técnicos o científicos, liberar grano tratado con clorofacinona (veneno anticoagulante) al campo mediante sembradoras, práctica obsoleta en Europa y que motivó una denuncia judicial de las organizaciones conservacionistas. No se llamó al Colegio de Ingenieros Agrónomos para pedir consejo Las previsiones de la ONU prevén la total desaparición del hielo en el Ártico para el verano del año 2070 Más información en: http: esa. int esaCP SEMYTC 13 J 6 F index 0. html Pues bien, -añaden- -ese grano envenenado liberado a la tierra se ha mostrado tremendamente dañino con liebres, palomas u otras aves. Además, los primeros análisis realizados en el laboratorio de ecotoxicología del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) indican que el 50 de los topillos hallados muertos en zonas tratadas no habría perecido por el tóxico, sino posiblemente por alguna patología que se está tratando de determinar y que pudiera estar relacionada con el colapso demográfico cíclico. De hecho, el tratamiento con grano en superficie es poco eficaz para un herbívoro estricto como el topillo, algo que ya apuntó el Ministerio de Agricultura en los años 90. De lo que no hay duda es de que está resultando letal para especies cinegéticas de gran valor, incluso protegidas como la avutarda. Ahora se valora el daño; se ha hecho un muestreo, y ya este año habrá un censo científico. El destrozo ambiental puede ser tremendo Son los daños colaterales de matar roedores a cañonazos. Valorar el daño Más de tres décadas Más información sobre el topilllo: www. mma. es portal secciones La fotografía captada por un satélite de la ESA muestra (línea de la izquierda) el paso del Noroeste ESA libre de hielos, con una ruta apta para la navegación entre el Pacífico (arriba) y el Atlántico. A la derecha de la imagen, el paso del Noreste, a lo largo de la costa de Eurasia, aparece interrumpido